Saturday, February 14, 2015

El Rey Agua



EL REY AGUA
INDEX

PROLOGO: KRSNA Y JESUCRISTO
CAPITULO UNO: NASRUDIN
                Parte Uno: Yo Nasrudin
                Parte Dos: La Muerte de Estego
                Parte Tres: Rey Mysterio Traicionado
                Parte Cuatro: La Muerte de Benito Castor
CAPITULO DOS: LAVA Y ROBIN HOOD
                Parte Uno: Lava platica con Orgullo
                Parte Dos: Bajo las Cloacas de La Niña
CAPITULO TRES: REY MYSTERIO
                Pate Uno: En Las Ruinas de Detroit
Parte Dos: Tiktaalik y Ichthyostega
CAPITULO CUATRO: SENSEI ONICHAN
                Parte Uno: Sodoma y Gomorralandia.
                Parte Dos: Yo Sodomita
                Parte Tres: Los 440,000 Reyes Sodomitas
CAPITULO CINCO:
                Parte Uno: ¿Verdad o Mentira?
                Parte Dos: ¡Nueva Sodoma es el Paraíso!


               










El Rey Agua
Libro Segundo de “Las Aventuras de Agua, Hombre Lagarto”
Por Robin Kaczmarczyk, Nandadulal Ruiz Stone y Rasasthali Ruiz Stone

PROLOGO: KRSNA Y JESUCRISTO
En el palacio real de Rasalandia, solo tres seres mortales ocupaban el cuarto del trono: Minoreyna, la monarca minotaura joven y desmayada, un Estegosaurio verde y un Dragón azul. Las dos gigantescas bestias eran los guardias de la Reina, pero de momento ambos estaban escondidos detrás de las enormes cortinas purpuras del recinto, pues cuatro seres inmortales de inmenso poder discutían el futuro de la humanidad en el planeta Nagaloka, y los dos gigantes reptiles no deseaban ser parte de esa discusión. Su Reina estaba bastante desmayada, y de poco serviría despertarle.
Los cuatro seres inmortales eran: Jesucristo, Krsna, La Santísima Muerte y La Madre Tierra. Y parecían formar dos equipos con Jesús y La Muerte de un lado y la Madre Tierra y Krsna del otro. La discusión en mano se trataba del futuro de los seres humanos en Rasalandia y específicamente, en Nagaloka, el planeta perteneciente a las serpientes sagradas llamadas Nagas, dueñas y creadoras del planeta.  Los Nagas  estaban notoriamente ausentes de la discusión, pues para ellos ambos Jesucristo y Krsna se consideraban dioses absolutos, y interferir entre sus problemas no era del interés de la nación Naga.
Afuera del palacio, verdaderamente, afuera del cuarto del trono de Minoreyna, el tiempo se había detenido. Los pajaros quedaron suspendidos volando en el aire, las hojas muertas de los arboles nunca cayeron al suelo, gotas de agua salpicada en cubetas se detuvieron en medio del aire, y en general, todo la realidad y el tiempo quedó paralizado, suspendido, olvidado.
Afuera de los bosques de Rasalandia, en las fronteras de ese país, los zombis de Jesucristo estaban acabando con la vida de los últimos humanos no pertenecientes a la fe cristiana, cumpliendo así con uno de los últimos requerimientos para el Día del Juicio como está planteado en la Santa Biblia. Pero inclusive esos horribles eventos estaban suspendidos hasta que Jesús y Krsna pudieran resolver sus diferencias.  
En pocas palabras, hasta los astros y las galaxias dejaron de moverse.
Así era el poder de Krsna y Jesucristo al juntarse.
Jesús dijo:
-Soy el Alfa y la Omega. El Principio y el Fin.-
Y Krsna dijo:
-Ni entre las legiones de los dioses, ni entre los santos videntes de la tierra, existe alguien que conozca Mi origen, pues tanto los dioses como los grandes sabios videntes,
todos han nacido de Mí.-
-Podríamos pelear por el derecho de los humanos en este planeta.- sugirió Jesús. –Podría decirte “Satanás”. Lo hacen muchos de mis devotos. -  
-No, acabaríamos con el universo del Señor Brahama. No creo que sería justo para todos los seres.- explico Krsna.  –Mejor que aprendan que eres una parte de Mí.-
-¿Qué tal un campeón?- pregunto Jesús.
-Está bien. Propongo que el mío se Slenderman.- dijo Krsna.
-¿El demonio sin rostro? Pero es inmortal.- dijo La Santa Muerte.
-Ustedes pueden pelear, tú también eres inmortal, Santa Muerte.-  dijo la Madre Tierra.
-En verdad preferiría si se tratara de humanos mortales. Después del todo, es para su beneficio que vamos a pelear.- dijo Jesucristo.
-Está bien, entonces yo ya tengo el mío.- dijo Krsna. –Pero el lugar de la pelea debe ser un ring de lucha libre.-
-Rey Mysterio es cristiano, Krsna.- dijo Jesucristo.
-Y tú eres una expansión mía, así que no importa. Somos el mismo ser, Jesús.  Creer en ti es creer en Mi.- respondió Krsna.
-Si tú lo dices…-
Quetzalcóatl, Serpiente Emplumada y líder de los Nagas miro el discurso entre los Dioses con admiración. Aquí se resolvería un dilema cósmico algún día.

CAPITULO UNO: NASRUDIN

Parte Uno: Yo Nasrudin
Estimado lector, si has seguido hasta este punto las aventuras de nuestro estimado Agua, Hombre Lagarto, ya conocerás algunos de los personajes principales, y los eventos que nos han llevado a todos aquí.
Me conocerás, por ejemplo a mí,  Nasrudin, el bardo de los Naga en Nagaloka, el extraño y peculiar mundo del que escribo y donde vivo ahora. También reconocerás el nombre de Agua, el humilde hombre lagarto, adorador del Señor Krsna, que por causa de un sueño, desato una guerra y se hiso Rey de Ciudad Paleta, y se dice, será algún día Rey del Universo. Sin duda entenderás la relación entre el Jesucristo y Krsna, pues es el conflicto entre estas dos deidades es de lo que se trata nuestra realidad en Nagaloka especialmente después del “despertar de los muertos”, cuando los muertos salen de sus tumbas para asesinar a los vivos.
En fin, yo tengo dos trabajos: el primero es crear una narrativa del “gran tiempo” y los “grandes eventos” relacionados con este planeta, y por consecuencia con el resto del universo, pues es evidente para aquellos que entienden estas cosas, que todas las vidas y todos los eventos en el universo están interrelacionados, y lo que sucede en Nagaloka afecta lo que sucede en la Tierra y en Marte y en Sirio, y igualmente, lo que sucede en la Tierra afecta lo que sucede en Nagaloka. El universo es una gigantesca telaraña de energías y eventos y mentes y cada cosa esta relacionada con cada otra cosa aunque no siempre son las relaciones entre cosas y seres evidentes.
Mi segundo trabajo es narrar las cosas vistas desde varios puntos de vista. Por eso, durante mi narrativa, me he permitido usar documentos y relatos de varios seres platicando sobre eventos en común para todos ellos. Y pues, veremos, por ejemplo, muere el dragón azul Estego desde su propio punto de vista, pero también desde el punto de vista del Rey Agua, su mejor amigo. 
Siempre me ha impresionado que diferente se ve el mundo visto desde diferentes ojos.
Imaginen por algunos segundos que son dos soldados de dos ejércitos que están en una guerra terrible. Cuando estos guerreros se enfrentan el uno al otro en batalla, ese enfrentamiento es exactamente el mismo, pero si tomamos la perspectiva de uno u del otro, es completamente distinta.  Es fácil demonizar a las personas que son muy distintas de uno mismo. Pero cuando uno se pone sus zapatos, y cuando uno puede percibir lo que perciben ellos, ya no funciona, y nos damos cuenta que en el fondo, todos somos un solo ser, una sola consciencia, dividida en una infinidad de puntos de vista que muy a menudo terminan peleando entre si por su naturaleza dividida y finalmente dual. El concepto del mal y el concepto del bien no son absolutos, pero si son definitivos cuando uno se pone la vestimenta de la fe. Lo que es pecado para unos es virtud para otros. Y nadie es nadie para juzgar a los demás.
Mi relato principal es de un solo ser, un hombre lagarto, humilde, piadoso, sencillo, bondadoso, y ingenuo como un niño. Este ser vive simultáneamente en dos mundos principalmente, Nagaloka, donde vivo yo, y el Planeta Tierra, donde toma la forma de un niño, que apenas cumplió los 11 años de edad.  Quien es este niño, y cuáles son sus aventuras y dificultades en la tierra no es asunto de estos relatos, pero me doy permiso de mencionarle, pues es el que anima al Rey Agua.
¿Cómo puede un ser existir simultáneamente en dos mundos?
Cuando uno empieza a entender que todos los seres vivientes están animados por un solo ser, inmortal, eterno, atemporal, omnisciente, omnipotente y omnipresente, ese ser al cual, en el lenguaje castellano nombramos “Dios”, pero que tiene una infinidad de nombres en una infinidad de realidades que todas reflejan solo su lustre, uno puede comprender que ciertas almas, ciertos seres se pueden “expandir”  en un tipo de omnipresencia en varias versiones de si mismos, su espíritu intacto, encarnaciones atemporales de algo que es, efectivamente incambiable, incorruptible, no importa a que raza u especie pertenezcan y en cual mundo decidan existir.
Yo, por ejemplo, Mullah Nasrudin, nacido en Ciudad Paleta de la Madre Radhakunda y el padre Omkardas, hace mil cien años, entregado como sacrificio a los Señores Serpientes de Ciudad Atlántida hace mil noventa y dos años, y entrenado por ellos para convertirme en el bardo oficial de Ciudad Atlántida, tengo varias otras encarnaciones en este mismo mundo y en este mismo tiempo, pues mi espíritu está dividido en varias partes, y todas ellas comparten una misma voz, un mismo deseo profundo, y  una misma visión, pero con experiencias (y cuerpos) totalmente distintos.
Soy Nasrudin, el bardo humano de los Nagas. Soy Nibor, el dragón negro, y consejero real de la Princesa Minoreyna, fui Estego, el mejor amigo del Rey Agua… y varios otros. Igualmente, el Rey Agua mismo tiene otras encarnaciones en este mundo, como lo son Lava, el hombre escorpión, Fuego, el hombre dragón, y Rey Mysterio, originario del planeta tierra y secuestrado por gnomos para convertirse en campeón de Nagaloka. La Princesa Minoreyna comparte espíritu su nana Melly, la minochiva,  con Pulpina, reina de Pulpolandia, y su mejor amiga, Jirafina y la Madre Tierra, diosa absoluta de Nagaloka.
Todos nosotros estamos “atados” a los grandes espíritus, el Señor Krsna, el Señor Jesucristo y el Señor Quetzalcóatl. De alguna forma, todos estos grandes señores son uno mismo, visto distintamente desde los ojos de sus devotos, pero omniscientes, omnipresentes, omnipotentes, eternos, infinitos y atemporales.  De los tres, el único que explica como esto puede suceder es el Señor Krsna, en su “Canción de Dios”, el libro sagrado conocido como el Bhagavad Gita.  El Señor Jesucristo menciona la “posibilidad” de ser otros seres en otros lugares, pero el lenguaje de la Biblia no es tan exacto sobre el tema como el lenguaje del Bhagavad Gita.
Es en el Bhagavad Gita que podemos descubrir que todos los seres vivos que existen, existieron o están por existir comparten la chispa divina que es el mismo Señor Krsna, en su forma de Visnú, oculto por la ilusión de separación llamada Maya. Espero poder compartir, con mi insuficiente y pequeño conocimiento, algunas de estas cosas.
Lo más importante que puedo explicarles es como hemos llegado todos al fin del tiempo donde un solo evento común para todas las multi-realidades de todos los multi-universos ha paralizado el tiempo en un momento de principio y fin cósmico causado por una paradoja religiosa que no tiene solución. Ese evento es el momento cuando Minoreyna pidió la ayuda del Señor Krsna para salvar a los humanos en su reino de Jesucristo. Ahí, Jesucristo, Krsna, la Santa Muerte y la Madre Tierra (de Nagaloka) todos llegaron al palacio de Minoreyna para discutir lo que sucedería con los seres humanos en su reino, y a causa de esa discusión, se acabó el tiempo del universo y todas las cosas que fueron, son y han de ser se congelaron pues Jesús y Krsna no pudieron llegar a una conclusión de su discusión.
Este “evento”, que en verdad es una conversación entre dos aspectos de un solo ser, por el mero hecho de ocurrir, acaba con todo, el tiempo, el espacio, la historia, el presente, pasado y futuro de todas las cosas. Y claro, mi trabajo es explicar cómo llegamos ahí. Pero para entender eso, hay que entender todo lo que existe, ha existido y existiría en el universo si tan solo no hubiera ocurrido esa discusión.   
Es una obra imposible, pero no por eso no voy a intentar hacerlo. Como siempre me dijo mi padre: “¡Si tienes un largo camino, ponte un par de zapatos y camina!”. Y pues, vamos a caminar, tratando paso por paso, de desenredar la telaraña de todos los seres vivos, muertos y no nacidos.

Parte Dos: La Muerte de Estego.

El corazón de un dragón azul tiene una propiedad sumamente especial: se convierte en un rubí cuando el dragón muere, y ese rubí contiene una representación sacada del record Akhasico (algo similar al disco duro del universo) de la vida entera de ese dragón. Para aquellos que desconocen el record Akhasico, se trata del conglomerado de las actividades de todos los seres vivientes en el universo en una extraña grabación que se puede acceder en el éter. El record Akhasico es una de las fuentes más importantes de información sobre el presente, pasado y futuro para nigromantes de todos tipos.

Los siguientes eventos fueron sacados del record Akhasico de Estego, el dragón azul, mejor amigo de Agua, hombre lagarto…

Mi muerte empezó con la llegada al Bosque de los Enanos de la encantadora druida humana llamada Beate. Mujer de pelo chino y rojo como las llamas, alta, fuerte y bella. Nosotros los dragones no somos inmunes a los encantos de las hijas del hombre. La Biblia habla de justamente ese pequeño problema de nuestra especie cuando menciona que algunos de nosotros tomamos hijas del hombre por esposas, y tuvimos hijos con ellas, los grandes hombres, personas remarcables, pero terribles, casi siempre, gigantes.

Algo en la forma humana nos hipnotiza con su delicada belleza y rasgos frágiles y simples. Y eso que somos inmunes a la belleza de los elfos, que son simplemente humanos perfectos. Pero la trágica forma humana, tan dependiente del tiempo para permanecer hermosa, nos atrae como fuego atrae a las palomillas.

Nosotros los dragones nos enamoramos de los humanos hace mucho tiempo.

Es nuestra gran tragedia, pues verdaderamente, los humanos sirven mucho mejor como nuestro alimento.

Salió del bosque como una ninfa perdida, sola y perfectamente inofensiva, vestida con un simple vestido de hojas de plátano, y desarmada, excepto por la poderosísima danda mágica que la identificaba con  su estatus como archí-druida del bosque.

-Perdonen ustedes, pero estoy buscando a Agua, el hombre-lagarto. ¿Sería usted, mi señor?- dijo ella en una melódica voz de niña.

-En efecto, soy yo.- dijo mi amigo sin el menor temor de hacerse conocer por un absoluto extraño.

-Que gusto conocerle. Permítame presentarme. Soy Beate, archí-druida del Bosque de los Enanos, y estoy aquí para ayudarle a detener una matanza que estoy segura usted tiene todas las intenciones de detener.-

-Se refiere usted a la posible guerra entre Ciudad Paleta y Grumpslandia, por supuesto.- dije yo, ahora precavido y formal.

Evidentemente, esta hermosa niña era un agente del Rey Grumps, y estaba aquí para espiar nuestras actividades. Ya había yo convencido a mi amigo Agua de escapar de Grumpslandia para poder prevenir una guerra entre los enanos y Ciudad Paleta, pues hacía tiempo nos habíamos dado cuenta que el Rey Grumps, soberano de Grumpslandia, la ciudad de los enanos,  nos ha estado usando como excusa para preparar una gran invasión de Ciudad Paleta, mi hogar.
La causa es que mi mejor amigo, Agua soñó que debería construir un templo para el Señor Krsna, Señor del Universo, y fue a pedir permiso del Consejo de Ancianos, el cuerpo oficial gubernamental de Ciudad Paleta, un elfo, un gnomo y un humano inmortales que fundaron la ciudad hace miles de años. El permiso fue negado, y Agua acudió al Rey Grumps para que le ayudara. El Rey Grumps, que originalmente fue amigo de los “tres ancianos”, inmediatamente acepto ayudar a Agua, invadiendo Ciudad Paleta.

-Por supuesto. – dijo Beate.

Y yo me di cuenta, sin vacilar un segundo, de lo que realmente estaba por suceder:

-Me imagino que su solución a nuestros problemas es encontrar un arma de inmenso poder, perdida en la tumba de algún ser ridículamente peligroso el cual solo nosotros podemos derrotar, ¿estoy en lo correcto? –

Le pregunte a la humana, demasiado acostumbrado a los diseños absurdos de los humanos exploradores para no entender de inmediato porque esta joven y bella muchacha deseaba nuestra compañía y ayuda.

-Debe ser vidente, señor dragón.- dijo ella, con un poco de picardía en su sonrisa.

-Pues olvídelo, señorita, nosotros dos no nos metemos en problemas robándole a la gente sus tesoros mágicos. Además no es correcto andar robando tumbas, ¿sabe usted? Y como si eso fuera poco, las tumbas siempre están ocupadas por todo tipo de seres vivos y muertos que están dispuestos a todo para proteger sus pertenencias.-

Dije yo, un poco enojado con esta ridícula, pero muy bonita humana caza-fortunas.

-Estego, espera. Vamos a escuchar lo que la bella dama tiene que decir primero.-

Dijo mi compañero Agua, con la típica ingenuidad de niño chiquito que le hace por una parte absolutamente irresistible y por otra increíblemente sofocante. Ser amigo de este hombre lagarto es como ser papa de un niño particularmente terco.

-Agua, por vida tuya, tenemos suficientes problemas con los enanos como para meternos en otro nuevo. Evidentemente esta druida esta en busca de algo que solo nosotros podemos obtenerle, y sin duda, ese objeto será sumamente peligroso de conseguir.-

Dije yo. No era la primera vez que un humano busca-pleitos había buscado mi ayuda en algún desbarate para recoger algún tesoro milenario de alguna tumba olvidada. Sin duda, los humanos creen que nosotros los dragones somos el compañero ideal para este tipo de aventura-fiasco.

-De todas maneras, quiero escuchar lo que nos quiere decir. – dijo Agua.

Y yo, a pesar de mis instintos y intuiciones sobre el desastre que vendría sobre nuestras cabezas, logre cerrar mi hocico. Beata se sentó en una gran piedra y empezó su relato.

-Gracias buen y noble hombre lagarto, estoy segura que una vez que tu amigo el dragón escuche mis razones para proponerles esta diestra aventura, no solo estarán dispuestos a ayudarme, pero me agradecerán profundamente haber encontrado sus dignas personas a tiempo. – dijo ella.  –Estaba yo meditando profundamente sobre el equilibrio del universo cuando mis meditaciones me llevaron a un futuro próximo donde tú, Agua Hombre Lagarto, serias la causa de una terrible guerra entre Ciudad Paleta y Grumpslandia la cual costaría miles de vidas y terrible sufrimiento. En mi meditación, fui a la Madre Tierra a preguntar como tal conflicto pudiese ser detenido. La Madre Tierra me respondió mi oración, y me dijo que la respuesta a mi deseo estaba en la “Montaña de Algodón”.-

La jovencita se sentó cómodamente en un tronco de árbol cerca de nosotros y continúo su relato. Agua, fascinado por la humana fue y se sentó a su lado. 

-Fui a la Universidad de Ciudad Paleta a consultar los libros sobre la historia de ese lugar, y lo que encontré fue fascinante: Hace 12 mil años, cuando Nueva Roma era el poder más grande en Nagaloka, un poderoso gnomo ilusionista llamado Indrasura escapo la esclavitud y horror de Nueva Roma y se fue a esconder en la Montaña de Algodón, también conocida por algunos como la Montaña Emplumada,  que está situada en una pequeña isla volcánica unos 80 kilómetros al sur de Grumpslandia en el Mar de la Serpiente.-

-Indrasura empezó a construir un laboratorio mágico ahí, lejos de la vista de todos. Nadie tenía interés en buscar un gnomo en un volcán que de vez en cuando mandaba “algodón” al cielo. Y pues, con el tiempo, Indrasura, poderoso nigromante que era,  empezó a descifrar los secretos del universo.-

-Pero como muchos hechiceros antes que el, el poder que desato con sus nigromancias lo enloqueció. Desde su guarida en la Montaña de Algodón, logro conseguir una espada terrible, una reliquia de otro universo, con tal poder que podría, en las manos correctas, alterar el destino de todo. Esta espada, cuyo nombre es tan terrible que no me atrevo a decirlo, le causó la muerte al gnomo pero también se la arrebato, convirtiéndole en vez en un terrible ser, ni muerto ni vivo, y ahora Indrasura permanece ahí, en la montaña, escondido en algún rincón oscuro, esperando que alguien la encuentre. Aquel que pueda encontrar la espada de Indrasura tendrá el poder para cambiar el destino. Estoy segura que la Madre Tierra quiere que yo encuentre la espada.-

Al terminar su relato, Beata se levantó del tronco de árbol y produjo un mapa de su mochila.

-Este es el mapa que da con la entrada del laboratorio de Indrasura. Lo que tuve que hacer para conseguirlo no es de importancia para nosotros, pero digamos que el costo que page para conseguirle fue enorme.-

-¿Porque yo?- Pregunto Agua.

-Porque he visto tu futuro, Agua, hombre lagarto, y tu destino es cambiar el destino del mundo entero. No sabes todavía lo terrible es lo que tienes que hacer. La guerra entre los enanos y Ciudad Paleta es simplemente el principio. Mis meditaciones me han convencido que tu algún día tu tendrás que decidir el destino entero de todo nuestro mundo. Seguramente la espada de Indrasura tiene algo que ver en todo esto.-

-Agua, te recomiendo…- trate de advertirle a mi compañero.

-Esta vez no, Estego. La Madre Tierra no confunde a sus sirvientes, y si es nuestro destino cambiar el mundo entero, que sea así. Buscaremos la espada.¨- dijo.

Y yo simplemente deje caer mi cabeza entre mis patas.

Desde el cielo, la Montaña de Algodón, también conocida como la Montaña emplumada parece justamente eso: una montaña de algodón, blanco como la nieve.

Arriba del cono volcánico de la montaña hay una gigantesca nube blanca como la nieve, siempre subiendo al cielo. La montaña está en el centro de una isla prácticamente desértica excepto por algunas palmeras intermitentes, cientos de miles de cangrejos y miles de aves que vienen a descansar en la arena. La razón por la condición poco verde de la isla es la interminable nube de vapor cubre la parte más alta de la montaña. Es vapor sumamente caliente, y acaba con mucha de la vegetación que podría existir ahí.

Beate y Agua estaban montados sobre mi lomo, y la exasperante humana miraba su mapa daba instrucciones a mi amigo lagarto.

-Ahí. ¿Ves esas ruinas? –

Dijo. Mire y efectivamente, unos cuantos muros de tabique todavía mostraban el lugar donde se podía ingresar a las entrañas de la montaña por un pueblo abandonado, destruido. Alguna vez, esos muros, que ahora parecían un laberinto para ratas,  pertenecieron a casas grandes. Pero ya no había ni un muro con techo, solo las paredes quedaron.  Los cimientos de las viviendas tampoco habían desaparecido, y se podía ver en algunos casos hermosos pisos de lona y mosaico. Una casa en particular tenía el piso en forma de una hermosa escena pastoral hecha con mosaicos que por alguna razón sobrevivió el daño de los elementos y logro mantener su belleza.

Aterrice suavemente justamente adentro de uno de estos edificios. Los mosaicos bajos mis patas todavía mostraban algunos relieves de imágenes particulares a los gnomos: hongos, árboles y flores. Estas imágenes se hicieron más claras cuando mis alas sacudieron el polvo del suelo, que borraba muchas de ellas.  En cuanto mis patas tocaron el suelo, Beate brinco de mi lomo mi miro con maravilla a su alrededor.

-La ciudad perdida de Indrasura. Aquí vivieron sus mejores sirvientes y amigos, todos en búsqueda de la verdad sobre los secretos del universo con el uso de la nigromancia. – dijo.

Luego, se volteo al este y apunto con su dedo índice a los remanentes de una estatua bastante grande mostrando la gigantesca cabeza pelona de un gnomo con la boca abierta.

-Ahí es.-

Beate empezó a correr para alcanzar ese lugar.

Llegamos a la gigantesca estatua Agua y yo y nos detuvimos a lado de Beate que estaba procurando echar un hechizo para determinar la mejor entrada a la montaña. Justo antes de que el hechizo pudiera ser completado, una criatura muy singular y terrorífica apareció por detrás de una nube de vapor y descendió a nuestra posición. Se trataba de una esfinge: un aterrador león con cabeza de humano, alas de águila y cola de escorpión. Su rostro, bestial, pero extrañamente humano me recordaba los rostros de los vikingos, pelos y barbas rojas como la sangre, ojos verdes como las copas de las palmeras.

-La entrada al laboratorio de Indrasura está prohibida. Lárguense de aquí o tendré que matarles a todos.-

Dijo la bestia con una voz como la voz de un león.

-¿Tu eres el guardián de este lugar? –

Pregunte, bostezando. Cuando un dragón bosteza, demuestra dos cosas: una enorme boca llena de dientes del tamaño de pequeñas espadas, y el hecho que el adversario frente a uno nos da pereza.

-Si.-

-Y seguramente tienes una adivinanza que debemos adivinar si queremos entrar. –

Le explique. Como dije antes, esta no era la primera vez que me había encontrado pillando la tumba de algún ser poderoso, y guardianes como esta esfinge eran accesorios necesarios a estas tumbas, y tan predecibles como las cuatro estaciones.

-¿Cómo es que lo sabes? – pregunto la bestia mágica.

-Soy joven, pero soy dragón, y nosotros los dragones entendemos mucho más de las bestias mágicas como tu y otras cosas ocultas peores que tu y estas cosas nunca  dejamos saber a nuestros amigos. Pero eso no es de importancia. Lo importante es tu adivinanza. Dímela de una vez, por favor, para que podamos entrar y robar la tumba de tu amo.- Respondí.

-Les conviene más largarse. Si les digo mi adivinanza y no la pueden adivinar, tendré que matarles, y verdaderamente, después de 2 mil años de estar aquí, protegiendo esta estúpida entrada a esta estúpida tumba de mi estúpido amo, lo último que deseo es matar a nadie, mucho menos porque no supieron la respuesta correcta a mi estúpida adivinanza.-

Dijo aburrido el extraño ser. A mí me estaba gustando mucho esta esfinge, pues sus pensamientos y los mis coincidían en muchas cosas.

-Me da lástima tu condición, amigo. Pero sospecho que mi amigo Agua no va a aceptar alguna otra solución que no sea robar esta tumba. Estamos en medio de una gran guerra y mi amigo está desesperado, y pues, no creo que podemos abandonar este lugar sin primero tratar de entrar.- le explique.

-Una gran pena, pues si están aquí para robarle el tesoro a mi amo, aun si pueden adivinar mi adivinanza y entrar, una vez que salgan con el botín tendré que matarles. – explico.

-Aun así, por favor dime tu adivinanza, bestia.- dije.

-Muy bien. Mi adivinanza es esta: “De niño camina en cuatro patas, de adulto en dos y cuando es viejo en tres.” -

-Las esfinges de Nagaloka harían bien en buscar nuevas adivinanzas, amigo. La respuesta a tu adivinanza es “el hombre”, y es bien conocida pues fue la misma que dio el Rey Edipo en su famosa aventura.” Dije yo.

-Mi amo no era muy dado a leer historias de otros planetas, amigo dragón. Pueden pasar. Pero recuerden que si sacan algo, a la salida estaré obligado a atacarles.-

Que gran tristeza saber que este ser mágico y yo tendríamos que pelear tratando de matarnos en breve por la estupidez y falta de experiencia de mi amigo Agua. La esfinge seguramente fue creada para guardar la tumba, y por esa causa no podía escapar su destino. Pero su vida trágica y aburrimiento trascendental era palpable.

La boca del gnomo gigantesco gnomo de piedra saco una enorme lengua de piedra en forma de una gran escalera que se achicaba conforme descendía hasta llegar a ser chiquitita, como para un niño, descendiendo a las entrañas de la montaña. La entrada era demasiado pequeña para mí.

Claro, puede haber tomado cualquier otra forma y acompañar a mi amigo, pero la verdad prefería pasar el tiempo con la esfinge, pues esta seguramente sería nuestra última oportunidad de platicar como amigos.

-Me temo que tendrás que ir solo, Agua.- dije.

-Solo no. Yo voy contigo, amigo lagarto.- dijo Beate.

Agua torció su cabeza  de un lado a otro lado, tomo su danda y bajo por las escaleras, sin decirme adiós o nada, seguido de cerca por Beate. Yo me quede ahí, al lado de la gran bestia, con más que un poco de miedo por el bienestar de mi amigo.

Las cuevas adentro de la montaña eran muy calientes.

Lava fluía solo unos cuantos metros bajo los pies de Agua y Beate,  y por algunos cientos de metros en cerca de ríos subterráneos. El resultado era vapor, como el vapor de una hoya para cocinar langostas. Afortunadamente, el vapor subía rápidamente por una variedad de granujas en el techo de la cueva.

Los pasillos habían sido cortados de la roca volcánica con algún tipo de magia.  Cientos de metros de largo, y unos 10 metros de ancho y entre 20 y 30 metros de alto, pasillos que no tenían iluminación alguna. Pasillos oscuros como la boca de un lobo.

Beate y Agua prendieron sus lámparas de aceite para caminar. Las paredes eran perfectamente lizas y planas, pero sólidas. Demasiado calientes para soportar la vida, las cavernas no habían atraído ni cucarachas a vivir ahí.

Un largo pasillo terminaba el recorrido convirtiéndose en una gigantesca letra T, dejando a los dos amigos con la necesidad de decidir si tendrían que ir a la derecha o a la izquierda.

-¿No tienes un mapa del interior? – pregunto Agua.

-No.- dijo la bella humana.

-¿Derecha o izquierda?- Agua alzo los hombros.

-Izquierda. Los magos adoran la izquierda. Se llaman entre si trabajadores de la mano izquierda. Y pues, yo voy a la izquierda. – dijo Beate, y empezó a caminar.

Al fin del pasillo de unos treinta metros, llegaron a una gran puerta de bronce. La puerta estaba sellada con un enorme candado.

-De esto me ocupo yo.- dijo Agua.

Uno de los hechizos favoritos de Agua abría candados. Con unas cuantas palabras mágicas, el candado cayó al suelo, abierto.

Beate sonrió y jalo la pesada puerta con ambas manos, jalando con toda su fuerza. Agua le ayudo, y  poco a poco, la pesada puerta cedió un poco y en cuanto pudieron, miraron adentro.

A sus pies, podían ver una gran caída libre a un rio de lava ardiente. En intervalos de tres metros, unas plataformas de madera colgaban suspendidas del techo con enormes cadenas. Eran diez plataformas en total, cubriendo los 20 metros del abismo. Al otro lado, también pudo ver otra puerta de bronce similar a la que habían abierto.

-¿Cómo vamos a pasar por ahí? – dijo Beate preocupada.

-Yo puedo volar. Pero eres demasiado pesada para que te cargue.- dijo Agua.

- Esta bien. ¿Puedes volar ahí y luego abrir la puerta del otro lado sin ayuda? – respondió la druida.

-Sí, claro.-

Dijo Agua, y se sentó en posición de flor de loto.

Le tomo algunos minutos para llegar a levitar.  Necesitaba un esfuerzo especial para poder utilizar su intención y magia propia para lentamente elevarse del suelo, y luego, su profunda concentración le hiso posible empezar a levitar lentamente cruzando el terrible rio de lava.

Una vez en el aire, el hombre lagarto parecía otro ser muy distinto, pues un tipo de “aura” blanca lo rodeaba. Floto lentamente al otro extremo del cuarto y se colocó lentamente en una pequeña pestaña de roca bajo la puerta. Abrió los ojos, rompiendo su concentración y miro a su amiga.

-¡Ta da!- dijo.

Otro pequeño hechizo salió de sus labios y la puerta se abrió fácilmente.

-Ahora voy yo.- dijo Beate.

La guerrera agarro corrió hacia atrás para poder agarrar un poco de vuelo y se lanzó al aire en un gran brinco de los 3 metros para esolver la primera plataforma.

Su salto fue exitoso. Logro agarrarse de la enorme cadena. Suspiro fuertemente. Después de algunos momentos en los que recupero su aliento, brinco a la segunda plataforma.

Y así.. Siguió brincando. La tercera. La cuarta. La quinta. La sexta.
Cada vez que brincaba una plataforma, el hombre lagarto contenía su respiración. Los brincos eran peligrosísimos, y no quería perder a su nueva amiga. Finalmente, no pudo aguantar el drama y Agua levito a su lado.

-Despacio. No tengas prisa, no creo que pueda sostenerte si te caes.- dijo.

-Gracias, amigo.- respondió ella.

Pero de repente, un chorro de lava estallo por debajo de ellos.

Agua logro levitar fuera del peligro, pero Beate se resbalo y cayó al abismo ardiente. No hubo gritos. No hubo nisiquera el sonido del golpe contra la lava. Solo un aterrador silencio cuando la lava devoro completamente el cuerpo de la bella druida en un par de segundos.

Agua vio la muerte trágica y accidental de su amiga como alguien que viera una obra de teatro, no sin emoción, pero sin poder moverse o decir nada por la profundidad del evento.

Su corazón dio una pausa, absorbiendo el horror de lo ocurrido, pero este no era el lugar para sentir tristeza por una muerte sin sentido. Más chorros de lava podrían brotar en cualquier momento.

Sin más, Lava cruzo la trampa mortal y llego al otro lado.

Una vez fuera de la trampa mortal, Agua dejo finalmente su tristeza apoderarse de su corazón, y empezó a llorar. Al principio, sus lágrimas fueron lentas y largas, y luego memorias de cómo había llegado aquí empezaron a acechar su mente, torturándolo con culpa y remordimiento. Si tan solo me hubiera escuchado…

Pero ahora su compromiso para recuperar la espada de Ares era perfectamente inflexible. La muerte de la joven humana que tantos problemas nos había creado en traernos aquí, en vez de asustar al lagarto, le dio más fuerza a su terquedad.

Le esperaba otro pasillo, bastante corto, y al fin del pasillo, otra puerta de bronce, igual de grande y pesada que la anterior.

Lava cruzo el pasillo fácilmente y sin demora, hablo las palabras mágicas que abrirían la puerta fácilmente. Y justo como pensó, la pesada puerta de cobre se abrió sola revelando un tesoro maravilloso adentro.

Estaba ahora en una enorme y lujosa recamara con una gran pirámide al centro y increíbles tesoros amontonados bajo la pirámide. Varios cofres de hierro, abiertos y llenos de monedas de oro, joyas, y objetos preciosos. Armaduras de oro y plata guardando los cofres. Armas de todo tipo, hachas, garrotes, espadas, ballestas… Todas hechas de materiales preciosos y radiando una extraña luz mágica. Pero nada de eso interesaba al joven hombre lagarto.

Su interés principal era un pequeño sarcófago hasta arriba de la pirámide. El ataúd parecía como para un niño. Estaba hecho de oro puro y estaba hecho en la forma del gnomo, Indrasura. Además, estaba abierto y se podía ver el contenido.

Adentro  del sarcófago, el gnomo vampiro Indrasura, creador de todo en la isla, sostenía una enorme espada más grande que el mismo. Un pequeño ser, vestido elegantemente con seda negra y blusa blanca, rapado de cabeza sin el notorio sombrero rojo de los gnomos. Podría decretarse que su rostro era hermoso, pues parecía más que nada el rostro de un niño de mal carácter con enormes orejas y grandes ojos. Pero el color de la piel estaba blanco y verdoso, algo muerto, algo sobrenatural.

-La Espada de Indrasura- suspiro Agua. –Espero que esta espada valga tu sacrificio, amiga druida.-

Agua camino lentamente las escaleras de la pirámide hasta llegar a los pies del sarcófago. Estaba montado en una plataforma de piedra de la altura de una mesa de comedor. Agua examino el sarcófago cuidadosamente.

El gnomo, pequeño como un niño, parecía dormido o muerto. La espada sobresalía por entre sus pies y por fuera del sarcófago.

Tentativamente, Agua agarro la espada para tratar de arrebatársela al gnomo.

Los ojos del diminutivo ser se abrieron rápidamente. Sus pequeñas manos arrebataron la espada de Agua con una fuerza sobrehumana.

-¡Ladrón! ¿Te atreves a irrumpir mi descanso?-

Dijo el hombrecito en una voz chillante, como la de una rata rabiosa. La espada estaba apuntando a la garganta de Agua, y Indrasura estaba parado sobre su propio cofre.

-Perdone usted, pero no sospechaba que estuviera vivo.- dijo Agua.

-¿Vivo?....No… No estoy vivo, lagarto. Pero antes de que te mate, dime, ¿Quién eres y porque estas aquí?- replico el hombrecito.

-Es verdad que vine aquí en búsqueda de su espada, amigo, pues se avecina una guerra terrible, y me siento muy responsable de ella, pues fui yo que la provoco. Esperaba poder usar la espada para ganar la guerra antes que se tuviera que pelear, pero ahora que veo que su dueño todavía camina y habla, no tengo más remedio que pedir perdón por mi falta de buen juicio.-

Dijo Agua, alejándose del ataúd.

-Es demasiado tarde para pedir disculpas, lagarto. Ahora lo que deseo de ti es tu sangre, pues no me he alimentado en un buen rato.-

El gnomo salía lentamente se su sepulcro dorado, una sonrisa extraña en sus labios.

-Pero no puedo dártela.- dijo Agua.

-Eso no es importante. Sera fácil quitártela.- dijo Indrasura.

-Antes de hacer tal cosa, seamos civiles. Por favor explícame porque duermes en un cofre para muertos.- dijo Agua, tratando de contener la violencia en el pequeño gnomo.

-Soy un vampiro, lagarto. ¿No es evidente? Me alimento de sangre, preferiblemente humana, pero esos humanos son difíciles de encontrar, y ya me acabe todos los que estaban en mi isla. Hace mil años, quería vencer la muerte, y pues me puse a estudiar cómo hacerlo, y me encontré con esta espada, que convierte a los vivos en muertos pero que le da inmortalidad y invencibilidad a aquel que la sostenga. El precio es sangre, pues mi vida depende de que pueda derramar la sangre de otros con esta espada. La espada me ha convertido en vampiro.-

Indrasura estaba mirando a su alrededor para tratar de ver por donde escaparía Agua. Ni por un instante dudaba de su capacidad para atrapar y devorar al joven lagarto.

-Un destino ciertamente trágico, señor gnomo.-

Agua estaba mirando a su alrededor para tratar de ver por dónde escaparía. Ni por un instante dudaba de la capacidad del gnomo de devorarle.

-Tal vez, pero soy muy viejo y llevo muchos años esperando comer. Ahora tú has llegado a mi como un muy merecido desayuno, y por eso en este momento, veo más el sufrimiento tuyo que el mío en nuestro destino mutuo.-

El gnomo-vampiro y el hombre-lagarto actuaron al mismo tiempo.

Indrasura trato de cortarle el cuello a Agua y Agua respondió formando una barrera mágica e invisible pero poderosísima entre él mismo y el gnomo. La barrera detuvo el golpe fatal de la espada, pero Agua sintió el impacto espiritualmente. La barrera que había formado expandía su “aura” de energía vital como si fuera un huevo de protección invisible sobre su cuerpo. Pero el cascaron del huevo mágico se rompió con el impacto de la espada maldita.

La espada era una terrible arma y el daño que causaba era espiritual tanto como material.

Agua savia que su barrera no duraría mucho contra un segundo ataque, y pues decidió salir de ahí corriendo y regresar al terrible abismo que le había constado la vida a la druida. Indrasura lo persiguió a pie, meneando su enorme espada sobre su cabeza.

No contaba mi amigo lagarto con el tiempo necesario para levitar, pero sus patas traseras están perfectamente hechas para saltar grandes distancias, y eso es exactamente lo que hiso.

El pequeño vampiro apareció al otro lado de la puerta.

-No creas que puedes escaparme, lagarto.- dijo.

Vivo o muerto, un gran hechicero sigue siendo un gran hechicero, y pues Indrasura logro empezar a levitar de la misma manera que Agua lo hiso para llegar a su cuarto fúnebre.

Pero le tomaría algunos minutos entrar en trance para levitar, minutos que Agua utilizo para saltar como chapulín de una cadena a la otra. Para cuando el gnomo estaba en el aire, Agua ya había logrado cruzar el peligroso abismo.

El gnomo cruzo mas rápidamente, pues no necesitaba brincar.

La carrera para salir de la montaña era desigual. Agua, desequilibrada por la muerte de su compañera, estaba corriendo y tropezando, y el gnomo no-muerto estaba volando tranquilamente. Aun así, la ventaja del hombre lagarto fue suficiente para que saliera primero de la montaña.

-Dos compañeros entraron, pero solo uno va a salir.-

Me dijo la bestia a mi lado, meneando su cola de escorpión.

-¿Y tú y yo tendremos que matarnos?- le pregunte.

En mi mente estaba siempre la posibilidad que si mis amigos habían logrado hurtar la espada de Indrasura, y yo tendría que asesinar a la extraña pero amistosa criatura para protegerles.

-No lo sé. Tu amigo el lagarto no ha robado nada, pero mi amo está detrás de él, y solo mi amo puede decidir si hemos de matarnos o no. No creo que pueda ganar una pelea contra ti, dragón, pero si mi amo me pide que te mate, lo tendré que hacer, pues a sus órdenes, yo no puedo desobedecer. Discúlpame si hemos de matarnos.- dijo el Gymnosfinge.

-Hmmm. Aquí están.¨- dije yo, alejándome un poco de la gran estatua y del aguijón venenoso de mi contraparte.

Agua salió, tropezándose en las rocas.

-Vámonos de aquí.- dijo.

Segundos después, un hombrecillo calvo, vestido de negro y sosteniendo una espada dos veces su propio tamaño salió volando de la terrible boca de piedra.

-¡Detenedle! ¡Ladrón! ¡Ladrón!- chillo.

El gymnosfinge gruño y se preparó para ir contra mi amigo Agua, que ya estaba preparando un hechizo nuevo para salir de su apuro.

Sin consideraciones morales, pensamientos externos o culpa alguna, en ese momento, yo escupí un enorme chorro de fuego que rápidamente envolvió y consumió al desafortunado guardián de la montaña. Su cadáver semi-cocido cayó a un lado del hombrecito con la terrible espada.

-¡Asesino! ¡Ladrón! ¡Pagaran por esto!- chillo nuevamente.

Una gran telaraña broto de las manos de Agua y enredo completamente al pequeño vampiro. Pero en vez de quedar completamente enredado, como la mayoría de los seres atrapados en las telarañas mágicas de Agua, el pequeño gnomo simplemente la corto con su gran espada mágica.

-¡Mago de segunda! ¿Crees que puedes derrotarme tan fácilmente? – chillo.

El fuego en mi corazón y garganta ya se había repuesto.

Ataque vomitando otro gargajo de napalm gástrico que se dirigió sin falla al adversario diminuto de Agua. Pensé que nuestro enemigo estaba abatido, pues las llamas lo envolvieron completamente.

Pero estaba equivocado.

La ropa del enanito estaba completamente calcinada, dejándolo totalmente encuerado, pero su piel, sus huesos, su carne, eso no fue nisiquera calentado. Alguna resistencia mágica a la muerte protegía al extraño ser.

-Mi turno.- Me dijo mirándome fijamente.

Y lanzo su espada como si fuera una lanza. El enorme fierro voló acertadamente y penetro justo en el centro de mi pecho, donde mi corazón de dragón late lentamente. Casi no me dolió. Un pinzoncito nada más. Como si alguien me hubiera golpeado levemente.

Pero a pesar de la falta de dolor, y de que no sentí nada, mire la espada en mi pecho y supe que estaba muerto.

No pude moverme. No pude hablar. No pude nisiquera pensar claramente. El Sol, esa enorme bola de fuego empezó a crecer y crecer y crecer, su brillante luz blanca me segaba.

Del centro de toda esta maravillosa luz, Tiamat, madre de todos los dragones, inmortal ser de cuyo cuerpo está hecho el universo, apareció frente a mí. Olvidado estaba el gnomo, la espada, Agua, la isla, el volcán… Olvidado estaba todo. Todos.

Solo quedaba mi madre. Tiamat de mil cabezas. Gigantesca, terrible. Sus mil cabezas de dragón hablaban todas a la misma vez.

-Hijo mío.- dijo en la voz de mi madre y mil otras madres.

-Hijo mío, no puedes trascender y venir conmigo todavía. Alguien tiene tu espíritu en cadenas. Pero regresare por ti, hijo mío.- dijo.

Luego, alguien más estaba saliendo de la luz blanca.

Se trataba de un humano común, con larga barba blanca, ojos color de flama, sus manos y sus pies con las heridas de clavos. Su túnica era blanca. Su cinturón dorado. En su cabeza, una corona de oro en forma de espinas.

-Estego, noble dragón, soy Jesús el Cristo. La espada que te mato te ha condenado a la no-muerte hasta el Día del Juicio. – me dijo.

Y su voz era tan hermosa que yo simplemente me rendí ante El.


CAPITULO DOS: LAVA Y ROBIN HOOD

Parte Uno: Lava platica con Orgullo.  

Hola, damas y caballeros, me llamo Lava, y soy un Hombre Escorpión.

Es decir, pertenezco a esa especie de seres, nativos de las Montañas Centauro en en planeta Nagaloka, creados por los Señores Naga, dueños del planeta y creadores de muchos de nosotros, y yo fui creado con la mitad de un humano y la mitad de un escorpión. La idea de nuestra creación por parte de los Señores Naga fue simplemente de darle voz humana a los escorpiones, un propósito noble y necesario, pues como podrías pensar, los humanos casi siempre nos discriminan, especialmente a nuestros primos diminutos que solo tienen su aguijón para defenderse de ellos.

Pero mi existencia en si es considerada terrible por algunas personas. Solo es necesario preguntarles a los sacerdotes de las Tres Ciudades Cristianas, donde yo sería muerto antes de poder entrar. Ahí, yo y los míos somos demonios horribles, criaturas oscuras, creadas por satanás y sus secuaces, los hombres serpientes.

Esos humanos racistas nunca entenderían el orgullo de conocer mis verdaderos creadores y de trabajar para el beneficio de todos los seres consientes. Es decir, todos los seres, pues no hay ni una mosca que no tenga algún tipo de conciencia.

Bueno, a lo que vengo. Deseo, como testigo ocular de mi platica con cierto espíritu inquieto, relatar lo dicho entre nosotros para mejor aclarar la visión de los Dajjals del universo y porque las cosas son como son. Ustedes, amigos, seguramente nunca han platicado con un gran Dajjal, y por consecuencia, lo que he de relatarles entra en ese extraño rubrico de la vida: cosas que no conocemos.

La criatura de la que hablo es nada más y nada menos que el “hombre del pecado”, que sin duda nadie acusaría de ser humano. Es tan solo el Rey de los Dajjals, el Gran Ojo conocido como “Orgullo”, por su propia gente, y claro Lucifer por sus amigos en otros planos de existencia.

Nuestra plática ocurrió algunos meces antes que el Señor Agua, Señor Soberano del Universo y de Ciudad Paleta, mi Amo y querido amigo, por quien doy mi vida y mi alma, saliera en su terrible odisea a Grumpslandia a pedir la ayuda del Rey Grumps, mucho antes de ser Rey de Reyes. Ocurrió justamente el día antes de su sueño profético sobre el Señor Krsna.

Yo estaba en la Playa de los Hobbits, un barrio muy psicodélico y traumatizante de Ciudad Paleta, donde los Hobbits, los pachecos más pesados de toda la ciudad han logrado una celebración preocupante a su medio preferido de sustento: la marihuana.

La playa entera es artificial. Contiene un fuerte nivel de sal en el agua, cosa que el océano de agua dulce llamado Mar de Serpiente no tiene. Y esta agua salada sirve para criar y disfrutar de seres extraños y exóticos que solamente pueden vivir en el agua salada.

La mayoría de playas en Nagaloka tienen grandes bosques, como si fueran orillas de ríos gigantescos. Pero la Playa de los Hobbits podría ser igual a la playa de Acapulco en el planeta Tierra, pues el principal contenido de sus áreas secas es arena de la mas fina y agradable, con un color entre blanco y muy ligero café-con-leche.

Crustáceos de agua salada y varias otras especies de agua salada pertenecientes del planeta Tierra conviven con flora y fauna natural de nuestro mundo. Qué tipo de magia fue necesaria para ese milagro de control del medio ambiente no es asunto para mentes como la mía, pues soy un simple guerrero, pero si lo es para los hechiceros hobbits que gastaron décadas en planear y terminar el proyecto. ¿Ya mencione que los hobbits son particularmente pachecos?

Hay que entender que un proyecto de una bahía de agua salada en un mar de agua dulce no fue barato. Pero los hobbits son ricos. Su marihuana vende muy bien en Ciudad Paleta, y sus recursos son más que suficientes.

Ese día, mi deber oficial se trataba de comprar algunos ostiones para mi amigo Estego, el dragón azul, mejor amigo de nuestro ahora soberano Agua, Hombre Lagarto. La playa de los hobbits es el único lugar donde estos ostiones pueden ser encontrados.

Estego  estaba preparando un brebaje mágico para un cliente y necesitaba un elemento de estos raros seres que generalmente se encuentran solo en el planeta tierra. Pero gracias a los Hobbits, los ostiones ahora tenían su hogar en Nagaloka también.

Mi mercader de preferencia se trataba de un hobbit flaco, bigotón y malhumorado llamado John Wayne.

-Hola, John, ¿Que dicen los hobbits?- le pregunte.

-Lava, viejo amigo, ¿Que dicen los escorpiones?- respondió con su voz grave y lenta.

-Esa bola de canijos de las montañas, no tengo idea, pues hace largo tiempo que no paso con ellos, pero de los devotos verdaderos en el Templo de Krsna, te puedo reportar mucha tristeza. El reto de Jan, el Minotauro no ha sido respondido por Agua, el hombre lagarto, y eso no ayuda los chances de abrir nuestro templo aquí en Ciudad Paleta. Los cristianos del Reverendo Duckworth están extáticos de orgullo de su victoria en nuestra hermosa ciudad.-

-Espero que no se repita otra masacre, como la de Lolth, hace unos años, pues eso solo demostraría lo demoniaco que es el dios ese de los humanos.-

Mi amigo John Wayne no soportaba a los seres humanos. Para el, significaban una plaga de idiotez en Nagaloka. A los devotos de Krsna, claro estaba, les quería bien y toleraba, a pesar de su raza. Pero si hubiese algo llamado prejuicio o discriminación racial en Ciudad Paleta, el paraíso de diversidad del universo, John era su principal proponente (después del Reverendo Hans Duckworth).

Estaba yo a punto de explicarle a John Wayne que Jesús era  más ni menos que el Señor Krsna mismo, en una de sus encarnaciones, pero fui interrumpido por la violenta, vistosa, ruidosa y peligrosa aparición entre nosotros de un ser singularmente extraño.

Un gigantesco trueno surgió del subsuelo dando un choque eléctrico a todos y a todo a su alrededor.

A mi casi me hiso perder el conocimiento, causándome un dolor increíble, como si un rio de agua fría me callera encima. A mi amigo John, lo azoto unos dos o tres metros en el aire. Cayo pesadamente algunos metros de distancia, con una mirada de shock y todos sus pelos erizados por fuego.

Pequeñas llamitas se apagaron rápidamente en el suelo. Lo que estaba enfrente de mí se trataba de una caja de madera con un espejo o vidrio negro en uno de sus lados y opuesto a ese vidrio, unos extraños cables. La caja tenía algunos ornamentos abajo del vidrio ese. Flotaba lentamente en el aire, como un globo de niños. Parecía no ser orgánico, pero sus movimientos eran metódicos, demostrando una extraña inteligencia.

Un gigantesco ojo apareció en el vidrio y dijo:

-¿Alguno de ustedes es Lava?- dijo la extraña aparición causando que una gran boca apareciera bajo el ojo en el vidrio negro.

-Claro, soy, yo.. ¿En que puedo servirle?- dije.

-Soy el más antiguo de los Dajjals, llamado por algunos Orgullo, por otros Lucifer, Televisión, Geisterbahnof y varios otros nombres menos agradables. Estoy aquí para platicar con usted sobre algo muy importante que va a ocurrir en este mundo, y que podría, afectar todo el universo.- explico.   

La caja floto en mi dirección, y pude ver, por primera vez, que arrastraba unas cuerdas de algo como mecate, pero de un material extraño, como piel.

-Lava, hombre escorpión, un placer conocerte. Vengo de Ciudad Dajjal, en Nagaloka Interna, y debo decirte que no fue fácil encontrarte. Pero ahora que podemos vernos cara a cara, me siento feliz, pues puedo cumplir mi objetivo, y nosotros los dajjales vivimos para cumplir nuestros objetivos.-

Es “ser” no parecía ni plenamente vivo ni plenamente muerto. Una extraña combinación de vida y elementos inorgánicos. Pero su animación evidentemente lo caracterizaba como un ser viviente.

-¿Y cuál es ese objetivo?- pregunte. 

-Prevenir el fin del mundo.- dijo.

-¿Oh? El mundo no se acaba, ¿o sí? – sonreí.

-Los planetas se mueren, y todos los seres en ellos también, los soles se apagan, las galaxias se enfrían. Todo muere, incluyendo esta Ciudad que es tu mundo.-

-Pero seguramente no hay peligro de tales catástrofes cercano, ¿debemos temer algo del cielo? ¿Acaso se apagara el sol? ¿Tal vez nuestras siete lunas están por caer de los cielos?- dije. –Si ese fuera el caso, dudo mucho que ningún ser, por poderoso que sea, pudiera cambiarlo.-

-Oh, nada tan dramático. Es otro el asunto que puede terminar con todos nosotros, se trata de un hombre lagarto.- dijo la caja parlante.

-¿Un hombre lagarto va a destruir el mundo?- pregunte, incrédulo.

-No exactamente, pero si va a traer consigo una terrible guerra a Ciudad Paleta.- dijo el ojo parlante.

-¿Una guerra?-

-En este momento, el Rey Grumps, rey de los enanos, está soñando como su ejército va a invadir Ciudad Paleta. Pero la falta una causa para hacerlo. Esa causa va a ser la ridícula razón de que a un hombre lagarto no se le permitirá construir un templo a Krsna. Los enanos ganaran la guerra, y colocaran al hombre lagarto como rey de la Ciudad. Pero el costo será terrible, pues en una serie de eventos cósmicos, esto causara que los muertos salgan de sus tumbas y traten de exterminar los seres humanos en el planeta. En pocas palabras, el fin del mundo.- 

El ojo parlante adentro de la caja parecía calmado describiendo las calamidades que, según él, terminarían con todo.

-Pero tu como sabes todo esto, y ¿porque decírmelo a mi? Soy un simple soldado, no puedo cambiar el futuro…- pregunte.

-Mi nombre es Orgullo, soy un dios entre mis hermanos, pues nosotros los Dajjals nos alimentamos de “pecado” y el pecado del orgullo es, no solo el más común entre los hombres, pero efectivamente, el más terrible. Mi naturaleza espiritual me permite ver presente, pasado y futuro de todas las cosas, y mis poderes son casi omnipotentes, omniscientes y omnipresentes, pues me alimento de todos aquellos que se enorgullecen demasiado, y puedo, de momento en momento, ver con los ojos de todos ellos. El universo no tiene secretos para mí.-

¿Una extraña caja con un ojo animado adentro, un ser omnipotente? Por extraño que parecía, no dudaba sus palabras. Cosas más extrañas sucedían todos los días en Ciudad Paleta. Me voltee a mirar al mar.

Un extraño ser alado, mitad-serpiente, mitad-pájaro, perseguía un enorme albatros para comérselo.  En la costa, marineros orcos ataban una carabela de mar al muelle. Una familia de hobbits caminaba por la arena, disfrutando la marea en sus pies descalzos. Por extraño que pareciera todo para mí, la paz reinaba en este mundo, y la idea de guerras y muertos que salían de sus tumbas parecía muy lejana. El olor a mar penetraba mi nariz agradablemente, y el sol calentaba mis hombros y mi exoesqueleto.

-¿Y porque yo?- pregunte.

-¿Conoces a Agua, el hombre lagarto?- dijo el ojo.

Agua. Mi amigo de la niñez. Un humilde hechicero lagarto que vivía en un pequeño campamento afuera de la ciudad, y que valoraba sobre todas las cosas su fe al Señor Krsna, dios de sus antepasados. Agua, inocente como un niño, ingenuo, soñador. El lagarto que no lastimaría una mosca.

Agua, para quien yo no podía tener más que cariño, afecto y paciencia para sus ridículos sueños.

-¿Agua es el hombre lagarto que causara la guerra? No lo creo.- dije, un poco enfadado.

-Agua va a soñar un sueño, Lava. Después de soñar ese sueño, va a construir una estatua de Krsna, y luego va a tratar de colocarla en una casa en el centro de la ciudad. Su petición será negada por la Torre Rosa, y buscara la ayuda del Rey Grumps. El Rey Grumps traerá la guerra a Ciudad Paleta, conquistara las Tres Torres y pondrá a Agua en el trono de la Ciudad. De ahí, se abrirán portales, y dioses descenderán a nuestro mundo. Uno en particular, un Dios Humano llamado Jesucristo despertara a los muertos para eliminar a los vivos y empezara el fin del mundo. Sin humanos orgullosos, solo conoceré el hambre, pues mi alimento son sus sentimientos y si ellos dejan de existir, yo también dejare de existir.-  

El ojo cambio varias veces de forma, convirtiéndose en los ojos de varios seres distintos, lagartos, pájaros, humanos, peces.

-¿Qué tengo que hacer?- pregunte. Pero ya sospechaba la respuesta.

-Debes matar a Agua, hombre lagarto antes de que tenga su sueño profético. Debes matarle hoy. Solo así salvaras el mundo.- dijo.

¿Matar a Agua? ¿Matar a la criatura más indefensa y pacífica de todo el planeta para satisfacer a un ser plenamente demoniaco? No lo haría jamás.

Como leyendo mi mente, la caja animada me miró fijamente con su único ojo, y me dijo:

-Observa cuidadosamente, Lava, hombre escorpión, mira en mi ojo, pues ahí vas a ver las cosas que han de ser, y ahí no habrá dudas de que son cosas que tienen que pasar a menos que tu hagas lo que te pido y mates a tu amigo el hombre lagarto.-

Y de un momento a otro, en la imagen de la caja, desapareció el ojo, y en vez empezó a mostrar una serie de imágenes en movimiento con sonido real, y esas imágenes fueron terribles: un ejército de enanos quemando barrios enteros de la ciudad y asesinando soldados de las Tres Torres, zombis caminando y asesinando por las calles de la ciudad. Y dragones volando sobre la ciudad y vomitando su fuego sobre los techos de la ciudad, que ahora estaba infestada de hombros. Entre todas estas inmundicias, vi a mi amigo Agua ser coronado Rey por el mismo Rey enano, y a los Tres Ancianos amordazados y atados por soldados que los capturaron. Formas y figuras apocalípticas ocurriendo como si fuera en carne y hueso. Y claro, me vi a mi mismo peleando a muerte con seres ni vivos ni muertos.

El ojo regreso tomando el lugar de las otras imágenes.

-¿Vez? Ese es tu futuro.- dijo.

-¿Cómo?-

-Mi experiencia de la realidad depende del orgullo de seres vivos durante momentos de sus vidas, y pues existo fuera del tiempo, y sin las ataduras del especio. Puedo estar en todos los lugares y todos los tiempos. Esta forma no es mi verdadera forma, es solo una herramienta para comunicarme con seres mortales.- explico.

-¿Y si son mentiras? ¿Ilusiones para hacerme traicionar a un amigo fiel? Engaños para hacerme cometer un homicidio contra alguien que merece mi amor y cariño profundos.- dije, ahora si iracundo.

-Eso solo tú puedes saberlo, amigo, escorpión. Contra el libre albedrio no puedo actuar, pero lo que sí puedo decirte, es que por muy bueno que sea tu amigo Agua, si no le asesinas esta noche, el soñara su sueño, y entonces la protección del Señor Krsna estará sobre su destino, y nada en el universo podrá detenerle de hacer las cosas que tiene que hacer para que empiece el fin de los tiempos. Pero yo ya he dicho lo que tengo que decir, y te he mostrado lo que te tengo que mostrar, y ahora es tu turno de actuar o no actuar. De ti depende el fin del mundo como lo conocemos, amigo. Y yo no puedo predecir tus actos, pues son los actos de seres consientes que forman la realidad colectiva de todos nosotros, y ahí la ley que impone es la del libre albedrio, y la decisión que todos debemos tomar sobre cómo actuar en el tiempo que se nos ha dado para actuar. Por tal causa, me despido, Lava, y te deseo lo mejor.-

El ojo en la caja expuso su explicación, y acto seguido, con truenos y relámpagos, desapareció completamente le la playa, de mi vista, y de Ciudad Paleta.

Esa noche, Agua hombre lagarto me invito a cenar.

Estuvimos solos varias horas y platicamos de temas inocentes. No le dije absolutamente nada sobre los eventos de esa mañana. Pude haberlo matado en cualquier momento con mi aguijón, o con mis enormes pinzas.

Pero no lo hice.

Si Agua era o no la causa del fin del mundo, a mí no me importo un bledo. Agua era mi amigo, y asesinarle en sangre fría no fue jamás una posibilidad en mi corazón. 


Parte Dos: Bajo las Cloacas de la Niña


James Stuart y James Brown llegaron juntos al 3er Cohorte, 2nda Centuria de la 5ta Legión de Ciudad La Niña, bajo el comando del Centurión Alejandro Jones. Los dos James fueron amigos desde niños, y llegar a enlistarse juntos fue un momento particularmente delicioso para ambos.

Tenían 16 años cada uno cuando se unieron a la Legión, y venían de familias humildes y de poca educación. Para ellos, unirse al ejercito fue un acto de comprometida desesperación, pues en Ciudad La Niña, las oportunidades laborales para los jóvenes eran pocas y la compensación baja.

Stuart quería ser Párroco. Brown quería ser Herrero, pero como venían ambos de una familia con una larga historia de servicio militar, sus padres los mandaron derechito a la oficina de reclutamiento en el Cuartel General, donde les dieron sus uniformes, pecheras, yelmos, escudos largos, espadas cortas y philium, o lanza esolve.

De ese momento en adelante, fueron reclutas: “prisioneros” del ejército y del temible Centurión Jones, temido entre sus hombres por ser de paciencia inexistente, brutal en castigos corporales, y dedicado a la matanza organizada de los enemigos de la nación.  

Después de un riguroso entrenamiento militar de tan solo tres meces, a Stuart y Brown les dieron la particular misión de patrullar la ciudad de noche. Cosa común para soldados rasos y cadetes recién comisionados, el patrullaje nocturno se consideraba lo peor que podía uno pedir en el ejército, pues era de noche donde los ataques y atrocidades más terribles ocurrían, y todos en Ciudad La Niña estaban conscientes de los cientos de miles de demonios que deseaban nada menos que la destrucción del cristianismo y que obraban sus maldades de noche por todo el planeta.

Pero para los dos jóvenes, patrullar de noche no fue nada difícil, pues ahí en Ciudad La Niña todos se acostaban pasaditas las 9:00 y nadie del mundo cristiano salía a hacer pachanga, pues la Santa Inquisición no permita tales cosas, y ciertamente, cualquier persona que quiera hiciera tales cosas podía ser acusada de violaciones a las Leyes de la Moralidad, cosa que podía en Ciudad La Niña causar la muerte por ahorcamiento o guillotina, porque neta, los católicos de Ciudad la Niña no perdonan y no tampoco conocían el 6to Mandamiento.

Así era el mundo cristiano en el Planeta Nagaloka, mundo de monstruos serpentinos y dioses culebra.

Pero digamos que James y James apreciaban su trabajo de noche. En solo unos meses, habían pasado de ser jóvenes aburridos sin trabajo a ser soldados respetados y temidos con suficiente oro para comprar buena comida, vestimentas y la ocasional, (muy ocasional) botella de vino.

Para divertirse siempre encontraban maleantes, pues en cualquier lugar donde hay mucha gente, uno puede encontrar aquellos que trataran de violar la ley, y para dos legionarios jóvenes y aburridos, el rompimiento de la ley por parte de ciudadanos fue siempre causa de gran diversión especialmente cuando ellos llegaban para castigar tal comportamiento.

James y James, por su naturaleza, se convirtieron en muchachos crueles y despiadados, y obraban sus maldades fuertemente protegidos por las leyes de la ciudad. Muchos fueron los que sufrieron golpes, encarcelamiento, abusos verbales y físicos o pero por parte de los dos James por infracciones de la ley tan insignificantes como tomar el nombre de Dios en vano, vestir fuera de la modalidad de sencillez con faldas demasiado cortas o pelo demasiado largo, o estar fuera de casa después de las nueve.
En Ciudad La Niña, no era necesario acudir a juicios costosos para determinar culpabilidad en faltas contra la moral. Los policías y gendarmes guardaban la moral de la ciudad celosamente y sin necesidad de leyes restrictivas. Eran jurado, juez y verdugo todo en uno.

Pero en esta particular noche, no tenían tal suerte de diversión.

Más bien, el Sargento Uddo Broski, superior inmediato de ambos, llego a su puesto y les informo que unos trabajadores de la cloacas habían escuchado ruidos extraños, y era necesario ir a investigar…

Las Cloacas….

Ciudad La Niña contaba con un enorme laberinto subterráneo creado por la necesidad de crear canales de aguas negras para prevenir la inundación de sus numerosos y muy poblados barrios…. Las cloacas fueron construidas lentamente atreves de la historia de la ciudad y eventualmente se convirtieron en una ciudad subterránea utilizada por los más pobres y desdichados ciudadanos. 

Este laberinto era también el hogar de todo tipo de criaturas inmundas y peligrosas. Ratas gigantes, lagartos, Oty-Ugs, y arañas monstruosas.  Bichos terribles, pero, normales para un lugar como Nagaloka, donde dragones, demonios y duendes son cosa de todos los días.

James y James no estaban muy felices de cumplir su misión. En verdad, conociendo las cloacas como las conocían, la consideraban una misión suicida. Pero debían cumplir su deber, y pues a pesar de todo,  abrieron la puertecilla de metal que llevaba a la gigantesca escalera metálica que bajaba más de diez metros hasta los interminables laberintos de aguas negras… 

No muy lejos de ahí, el hechicero Dumbldor y el gigantesco guerrero Froodu entendieron que su escondite había sido comprometido.

Dumbldor y Froodu venían de Ciudad Paleta, antigua enemiga de Ciudad La Niña, en la búsqueda de algo para detener el apocalipsis zombi que estaba azotando cualquier ser humano que estuviera fuera de las Tres Ciudades Católicas, La Niña, La Pinta y La Santa María.

Los dos guerreros Paletianos fueron dirigidos por nada menos que el mismísimo General Kurgan a buscar información sobre la inmunidad de las Tres Ciudades Católicas contra los zombis.  

Dumbldor se había colado, con su habilidad de disfrazarse, ente los miles de ciudadanos de Ciudad La Niña con la esperanza de entender porque la ciudad era inmune a la plaga de zombis. Froodu permaneció bajo las cloacas, en apoyo del hechicero, musculo para apoyar magia. 

Nada había encontrado Dumbldor, y ahora su escondite estaba arruinado por la patrulla cotidiana de dos legionarios curiosos.

Solo quedaba una solución; los legionarios tendrían que morir….

El terrible e inescapable resultado de conflictos entre naciones es que los hombres se asesinen entre ellos con el respaldo de sus gobiernos, y ese resultado es tan antiguo como las naciones mismas. Pero la lucha nunca es agradable y menos productiva para el desarrollo espiritual de los guerreros que son arrastrados a matarse para proteger los intereses de sus dueños.

Dumbldor y Froodu, escondidos en las cloacas desde hace semanas, habían preparado su guarida para la eventualidad de ser descubiertos, y la llenaron de trampas incendiarias y mágicas.

La guarida se trataba de una plataforma cubierta sobre un gran rio de agua negra el cual solo contaba con un túnel de acceso. Los Paletianos contaban con un botecito de escape, y varios incendiarios en el túnel. Cuando los legionarios llegaron al túnel, la primera de las trampas estallo cuando James Brown piso, sin saber, un detonador escondido, sellándoles en el túnel.

-¿Estas bien, Brown?-

-Si, gracias. ¿Y tú, Stuart?-

-Estoy bien, pero estamos atrapados.- replico Stuart.

-Alguien puso esa bomba incendiaria. Este túnel termina en una plataforma, y te apuesto todo mi salario de esta semana, que esa plataforma no va a estar sola.- explico Brown.

-¿Y cómo saldremos de aquí?- pregunto Stuart.

-Sea quien sea que se está tratando de esconder en la plataforma, debe tener otra manera de salir de aquí o no hubiera puesto explosivos en este túnel, pues es el único acceso.- razono Brown.

-Entonces solo hay un camino. Hay que continuar.- dijo Stuart.

-El túnel es largo, hay que ver bien donde pisamos, pues posiblemente hay mas incendiarios como este.- dijo Brown.

Los dos James continuaron su camino, muy lentamente, checando cada paso, para asegurarse de que no hubiera otras trampas. En total, descubrieron cinco trampas, todas ellas con pequeños hilos que atravesaban el túnel. Les tomo varias horas. Pero finalmente, llegaron a las escaleras que los sacarían del túnel y a la plataforma. El sonido del rio subterráneo era tremendo, y tuvieron que gritar para poder escucharse.

-Es el fin del camino. Ahora solo queda subir las escaleras.- dijo Stuart.

Desenvainaron sus espadas cortas y empezaron a subir las largas escaleras de piedra. Fue en ese momento que apareció Dumbldor en la cima de las escaleras. Con su larga barba blanca, túnica de seda y sombrero incrustado de joyas preciosas, parecía un mercader rico de alguna lejana tierra. ¿Qué hacía en las cloacas?  
-Alto ahí. ¿Quién es usted?- dijo James Brown.

-Un simple mercader de sedas preciosas, perdido desde hace tiempo en estas cloacas.- dijo Dumbldor sonriendo.

-Bueno, muy bien, pero tendrá que venir con nosotros, pues esto todo es muy irregular, y seguramente hay que checar con nuestros superiores.- remitió Brown.

-Me temo que eso no es posible.- dijo Dumbldor.

Y una puerta se abrió por detrás de los dos soldados por donde salió Froodu. Su gran barba roja estaba atada en una trenza que escondía bajo su cinturón. Estaba vestido con una armadura de escamas de dragón, y cargaba un gran escudo en un brazo y un gigantesco mangual en el otro. Parecería un guerrero ordinario, si tal vez bastante terrorífico, pero su tamaño gigantesco lo delataba como un ser extraordinario, pues media cuatro metros y medio, casi tres veces lo que median hombres ordinarios.

-¡Un gigante!- grito James Stuart.  

-Se llama Froodu, y es mi mejor amigo.- dijo Dumbldor lentamente. –Ahora, tiren sus armas y ríndanse, que no estoy de humor para matarles. Imagina, amigo, las mentiras que nos decimos los unos a los otros por nuestra nación y nuestra religión. Seguramente a ustedes les ha ocurrido que algún oficial de la iglesia se pasa de verga con algún juicio sobre vuestra propia moral, tal vez os identifican como aquellos que dejaron semen en el baño tras masturbarse, y el castigo son trece azotes, uno por cada de los trece años de vuestra edad.-

-¿Cómo supiste del semen?- pregunto agitado Stuart.

-Muchacho, soy un hechicero, conozco los secretos de tu corazón.- replico Dumbldor. –Ahora, tira tus armas.-

Y atacaron los soldados al gigante Stuart y el hechicero Brown.

El tremendo golpe que sufrió Stuart no solo  lo noqueo, pero lo dejo tirado, inconsciente, a un lado de su amigo. Brown tuvo mejor suerte, pues lanzo su espada al viejo, acertándole un corte fuerte en un muslo.

-¡Dumbldor!- grito el gigante, mandando su mangual volando para matar a Brown. Pero el soldado logro brincar, evadir el golpe, y sacar su philium, ágil como un gato.

El hechicero, herido, logro sacar un componente de su bolsa y tirarlo al suelo, ocasionando que ambos el y el gigante desapareciera.

-¡Stuart!- grito Brown y corrió al lado de su amigo inconsciente.

Dos enormes bolas de fuego explotaron a ambos lados de los amigos, dejándoles fuera del túnel de roca, pero en una situación mas peligrosa, un pequeño trozo de piedra sujeto por lo que quedaba del puente, ya sin sus paredes. El rio de caca, fluyendo rapidísimamente bajo sus pies, seria peor que la muerte.
Y justo en ese momento aparecieron el gigante y el mago en una lancha de madera creada justamente para este extraño lugar.

-¡Insensatos! ¿Porque tuvisteis que atacarnos?- grito el mago.

-¡Demonios! ¿De dónde vienen?- respondió Brown.

-Como han de morir, puedo decirles sin temor: de Ciudad Paleta.- explico el mago.

-¿Pero porque nos queréis matar?-

-Imagina, amigo, lo que harían en la oficina del Cardenal, si encontraran un mago y un gigante en las cloacas de vuestra ciudad. Seriamos torturados y sacrificados. No tengo intención de caer en sus manos.-   

La lógica del mago era impecable. Pero por algunos instantes, James pensó en lo insensato de un encuentro como este. Todo por su maldito uniforme, su rango, y su deber.  Seguramente, ahora moriría, en manos de criaturas tratando de sobrevivir en un universo cruel, condenadas a morir tanto como el, pero con mejor situación táctica.

En otro mundo, podrían ser amigos, ¿no?

Fue la fortuna de James que un “científico” de la oficina de la Santa Inquisición llego en ese momento con magia explosiva de su propia magia científica, detonando justamente sobre el techo del túnel donde todos estaban, y saliendo, con una docena de soldados bien armados, en cuerdas para atacar al mago y el gigante. Al observar la llegada de los soldados, los dos maleantes se dieron a la fuga en su embarcación.

Ahora, el hechicero y el gigante tendrían que escapar las cloacas Ciudad La Niña…  

PARTE TRES: REY MYSTERIO TRAICIONADO

A los pies del Monte Tappa crece el gigantesco Rio Ur que mucho más al sur, cruza y corta en dos la granja orgánica del druida Minosauria llamada Jaheira. Las orillas de este rio están salpicadas por pequeños poblados variados los cuales, dada su ubicación, no necesitan alianza a alguna de las Ciudades Estado como Ciudad Paleta.
Estos pueblitos son sus propias naciones y fue en uno de estos pueblitos que los tres amigos, el terrícola Rey Mysterio, el hombre-dragón Fuego y el hombre escorpión Lava llegaron juntos a encontrarse justo durante el comienzo de la apocalipsis zombi.

El evento no fue planeado, Fuego y Rey estaban escapando las garras de zombis y también escapando de las Legiones de la Niña, la Pinta y la Santa María.
Lava estaba tratando de regresar a su tierra natal, las Montañas Escorpión. Para el hombre escorpión, la apocalipsis zombi era asunto de humanos, y los humanos, aunque deliciosos, y en ocasión también excelentes amigos, no entendían su peculiar naturaleza por no tener genes de arácnidos, y pues el hecho de devorar su propia madre siempre les alejo de su amistad, y el hecho que su carne fuera deliciosa, les llenaba por lo general el corazón de terror.
Por su parte, Fuego y Rey Mysterio estaban más que felices de poder ayudar a la humanidad en peligro de extinción en el planeta.
 El Rio Ur simplemente unía esos propósitos de Lava por una parte y de Fuego y Rey Mysterio por la otra por razones geográficas. Y el tiempo del encuentro fue simplemente fortuito para todos los involucrados.

El pueblo estaba abandonado. Un enorme letrero de bienvenida identificaba este particular pueblo como “Octoburgo”.  Evidentemente, los habitantes originales fueron de la raza de los hombres pulpo, pues el estilo general de construcción y arte advertía de su influencia. Nada de rectos… todo curvo y esférico.

La Legión de Benito Castor había perdido el rastro de Rey Mysterio, la muerte de quien hicieron una prioridad por razones políticas en la oficina del Cardenal.
Al luchador, este hecho, conocido por el por un rato largo,  le parecía bastante agradable, pues seguramente, siendo el Católico de corazón, que los Cardenales quisieran su corazón en una bandeja de plata le parecía perfecto para un planeta donde los dragones eran los buenos del cuento y los humanos los malos.
Pero después de tanta masacre y la caída de Ciudad Paleta, el viejo guerrero humano añoraba regresar a su propio planeta. Ahí las cosas tenían sentido.

-Conozco algunos brujos en Rasalandia que tienen la capacidad de regresarte a tu planeta, si eso es lo que deseas, Rey – explico su amigo, Fuego, sacudiendo sus enormes alas que estaban un poco entumecidas.

-¿Crees que vivan después del despertar de los muertos?- dijo Rey un poco desanimado.

-¿Cómo saber? El mundo se ha vuelto loco, y los muertos buscan la muerte de los vivos. En tales situaciones, es imposible tener certezas.-

Rey y Fuego caminaron un rato más por el pueblo abandonado. Edificios evacuados, todos ellos redondos y alienígenas mostraban puertas abiertas, y por ahí y por allá, bichos extraños, todos ellos minúsculos y escondidizos, tomaban posesión del espacio vacío.
No había señal alguna de muerte o destrucción. Fue simplemente como si todos abandonaran el pueblo de un momento al otro.

-¿Que habrá pasado aquí?- pregunto Rey.

-El pueblo entero desaparece y dejan sus esolve colgadas secándose en las azoteas. – noto Fuego mirando algunas prendas colgadas de una cuerda a secar.

Muy de repente, una voz familiar y muy poco humana, salió de las sombras de un callejón oscuro…

-Dos viejos amigos para quitarme la soledad del exilio-

De esas mismas sombras salió una figura temeraria, mitad escorpión y mitad humano, caminando ágilmente en sus ocho patas.
Se trataba de Lava, uno de los soldados del Rey Agua y bien conocido por Fuego y Rey.

-¡Lava! ¡Estás bien!- dijo Rey, y salió a abrazar al extraño ser, cuya cola venenosa y pinzas gigantescas no hicieron el trabajo fácil para el humano.

-Cuidado, amiguito, no te vayas a cortar en mis pinzas- dijo Lava, permitiendo que el humano le abrazara con cuidado de no lastimarle.

-¿Que ha sucedido en Ciudad Paleta?- pregunto Fuego.

-No queda nada de Ciudad Paleta. Nuestros dragones la redujeron a cenizas para detener a los zombis. Pero antes de eso, vi, desde lejos, que las Tres Torres desaparecieron en un extraño hechizo. El Rey Agua ha sido exitoso en su evacuación mágica de la ciudad. Pero no se cuantos se han salvado -

-Los niños humanos fueron recibidos por Ciudad La Niña, pero los demihumanos y no-humanos fueron expulsados. Yo decidí quedarme con ellos, y por eso, ahora la Legión de La Niña me busca con intenciones de matarme. Vamos a Rasalandia, a buscar santuario ahí, pues hay rumores de un asunto extraño entre Dioses de la Tierra, uno Jesús y un Krsna. – dijo Rey.

-¿Y los zombis? ¿Has visto zombis por aquí?- pregunto Fuego.

-No quedo ni uno cuando los dragones terminaron su trabajo. Todos hechos cenizas.- dijo Lava.

-Excelente.- replico el hombre dragón.

-Expliquen me sobre Rasalandia. – Pregunto Lava.

-Primero dinos tú, ¿a dónde vas tú?- dijo Rey.

-A los nidos de mi pueblo. Voy a las Montañas Escorpión. A buscar a mi gente, a mi familia. Los zombis solo buscan matar seres humanos, y mi pueblo debe estar a salvo de todo esto. Ahí podre descansar y pensar sobre lo que ha sucedido. Pero ahora que el encuentro con ustedes ha llegado, tal vez ese no es el mejor plan, pues ahí no creo que Rey sería bienvenido, pues su carne es demasiado tentadora para los mios, y no voy a déjate solo ahora que te he encontrado, guerrero. Los amigos no se traicionan.-

-Ven entones con nosotros a Rasalandia, Lava. Dicen algunos que ahí los zombis no pueden entrar, y que los humanos están bajo la protección de Krsna. Ahí Rey estará a salvo, y tal vez encontremos algún hechicero que lo pueda regresar a su mundo.- dijo Fuego.

-Pero por el momento, pensábamos descansar aquí algunos días y conseguir víveres frescos.- añadió el luchador.

-Pues entonces seguirme, pues yo ya recolecte varias, viandas, ensaladas, frutas secas y otras delicias como vino y cerveza.- dijo Lava.

Los hambrientos amigos siguieron rápidamente al arácnido, escuchando con alegría el rítmico movimiento de sus ocho patas por el suelo del pueblo pulpo.
Lava había encontrado un sótano de una vivienda enorme sobre los esol, seguramente la vivienda del alcalde o jefe local del pueblo. Ahí se guardaba una despensa sólida, innumerables frascos de delicias de la cocina cefalópoda, armas, equipo y claro, varias bebidas destiladas fuertes para los notoriamente intoxicados hombres pulpo.

Los compañeros permanecieron ahí una semana entera.
Como exploradores para lo que quedaba de la caravana original, pudieron darse el lujo de mucho tiempo en espera, pues al encontrar víveres, los demasiado jóvenes y demasiado viejos necesitaban descanso. Los tres amigos se habían convertido en líderes de un enorme grupo de refugiados, y pronto, sobrevivientes del despertar de los muertos empezaron a unirse a ellos.
Y al fin de ese tiempo, decidieron emprender la marcha larga y difícil a Rasalandia. Seguirían la orilla del Rio Ur, pues era el camino más rápido… Nadie cuestiono sus órdenes. El enmascarado y el hombre dragón representaban la única y ultima esperanza de supervivencia de su caravana.
Ahora, el último conteo de cabezas llego a cien mil. Una responsabilidad enorme. Casi todos ellos demihumanos, goblins, trolls, elfos, enanos, gnomos. Casi todos ellos niños y ancianos. Casi todos ellos buscando un nuevo hogar.

Fuego voló sobre sus cabezas para hacer un poco de reconocimiento del terreno y ver si zombis acechaban en el camino.
Tardarían tres semanas en llegar a Rasalandia al paso que podían mantener.
Salieron muy temprano por la mañana, y el primero en salir fue Fuego, que despego al salir el sol, en dirección al norte, a buscan un sendero entre las montañas.

Regreso el hombre-dragón unos treinta minutos más tarde, y aterrizo cerca de Lava y Rey.

-¡No van a creer a quien me he encontrado!-

Algunos kilómetros mas de camino y los tres amigos encontraron Vdeic el Atar y Espenser, el hombre lagarto, dos viejos amigos originarios Rasalandia. Vdeic y Espenser estuvieron peleando lado a lado de Lava y Fuego durante la Guerra de los Enanos. Los compañeros conocieron al Atar y al hombre lagarto como compañeros en armas en ese entonces.
Fue durante una batalla particularmente terrible con unos hechiceros enanos por control de la puerta norte que el Atar, un ser alto, azul y con una cola prensil todavía vestido en la armadura oficial de Minoreyna, color azafrán con el escudo de Ganesha. Fue el mismo escudo y uniforme de la batalla contra los enanos. Y fue con ese escudo que  salvo la vida de Lava matando un enano que estaba a punto de convertirle en pudin de escorpión con un lanzallamas, lanzando el escudo como un disco para acertar un golpe certero en el cráneo del enano antes que este pudiera prender nuevamente su mortífera arma de fuego.
Pero ahora exiliados, el Atar y el hombre lagarto, como tantos que perdieron sus hogares por la apocalipsis zombi, buscaban un nuevo hogar.

La cola del atar azul se meneaba amistosamente ante el inesperado encuentro. 

-¡Lava!- dijo Vdeic, reconociendo al hombre escorpión.

-¿Vdeic? ¿Espenser?- dijo el hombre escorpión, reconociéndoles.

-Vienen de Rasalandia donde dicen que todo está bien. No hay zombis ahí, pues el Señor Krsna no lo permite.- dijo Fuego, que ya había conversado con el hombre lagarto y el atar antes de traerles sus mejores amigos.

-Nuestra Señora Minoreyna ha logrado que el Señor Krsna intervenga en la apocalipsis, y ha desenmascarado al Demiurgo… Se trata de un dios llamado Jesucristo.- Dijo Espenser, relatando los eventos recientes en su pueblo natal.

-Al principio, pensamos que los zombis destruirían Rasalandia, pero nuestra Reina logro intervención divina para salvarnos. Ahora estamos buscando supervivientes por toda Nagaloka en patrullas.- explico el Atar.

-Los zombis han rodeado Rasalandia por todos lados, y salir y entrar ahí es muy peligroso. Ni siquiera por aire es cosa segura llegar a Rasalandia, pues algunos muertos vivientes tienen la capacidad de volar, como los vampiros y fantasmas.- añadió el hombre lagarto.

-Pero díganme, todavía no entiendo, ¿cómo es que han llegado solos desde el otro lado de las Montañas Centauro?- pregunto Fuego.

El hombre lagarto y el atar callaron esolve instantes. Finalmente, el atar bajo su cola y dijo con un enorme suspiro…

-Fuimos capturados y hemos escapado.-

-¿Capturados?- pregunto Rey Misterio.

-¿Quién es el humano?- respondió Espenser.

-Rey es del planeta tierra. Un gran guerrero y un mejor amigo.-
Respondió Fuego, un poco enojado al tono del hombre lagarto. Desde el despertar de los muertos, los humanos se habían convertido en la nueva raza a odiar por todos los otros. Cosa común en un mundo donde tantos seres tan diferentes tenían que compartir el aire.

-Disculpa, amigo Rey, es solo que los humanos han causado mucha destrucción últimamente, y fueron ellos que nos capturaron cuando estábamos Patrullando.  Somos Patrullas de Rescate en las afueras de Rasalandia. Nuestra captura fue el trabajo de una hechicera Inquisidora inmensamente poderosa, vestida con las insignias de Ciudad Santa María. Estábamos justamente en ruta a esa ciudad abordo de una nave voladora de esa hechicera cuando logramos romper algunos cristales mágicos y la nave se estrelló no muy lejos de aquí. Ahora estamos tratando de regresar a Rasalandia.-
Explico el hombre lagarto. Espenser también vestía la armadura azafrán, pero el no empezó como guerrero. Durante la guerra de los enanos era tan solo mercader, nacido en Rasalandia, con hijos ahí, pero de familia originaria de Ciudad Paleta.

-Pues es nuestra fortuna encontrarles. Ahora nuestro camino es mas seguro porque el camino acompañado es mejor y fácil y cómodo- dijo Lava, sonriendo. –Mirad, tenemos cerveza enana y vino elfica, ¿gustan probar?-

Esa noche, los compañeros disfrutaron la compañía de los recién llegados con vino y cerveza y carnes saladas y frutas secas. La velada fue muy agradable y llena de noticias importantes para todos…
Los eventos en el palacio de Minoreyna ahora eran leyenda, y sus implicaciones para todos los seres del planeta, cosa de constante rumor, especulación, y esperanza. Los siguientes días se fueron pasando rápidamente en el camino… Pero en la cuarta noche, algo muy extraño ocurrió.

El primero en perder la razón fue Vdeic.
Una mirada extraña entro en sus ojos, como si estuviese soñando despierto y no pudiese despertar del sueño, y de un momento al otro, estaba tratando de matar a Rey Mysterio a toda costa con todas sus considerables habilidades de guerrero… su espada larga volando diestramente sobre su cabeza.

Los compañeros no pudieron detenerle. No querían lastimarle, pues parecía hechizado. Pero sus ataques eran letales y certeros y tan solo defenderse fue un reto tremendo.
Y cuando la batalla parecía estar perdida, y Rey estaba contra la pared, a un instante de un golpe seguro de espada que le quitaría la vida, Vdeic tomo su propia espada y se la enterró en vez y atravesó su propio cuello, muriendo instantáneamente.
Espenser estaba completamente desconsolado.
Vdeic era como un hermano para el…

Pero extrañamente, la noche siguiente, lo mismo le ocurrió al hombre lagarto, que si no fuera por la rápida acción de Lava, que lo sostuvo en sus terribles pinzas,  hubiera asesinado a Rey Mysterio cuando dormía con golpes de su cruel y poderoso cetro mágico.
Esta vez, la batalla no tubo cuartel, pues el hombre lagarto tenia considerables poderes mágicos a su alcance, congelando al hombre escorpión con un hechizo murmurado entre los dientes.
Pero entre los tres, Fuego, Lava y Rey Mysterio tuvieron que usar todas sus fuerzas letales para defenderse del enloquecido hombre lagarto…
Rey brinco con una patada certera para arrebatarle de las congeladas pinzas de su amigo arácnido,  donde el hechicero reptiliano ya murmuraba otras palabras mágicas que si las pudiera terminar de recitar seguramente causarían la muerte a los tres amigos de alguna manera rarísima. Y Fuego remato al lagarto con un certero golpe de su mangual, rompiéndole el cráneo.
No hubo explicación a estos eventos, pero no cabía duda que la hechicera de Ciudad La Niña era la culpable de la locura asesina de los pobres soldados de Rasalandia. Y seguramente, esta misma hechicera estaba espiando a los tres amigos en su ruta a Rasalandia.

¿Porque mandar dos asesinos hechizados para matar a Rey Mysterio?
Una bruja de poderes similares no andaría asesinando personajes con sus considerables dones ligeramente a menos que por orden directa de las más altas autoridades religiosas de Ciudad La Niña.
Una asesina de tal nivel solamente sería desplazada por alguna esol muy importante para el clero…
La muerte de Rey Mysterio era esa razón.

¿Por qué?

¿Por qué estaban tratando de matar a Rey Mysterio las autoridades religiosas de las Ciudades de La Niña, La Pinta y la Santa María.
PARTE CUATRO: LA MUERTE DE BENITO CASTOR
Ya no soy un hombre vivo.

La muerte me ha llevado a un estado extraño, un estado preocupante. Ni vivo ni muerto, permanezco en este purgatorio. En mi mundo todo es gris. Lo más desdichado de ser un “no muerto” es que ya no hay color en el mundo.

La mía es una morada de demonios reptilescos, y solo estoy esperando mi liberación final por mi Señor Jesucristo. ¿Pero cómo puedo saber que tal liberación ha de venir?

Le vi. 

Le vi, a mi Señor, justo en el momento de mi muerte.  He aquí como ha sucedido todo esto.

En vida, fui un Centurión en el Ejercito de Ciudad Santa María, bajo el las ordenes de S.S. Cardenal Ricardo II, Señor de Nagaloka. Mi trabajo era capturar vivo o muerto a un humano renegado, enmascarado esolveré llamar Rey Mysterio.

Por alguna extraña razón, este personaje había aparecido en nuestro mundo y tomado el lado del demoniaco Rey Agua, Señor de Ciudad Paleta, morada de espíritus malignos. Acompañaba una caravana de supervivientes, niños y ancianos, buscando refugio del despertar de los muertos, el acto supremo de misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Los muertos salían de sus tumbas para cumplir el juicio de nuestro Señor, y solo aquellos bautizados en su sangre estaban a salvo.

Miles de niños humanos le acompañaban, y a estos recibimos con gusto. Esperábamos que el enmascarado nos acompañaría, y dejaría atrás a los engendros de Lucifer atrás. Pero esto no sucedió. En un acto maligno, el luchador decidió dejarnos sus niños y acompañar a los hijos del demonio.

Un acto tan soberbio en la falta de la fe tenia que ser castigado. La Inquisición proclamo una orden de castigo, y yo y mis hombres nos convertimos en los verdugos de este juicio.

Le perseguí por todo el norte de Nagaloka, llegando peligrosamente a las Montañas Centauro.

La distancia no fue tan difícil de recorrer, pues para mi suerte, capture un dragón azul y lo sometí a mi voluntad  y el me dio alas para volar. No he de relatarles como capture al dragón, pero sea suficiente mencionar que en la captura de la bestia perdí mis soldados y me quede solo. Y solo decidí perseguir mi presa hasta capturarle o matarle, y así cumplir el dictador de la Inquisición.

Pero mi captura del enmascarado seria frustrada.

Fue la mala suerte mía de encontrarme, en unos peñascos peligrosos, helados y terribles no con el enmascarado misterioso, pero con un viejo adversario olvidado, un desertor de mi propio ejército, un ladrón y un maldito…

Se trataba nada menos y nada que el abominable Marco Hugo Vilchis, formalmente Centurión en el Ejército de Ciudad La Pinta, y ahora desertor, traidor, asesino, ladrón y hereje. La Santa Inquisición tenía una orden de aprehensión para este personaje al igual que para el enmascarado, con la única distinción de ser una orden con años de antigüedad. Para mí, encontrar a Marco era una oportunidad dorada, pensé.  Ahora, ejecutaría no uno pero dos herejes en estas montañas heladas.

Cuando lo encontré, Marco montaba un enorme estegosaurio.  Se trata de una de esas bestias tan comunes en este mundo maldito, que con un poco de amor y entrenamiento forman las mejores montaduras para cualquier guerrero por su enorme tamaño, fiereza, y realdad a sus amos.

Estaba en un peñasco enorme, del cual no aparentaba haber salida alguna. El y su animal parecían perdidos. Estaban extraviados de su guarida pagana por la voluntad de mi Señor Jesucristo, quien, cumpliendo su promesa escrita San Juan, había despertado a los muertos para traer a los vivos al Juicio Final.

Vestido en un uniforme verde con la vaca dorada del Reino pagano y demoniaco de Rasalandia en su escudo, se veía ridículo. A este maldito en algún momento llame amigo. Ahora se arropaba con los colores malditos de los minotauros.
Uno de mis mejores legionarios, vestido como un soldado de la becerra maldita del norte, Minoreyna.

Solo por eso le mataría. Por fortuna, escondidos tras una nube como lo estábamos, no se percató ni de mi enorme dragón ni de mí. Aprovechamos eso para aterrizar unos veinte metros sobre sus cabezas. 

-¡Marcus Vilchis! ¡Hereje! Traidor, ¿acaso te has perdido con tu bestia?- Le grite.

-¿Benito?  Benito Castor, viejo amigo. Los muertos han despertado y buscan matar a toda la humanidad en esta tierra. Busco refugio en estas montañas.- contesto.

-¿Y ese uniforme, esa armadura verde que portas? ¿Lo has robado o te lo han regalado los minotauros?-

Como Legionario, yo conocía bien todos los uniformes de los varios ejércitos de las varias naciones de Nagaloka, sean humanos, elfos, minotauros o hombres lagarto.

-Benito, es el fin del tiempo de los hombres, y que he buscado refugio con Minoreyna en Rasalandia. Soy su lugarteniente. He luchado lado a lado de los minotauros y he sangrado por ellos. Me ven como un hermano, pero como no les deseo mal, he salido de su pueblo para que los muertos no me busquen ahí. Los muertos no se preocupan de minotauros y enanos y elfos. Solo buscan la sangre de nuestro pueblo. Es el fin de los hombres, Benito.-

En sus ojos traidores, lagrimas brotaron.

-Maldito. ¿Has rechazado la verdadera fe? ¿Tomas partido con demonios cara-de-vaca en contra de tus propios hermanos y la raza humana? ¿Has rechazado a Jesús y su Ley Divina? ¿Cómo pudiste traicionarnos? ¿Cómo pudiste traicionarme a mi? ¡Eras mi amigo! ¡Eras mi hermano!-

Mi odio por este traidor crecía con cada instante, y le di gracias a Dios por darme un chance de cobrar su venganza.

-Carajo, Benito. ¡Los Clérigos me mandaron matar! ¿Que pude haber hecho si no refugiarme con los minotauros? Me acusaron de ladrón, y hereje… y eso simplemente no…-

Un viejo juicio, años atrás, perdido en la memoria de la Inquisición. Pero no en la mía.

-Basta de mentiras, Marco. Robaste 1,000 monedas de platino de los cofres de la iglesia, y las encontraron en tu escondite. Seguramente querías escapar con ese dinero para traicionar a tu pueblo a los demonios. Mereces morir, y yo he de cobrar tu muerte, en nombre de Ciudad La Pinta a la cual has traicionado poniéndote esa armadura verde.-

-Fui injustamente acusado, Benito. Tú de todas las personas debes creer eso. Si fuiste tu mismo que me defendiste antes el tribunal. ¿Quién más que tu podría creer mi versión de los hechos? ¡Fui incriminado, Benito!-

A mi dragón azul, le di el mensaje, en su propia lengua, pero mentalmente de mandar un rayo de electricidad para matar al  enemigo. Y dije:

-Te juzgaron culpable. Escapaste. Me traicionaste.-

Los dragones, dueños de este mundo, no son tan distintos de nosotros, los humanos, excepto por tal vez una muy importante distinción, los dragones viven y mueren por su honor.  Hacer de uno tu esclavo en batalla, perdonándole la vida, lo hace tu esclavo, fiel y leal, hasta la muerte.

Mi bestia, obediente, expulso de su enorme boca un terrible rayo de luz de truenos que cruzo la distancia entre el estegosaurio y nosotros y le dio un enorme golpe a la bestia que portaba mi adversario.

El monstruo acorazado se levantó varios metros en el aire cuando el rayo le dio en el costado, tirando a Marco al abismo.

Pero no pensé por un solo segundo que la muerte de mi adversario sería tan fácil. Marco fue un Centurión muy condecorado en mi propio ejército, valiente, terrible, y astuto. Y como uno de “los míos” seguramente tendría un arsenal de magia prohibida por el clero pero utilizada por nosotros después de capturarla de nuestros enemigos.

En la guerra, la única ley es la ley del bosque.

Me envolví en mi capa que tenía la propiedad mágica de invisibilidad, y empecé a levitar en dirección a mi enemigo usando mis botas mágicas.

Yo también tenía mis propios trucos para vencer la magia demoníaca de Nagaloka. Los demonios no esperan eso de nosotros los cristianos. Generalmente, las mejores armas mágicas se las quedaban los soldados de más alto rango en el ejército. Yo contaba con mis botas y mi capa, capturadas del enemigo en alguna de nuestras interminables batallas contra el mal.

Fue mi mala suerte que el monstruo prehistórico no estaba muerto todavía después del terrible ataque de mi dragón.  Justo cuando estaba llegando yo a buscar a mi enemigo para acabar con el, la gigantesca bestia se levantó del frio suelo de roca y nieve, tambaleando, y dio un azote con su enorme cola llena de filosísimos picos pegándole  a algunas rocas sueltas en el suelo.

El resultado fue una enorme avalancha que se vino en dos pestañazos de mis ojos, sobre mi cabeza.

Con duras penas, agarrándome de una gran roca con todo mi peso, deje que la nieve, rocas y derbis pasaran sobre mi cabeza, y seguí trepando adelante, buscando justiciar al traidor y ladrón Marco con mi espada.

Mi fiel dragón azul  reciproco el ataque del estegosaurio.

Sería mi bestia contra la suya. Un duelo a muerte entre dos titanes, con nosotros en medio, también tratando de matarnos el uno al otro.

Empezó lo que parecía una batalla de catapultas vivas.

Mi dragón y el estegosaurio rugían y se aventaban enormes piedras con sus colas de un peñasco al otro… Mi dragón pudo haber volado por encima del peñasco y atacar directamente al estegosaurio, pero esa cola terrible con todos esos picos no era de su agrado, y preferiría el combate a larga distancia, donde definitivamente, tenía la ventaja, por su rayo de truenos, y claro, sus alas. Estaba jugando con su adversario, pues necesitaba tiempo para recuperar su aliento de truenos.

Y pobre de mí en medio de los dos monstruos, agarrado de unas raíces conjeladas, pues mi hechizo de levitación de mis botas mágicas se había agotado, y mi capa mágica que me rendiría invisible estaba destruida, desgarrada e inutilizada.

¡Pero o fortuna de fortunas!

Mi enemigo estaba a mi alcance, en la misma condición que yo solo que unos diez metros más abajo que yo en el mismo peñasco, agarrado de una roca sobresaliente y muy filosa con una enorme caída de más de 1000 metros bajo nuestros pies.

Incapacitados para luchar, simplemente nos miramos en lo que nuestras bestias se lanzaban proyectiles.

-Nos has matado a los dos, Benito. ¿Acaso eso es tu idea de Justicia?- dijo el, escupiendo sangre.

-Maldito. ¡Te uniste a los demonios del averno!- grite.

-No son demonios, Benito. Son gente, como tú y como yo, pero con rostros de toros y vacas, con rostros de reptiles.. Son hermanos de consciencia igual que tú, pero tú no entenderías. Eres tan ignorante como todos los que viven en La Niña, La Pinta y La Santa María. ¿Todavía crees que estamos en el infierno? ¡Estamos en el paraíso, y nuestra ignorancia le ha convertido en infierno!-

Estaba a punto de morir Marco, y sus palabras llegaron a mi corazón. Pero necesitaba recordar mi honor, recordar mi deber.

-Estas perdido, Marco. Un escavo de Satanás y sus Legiones. No habrá perdón para ti esolve de la muerte-

Dije yo con tristeza.

-No, Benito, el que está perdido eres tú. No hay muerte. Todos los seres que mueren encarnan nuevamente en otros cuerpos a través del tiempo y en todo el universo. Nuestra Biblia y sus enseñanzas han sido corruptas por anticristos y falsos profetas. Debes escuchar a los brahmanes de Rasalandia y Ciudad Paleta algún día. Ellos entienden mejor que nosotros que es Nagaloka y cuál es nuestro rol en vivir aquí.-

Era difícil entender su voz, pues el ya no estaba gritando, y la batalla de las dos bestias seguía con su gran ruido.

-Niegas la verdad cuando la puedes ver con tus propios ojos, Marco. Los muertos han salido de sus tumbas para el Juicio Final. ¡Nuestro Señor Jesucristo nos dará a todos la vida eterna!- dije yo. –Todavía puedes arrepentirte. Pedirle perdón al Señor.-

-¿Vida eterna como zombis? Prefiero una muerte digna, Benito.- dijo él.

Y justo en ese momento, su enrome bestia cayo, mortalmente herida, a su muerte 100 metros abajo de nosotros.

-Se acabó.-

Dijo Marco, y se soltó de la piedra de donde se agarraba.

Cayó a un lado de su bestia. La sangre que salió de sus torcidos cuerpos tiño la nieve de rojo.  Y yo pensé que parecían dormidos en un campo de flores rojas. 

¿Por qué lo hiso?

¿Por qué se soltó a su muerte?

No entendía, ni todavía entiendo.

La verdad es que mi mis manos estaban llenas de mi sangre propia, y mi capacidad de sostenerme agarrado de las raíces se estaba debilitando por cada segundo que pasaba yo ahí indefenso.

Llame a mi Dragón cuyo nombre era Nanda, con un chiflido, y la hermosa bestia se lanzó a volar, con la esperanza de rescatarme.

Pero se lanzó demasiado tarde.

Mis manos se resbalaron, y caí, y caí, y caí.

Cerré los ojos para no ver el suelo acercarse.

Al cerrar los ojos, vi mi vida pasar por enfrente de ellos, desde mi niñez hasta ahora, como si fuera una película muy rápida. El tiempo parecía detenerse.

El dolor del golpe final no fue nada. En verdad no sentí nada. Solo un impacto rapidísimo y una brillante, caguanete luz blanca.

Y luego nada.

Un vacío absoluto. Una negación de todo. Cuando recupere lo poco de conciencia que tenía, me vi a mí mismo, muerto, descuartizado por mi caída.

Mi dragón, liberado de las ataduras a mi servicio por mi muerte accidental, había salido volando a su propio destino. Había tristeza de haberme fallado en su corazón. Su honor se había manchado porque yo había muerto antes que él, y el no pudo salvarme de la muerte. Pero también pude ver su alegría.

Mi muerte lo libero de la esclavitud a mi voluntad.

Estaba viendo a mi cuerpo cuando una mano calurosa y singularmente hermosa se puso sobre mi hombro.

-Benito Castor, has muerto- dijo.

Me di la vuelta…

¿Cómo podía dar la vuelta si mi cuerpo estaba ahí roto en la nieve, enfrente de mí, hecho pedazos? ¿Con que ojos pude ver mi cadáver? Con esos ojos, voltee la cabeza y vi.

Era mi Señor Jesucristo.

Le reconocí perfectamente, pues es el rostro que siempre soñé como el suyo.

Heridas en sus manos, en su frente.. En sus pies descalzos. Estaba vestido completamente de blanco y sobre su cabeza había una luz blanca, la misma luz que vi en el momento de morir.

Caí de rodillas ante él, llorando, y tomando sus pies en mis manos, besándolos… derramando mis lágrimas sobre ellos.

-Mi Señor… Mi Señor…-

-Levántate, Benito Castor. Tu trabajo como guerrero no ha terminado. Regresa a tu cuerpo y tráeme el resto de mi rebaño, ya sea vivos o muertos, que el Juicio Final ha comenzado en Nagaloka- dijo.

Y regrese a mi cuerpo roto.

Y me levante. O trate de hacerlo.

Y la terrible luz blanca apareció donde mi Señor había estado.

Y me cegó y me caí, y sentí el peor dolor que he sentido jamás… Cuando abrí los ojos nuevamente, estaba yo en mi propio cuerpo..

Pero ya no tenía color el mundo.
Y en mi cabeza, en mi corazón, en mi existencia.. Solo una cosa… Traer al Señor a todos los hombres, mujeres y niños que no tengan su marca en la frente. Matar a los vivos que pueda servir el Juicio Final de mi Señor Jesucristo.


CAPITULO TRES: REY MYSTERIO

PARTE UNO: EN LAS RUINAS DE DETROIT
Fuego el hombre dragón, Lava el hombre escorpión y Rey Mysterio, el luchador del planeta tierra seguían tratando de encaminar los refugiados de las ruinas de Ciudad Paleta a Rasalandia, donde aparentemente, los reportes decían que la apocalipsis zombi no pasaba por las murallas de la ciudad.  Los tres habrían el camino para el resto del grupo, en la mayoría ancianos, mujeres y niños: humanoides, demi-humanos, y claro uno que otro pagano que decidió no unirse a la iglesia para salvarse del Juicio Final.
Una multitud cansada, hambrienta y atemorizada.

El camino por seguir seria atravesando las Montañas Centauro. Mucho menos pobladas que los bosques alrededor, las Montañas Centauro parecerían mucho menos atractivas para muertos vivientes. Los reportes originales de la infestación zombi empezaron justamente ahí, pero la escases de humanos en las montañas aseguraría que los zombis fueran menos, y por eso, los tres compañeros decidieron que la caravana necesitaba esa ruta, pues era la mejor.

Seguirían el Rio Atl hasta su origen, el Monte Trappa y el Monte Kreon. De ahí, viajarían por la orilla del Monte Escorpión hasta llegar al Rio Rasascuacuali, que desembocaría en Rasalandia.  Seguramente encontrarían numerosos zombis en el bosque de Rasalandia, pero también había muchas patrullas de minotauros y sería posible que algunos se les unieran en defensa de los humanos de la caravana.

Por razones conocidas, los zombis solo se interesaban en matar humanos.
En ese sentido, el apocalipsis zombi era un apocalipsis exclusivamente humano. Enanos, elfos, goblins…  no tenían nada que temer. Pero Rey Mysterio, Lava y Fuego habían prometido proteger todos los miembros de la caravana, y la mayor parte se trataba de humanos que no deseaban aceptar a Jesucristo como su único salvador, y prefirieron irse con los demi-humanos, pobres humanos que por su decisión de no adoptar la fe cristiana estaban condenados a morir en la apocalipsis zombi del Demiurgo.

A Fuego le parecía muy injusto por parte del Dios de los humanos: únete a mí, o muere asesinado por mis zombis.
Y pues, el escorpión, el dragón y el enmascarado seguían buscando el camino más rápido y eficaz para salvar una muchedumbre con poco chance de supervivencia. Zombis aparecían de vez en cuando, pero nunca en números demasiado grandes para preocupar a Fuego, que sencillamente los carbonizaba desde el aire.

Fue a las orillas del monte Escorpión que Fuego observo por primera vez las ruinas, volando sobre las cabezas de sus amigos para determinar el mejor camino para la caravana.

Escondidas por la nieve, desde las nubes, parecían poco más que unos motecillos hexagonales. Pero cuando bajo un poco de altura para verlos mejor, se dio cuenta que se trataba de siete edificios antiguos, gigantescos, altísimos y en ruinas, y cubiertos en parte por el permafrost de un fiord. Estaban hechos de metal, concreto y vidrio, en la mayor parte roto, todos materiales típicos del planeta tierra.

Regreso a donde sus compañeros esolveréo, y aterrizo.

- Directamente adelante, hay una ruina. Parece humana. Podria ser lugar de zombis, pues si hubo muertos, estos seguramente han salido de sus tumbas. – les informo.

Rey Mysterio miro a su alrededor… – La verdad este es el esol camino. La alternativa seria dar la vuelta y eso esolve varios eso de caminata. -

- Tal vez los dueños de las ruinas no fueron humanos. Tal vez fueron enanos o elfos. – Dijo Lava, haciendo sus pinzas abrir y cerrar nerviosamente.

- ¿Seguimos adelante, o regresamos por donde vinimos? – Pregunto Fuego.

- Yo voto por seguir. – Dijo el luchador.

- Y yo. – Dijo el esolveré.

EL hombre dragon se encogio de hombros, y esolv a caminar hacia adelante.. Siempre hacia adelante.

Aproximadamente a unos tres esolveré antes de llegar a las ruinas, Lava esolver un trozo de metal, aparentemente un escudo rectangular verde…  sobresaliendo de la nieve. Usando sus enormes pinzas, lo saco, no sin un poco de esfuerzo. Estaba escrito en un dialecto extraño, con letras usadas mas bien en el Planeta Tierra, y desconocidas para los dos nativos de Nagaloka. Un objeto de hoja dura de aluminio pintado de un lado de verde de unos 90 cm x 40 cm.

Al verlo, el mas sorprendido fue Rey Mysterio, pues lo reconocio esolveréo.

- ¡Dios mio -

- ¿Lo puedes leer? – pregunto Fuego.

- Esta en Ingles, del planeta tierra y dice: “Bienvenidos a Detroit” – dijo Rey sorprendido.

-¿Que es Detroit?- pregunto Lava.

- Una gran ciudad de mi eso en el planeta tierra. Esto no puede ser. – respondio Rey sacudiendo su cabeza.

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Mas o menos media hora esolve, llegaron los tres compañeros a las ruinas. Sepultadas bajo la nieve, esolver grandes piedras rectangulares, pero si uno examinaba mas de cerca, se esol ver que se trataba de enormes rascacielos, edificios pertenecientes a otro planeta, pero en ruina total. Rey Mysterio los reconocio esolveréo. Despues de todo, el esol luchado varias veces en esa ciudad, y pudo ver mas o menos que se trataba de unas dos cuadras de Detroit, arrancadas de su lugar de origen y olvidades en medio de una montaña en el Planeta Nagaloka.

- ¡Son las ruinas del General Motors Renassance Center!. ¿Como es esto posible? – Rey Mysterio estaba fuera de si mismo. Parecia que estaba alucinando en un mundo ya bastante alucinado.

- Pues si son ruinas humanas, y hay muertos, seguramente esolve animados. Tendremos que volver hacia atras. – Dijo Fuego, sacudiendo su cabeza.

- ¡No! ¡No! Estos edificios pertenecen a mi planeta. Debo descubrir que ha sucedido. Por favor, no me abandonen. Ayudenme. Los nececito, amigos. – dijo Rey con lagrimas de espanto en sus ojos.

Parte Dos: Una vieja batalla se pelea nuevamente

Reporte Official de la XV Legion de Ciudad La Pinta, IV Cohorte 
Bajo el mando del Centurio Cassius Maximus Clayus.

Para su Su Santidad, Cardenal Ricardo XII, 
Rex Mundi de todo Nagaloka

Diciembre  11 del Año Tierra 2013 

Santisima Santidad,

Nuestras fuerzas fueron a patrullar el conocido Camino de Brindavan a la altura de las Ruinas de Xith Citol, cuando nos encontramos con una chusma de paganos originarios de Castillo Tutatis. Evidentemente, los paganos esolv esolveré de arrimarse a nuestras tres santas ciudades por el Camino de Brindavan, seguramente para salvaguarar su pueblo, en grave peligro de esolveré, del inevitable despertar de los muertos del Juicio Final de Nuestro Señor Jesucristo. 

Los paganos esolveréo sacaron sus espadas y procedieron a atacar, sin mucho chance de dialogo, o esolveré a nuestra esol fe verdadera, por lo que yo imediatamente separe nuestro ejercito en 3 formaciones para flanquear a los barbaros. 

La batalla esolve por el flanco derecho, y nuestros soldados se comprobaron los mejores, esolveréo causando bajas considerables contra los paganos. Pero fue aqui que algo sucedio que no esolveréo: los paganos se echaron a correr, y empezaron a trepar un alcantarillado en el lado oriente del camino. Fue nuestra esolver encontrales el esolver alta sobre nuestras cabezas, y de ahi, llovieron piedras sobre nosotros con sus  hondas.  Como los barbaros lograron tomar el terreno mas alto antes que nosotros, la esolveréo fue mucho mas esolve, y para cuando llegamos a su esolver, ya esolver sustentado varias perdidas importantes. 

Pero destrozar esta fuerza belica de adoradores del demonio es un asunto sacro para mi, y por esa esol le pedi a mis valientes solados que subieran tras los Galos. Ese fue mi fatal error, y he de pagar por el en el filo de mi propia espada, Su Santidad, pues mi ejercito entero fue destrozado por la lluvia de piedras lanzadas cruelmente de las hondas de los galos.  Solo dos hombres quedaron con vida, mi lugarteniente, a quien le he comisionado este reporte que llegue a sus manos, y yo. Claro, mi derrota solo se puede pagar con mi propia vida, y eterno tormento en los fuegos del infierno. Por esa causa, he decidido terminar mi vida al filo de mi propia espada.

Con gran dolor, me despido de usted, Santidad..

Su faillido siriviente,
Centurio Cassius Maximus Clayus.


Parte Tres: Tiktaalik y Ichthyostega
El Tiktaalik llamado Ichthyostega y el Ichthyostega llamado Tiktaalik se miraron uno al otro viendo los barcos quemados y los muchos cadáveres de sus tripulantes en la costa de Ciudad Paleta, a unos 2 kilómetros del muelle del Hotel Bloodaxe.
Tiktaalik devoro un brazo particularmente goloso de un pobre enano ahogado que estaba a punto de llegar al fondo del mar, donde ambos seres esperaban una cena suculenta.
-Ha llegado el fin del hombre.- dijo, entre bocadillos.
-¿Tú crees? Son avilés para sobrevivir tales estruendos, y mi madre-hermana me dice que en las costas de Rasalandia y de Las Tres Ciudades Cristianas, había todavía muchos.- replico Ichthyostega.
-Vamos a ver, en la superficie. Tengo ganas de dejar el agua.- Tiktaalik decidió, terminando su bocadillo.
Los dos extraños seres subieron aleteando rápidamente a la superficie y sacaron sus cabezas. Lo que vieron fue digno del infierno. Lugares en llamas, sufrimiento, muerte. Miedo. En sus corazones, los seres sintieron lastima y dolor por la pérdida de tan hermosa ciudad. Ambos habían crecido cerca del muelle, y llegaron a querer mucho a sus raros habitantes, inclusive a darles nombres y crear historias sobre ellos.
Y ahora les estaban viendo morir.
Pero no podían ayudarles. Y lastima, pero la muerte de estos extraños y chistosos bípedos terrestres significaba mucha comida para sus propios pueblos. La abundancia había llegado al fondo del mar. Nadie tendría hambre por un rato.
Tiktaalik fue el primero en salir del agua. Se apoyó en sus fuertemente en las aletas más grandes, arrastrándose por el pasto. Fue a su lugar favorito, un lugar donde los enanos venían y se quitaban sus pesadas botas y abrigos de cueros, se sentaban en la playa y les tiraban sobras de sus manjares, los huesos de carnes deliciosas, de otras cosas que existían más allá de donde Tiktaalik podía ver en el mundo de la superficie.
Estos enanos venían de un lugar lejano, un lugar llamado bosque, con cosas llamadas arboles por donde uno podía trepar al sol.
Pero los enanos ya no estaban. En su lugar, hombres muertos pero no muertos caminaban como sin rumbo, patrullando la playa en búsqueda de vivos que asesinar. Los otros seres del océano decían que ese había sido el juicio de su Dios, el Dios de los hombres. ¿Por qué juzgaría Dios al hombre tan terriblemente?
El amigo de Tiktaalik no le siguió a la superficie. Se quedó justo al borde del agua, mirando afuera con sus ojos saltones.
-Vamos, no seas cobarde.- Tiktaalik dijo.
-No tengo nada que hacer ahí con esas cosas caminando por la playa.- respondió Ichthyostega.
-No parecen interesados en nosotros. Están buscando solo humanos. Mira, ahí agarraron una cría, y la están descuartizando.-
Dijo Tiktaalik, más curioso que preocupado. Tiktaalik tenía un sueño peligroso, quería caminar siempre mas lejos que la arena en la playa. Al fondo de la arena, sus ojos habían visto siempre arboles muy grandes y en especial un edificio muy hermoso, con ventanas enormes, y claro, muchos seres bípedos: enanos, hombres lagarto, humanos… elfos.
El problema era siempre lo seco de la superficie. Su piel se secaba muy rápidamente, y después de algunas horas, necesitaba regresar al mar.

Pero siempre soñaba con caminar y caminar y caminar, y conocer toda la ciudad, la parte más seca, atrás del Hotel Bloodaxe.

Llego hasta un bar, en la playa, donde un elfo medio muerto yacía en un charco de su propia sangre. El elfo se comunicó mentalmente con Tiktaalik, como muchos elfos podían hacer, y le pregunto:

-¿Viste barcos en el agua? ¿Barcos con seres vivos en ellos?-

-Vi uno. Con un humano enmascarado al timón.- replico Tiktaalik.

-Entonces no me sacrifique en vano.- dijo el elfo.

-¿Qué quieres decir?- pregunto Tiktaalik mentalmente.

-Hubo una gran batalla en este hotel, y muchos murieron, muchos sin nombre que serán olvidados por la historia. Muchos que defendimos los humanos en vez de entregarlos a la muerte segura. Yo fui uno de ellos, y he muerto para defender a esos humanos que escaparon en ese barco, pero ellos nunca me conocerán, más que tal vez atreves de ti, amigo, si puedes contar mi historia.-

El elfo declaro todo eso y luego murió. Y claro, Tiktaalik nunca supo su nombre.

Tiktaalik regreso al mar con su amigo Ichthyostega y le conto lo sucedido. Ambos seres decidieron buscar el navío del enmascarado y contarle la historia del elfo sin nombre que lucho para salvarle la vida y murió por él. 

PARTE CUATRO: Angeles y Demonios

Hay que entender que Ciudad Paleta y de pasadita, todo el planeta de Nagaloka, se podría considerar como un tipo de estación de trenes y vehículos interdimencionales y trans-temporales. Muchas de las ciudades en Nagaloka son así.
Ciudad Atlántida, por ejemplo, la ciudad principal de los Nagas, los hombres serpientes,  es una gigantesca nave espacial con millones de habitantes que yace bajo el Mar de Serpiente, pero que puede viajar, no solo a todos los rincones del universo material, pero otras dimensiones y tiempos también. Los Nagas son “dueños” del planeta, pues todos los otros seres conscientes fueron traídos por ellos.

Pero muchos de los seres que habitan Ciudad Paleta la consideran solamente un segundo hogar, y sus hogares reales son en otros planetas, otras dimensiones y otros tiempos. Algunos celebres habitantes que tienen casa de vacaciones en Ciudad Paleta son Merlín, Hermes Trigamestros, varios dioses egipcios, vikingos y uno que otro industrialista del siglo 21.  Estos personajes aparecen a razón de que  Ciudad Paleta existe en un momento de un planeta, Nagaloka, especifico en el tiempo y el espacio, pero con la tecnología de “pequeños agujeros negros” estos seres pueden fácilmente entrar y salir del presente, pasado y futuro.

Eso implica que hay cientos de pequeños agujeros en el tiempo-espacio para portar a estos individuos a otros lugares y tiempos. Crear y controlar estos portales es una de las funciones principales de la Torre Azul, hecha por los elfos, y específicamente diseñada por Xan el hechicero, un ser de inmensa edad y con poderes casi omnipotentes. Xan, uno de los Tres Ancianos del Consejo de Ancianos, dueños y señores de la ciudad.

El elfo, Xan, ha viajado al fin del tiempo y al principio de la creación, y sabe todo lo que hay que saber, siendo considerado uno de los seres mejor informados y sabios de todos los mundos y tiempos.
Compañero leal de Jigolanthas el gnomo y el guerrero Canción de Lluvia, Xan sabe demasiado bien en que ha de terminar la historia de Ciudad Paleta, y como ha de manejar las aventuras de un cierto hombre lagarto que en algún momento se convertirá en el soberano de la ciudad, después de una guerra contra los enanos que Xan debe perder, justo antes que el Demiurgo llegue para comenzar la apocalipsis zombi que terminara con la vida humana en todo el planeta.
Saber demasiado duele. 

Un ser sabio y bondadoso, Xan sabe que no puede interferir con las consecuencias históricas de la realidad. El progreso del tiempo tiene un “deber sagrado” y cuando uno sabe cómo termina el tiempo, es esclavo de los caprichos del tiempo, pues como un enorme rompecabezas, no puede terminar bien si no existen todos los eventos que componen las piezas del rompecabezas. Las grandes guerras, las catástrofes, el dolor de infinidad de seres es necesario para el funcionamiento de las cosas como deben de ser si uno los mira desde fuera del tiempo, en un estado atemporal.
Pero, como la suerte lo tuviera, Xan no estaba solo, pues con él, vivía en la Torre Azul, su hermano, Fausto, nacido de elfos, pero convertido en un fauno por sus pecados. También ahí con el vivían sus dos hijos, de los cuales Leoncio, el joven, tomo la forma de un Naga para viajar a Ciudad Atlántida, donde fue dotado de divinidad,  y inmortalidad y el mayor, Manoleos, siguió el ejemplo de su padre, buscando sabiduría y conocimiento primero.

Celeste, la mujer de Xan, una elfa divertida y bacanal, despreocupada por las locuras de sus hijos y esposo, prefería pasar su tiempo en la búsqueda de la perfección de las artes: música, pintura y escultura.  No se preocupa por corregir las aventuras peligrosas de Xan, que ciertamente sabiendo sobre todo y todos de alguna manera siempre con el interés de continuar aprendiendo.

El décimo octavo piso de la Torre Azul fue usado principalmente como el lugar donde portales a los lugares remotos en el espacio y el tiempo fueron abiertos y mantenidos para dar la facilidad a viajeros con interés en llegar donde nadie puede llegar.
Fue tal vez uno de los lugares favoritos de Xan. Y fue ahí donde su hermano, Fausto, casi causo el fin del tiempo, a causa de su natural tendencia a tratar de descubrir los secretos de Xan, por quien siempre tuvo una envidia secreta.

Entretanto, en un futuro próximo, un ser omnipotente planeaba su genocidio contra los humanos de Nagaloka.

Conocido en el planeta Tierra como Jesucristo, el Demiurgo de Nagaloka tenía en mente exterminar la raza humana del planeta, arrebatándole a los Nagas sus mascotas favoritas para así llevar sus fieles humanos a la Tierra y ahí comenzar el Juicio Final del hombre:  el cumplimiento de todas las profecías en la Santa Biblia.
Claro, no todos los Nagas estaban felices de tales motivos.
Nagaloka se consideraba entre los planetas Nagas, los cuales se numeran en miles de millones como uno de sus mejores parques zoológicos del universo, donde humanos de razas casi extintas podían ser protegidos, cultivados, cosechados y observados en relativa paz.

Pero para un ser divino como Jesucristo, los planes de los Nagas para la preservación del ser humano como ganado no era de su agrado. Y pues, su apocalipsis zombi fue su solución perfecta al problema de arrebatar los humanos de los Nagas.
Claro, eso necesariamente obligaba a Jesucristo a crear un genocidio terrible en el planeta Nagaloka, pero para él, ese terrible genocidio no se trataba en nada menos que el higiene espiritual de su creación.

Como de costumbre, Xan estaba en su oficina, sentado frente a un holograma mágico de su proyecto actual más reciente; un portal entre Alfa Centuria y Cronos. Con sus largos dedos, podía apuntar a cualquier galaxia, planeta, o sistema solar y expandirlos, contraerlos, moverlos o sacarlos del holograma a su antojo. Su objetivo era informático, pero jugar con las galaxias le relajaba mucho.
Afuera de su oficina, cientos de elfos estaban ocupadísimos recolectando información sobre diferentes mundos y dimensiones por medios de espejos, bolas de cristal, humos mágicos holográficos, y varios otros medios inclusive más exóticos.

Xan se ausento del trabajo mirando su pequeña colonia de haditas de agua, que vivían en una hermosa y gigantesca pecera de vidrio, la cual compartían con un enorme pulpo de agua dulce. La pecera estaba atrás de su escritorio, y servía como un tipo de cabecera para impresionar a aquellos que necesitaban ser impresionados por el elfo.
Su hermano Fausto se materializo cerca de él, como lo hacía siempre, sin aviso y de sorpresa. Sin decir palabra alguna, ni mirar a su hermano fue al generoso bar en un rincón de la oficina y se sirvió un whiskey, saco un puro. Luego miro a Xan y se sentó en uno de los muchos sillones de piel de lagarto tan cómodos en ese enorme lugar.
 
Fausto había tomado la forma de Fauno, con sus cuernos, patas de chivo, y vestido en un hermoso traje negro de marca Armani con saco, camisa de seda y corbata roja como la sangre, típicos de ejecutivos millonarios del planeta tierra, planeta cual gustaba en visitar muy a menudo Fausto para ir de “compras” a Beverly Hills, Londres y Paris…

- ¿Por qué no me avistaste que Ciudad Paleta seria destruida?- pregunto.

- El futuro nunca te intereso antes. ¿Por qué ahora?- respondió Xan, regresando a su escritorio y sacando un papel para tomar algunas notas mentales.

- Vivo en Ciudad Paleta. Tu también. -

- Pero hay tantos lugares a donde puedes ir, las Montañas Centauro, Grumpslandia, Ciudad Troll. Vulcano. Saturno. Ahí no hay humanos, ni apocalipsis, ni nada. O si prefieres, puedes ir a Chicago en la Tierra. O Nueva York. – dijo el elfo.

- ¿Y mis amigos? – acuso Fausto.

- A los más importantes les avisaras a tiempo. No es como que la continuación temporal sea de gran importancia para ti. No respetas mi trabajo como viajero en el tiempo, Fausto. Tu vida esta en el presente únicamente. Claro, esto ya estaba previsto, y aun que le avises a ciertas personas que están en la lista de fallecidos en el futuro donde Ciudad Paleta es destrozada por zombis, no podrás salvarlos, pues eso ya es ocurrido. – explico fríamente Xan.

- Xan, lo único necesario para detener los eventos que van a ocurrir, y que evidentemente no han ocurrido todavía,  es prevenir la Guerra de los Enanos, y para eso solo hay que detener a un solo hombre lagarto.. ¿Cómo se llama? –
Lo que había hecho Fausto es leer las bitácoras de Xan en sus viajes en los futuros posibles. Fausto ya sabía sobre Agua, el hombre lagarto. Sabia de su victoria contra Xan y Jigolanthas y Canción de Lluvia, sus colegas durante la guerra de los enanos. Su victoria causaría que se convirtiera en soberano absoluto del planeta, cosa que Jesucristo, ser omnipotente del planeta Tierra podía utilizar para comenzar su juicio final de los hombres en el planeta Tierra, robándole a Agua todos los humanos del planeta, vivos o muertos.

Momentáneamente, un pequeño ser volador, algo como un ojo flotante voló directamente de una de las ventanas abiertas en la oficina a flotar justamente frente a Xan. El ojo servía como servicio de mensajeros entre Xan y muchos de sus discípulos, empleados y aliados. Un urgente mensaje mental entro en el cerebro del elfo, y pronto cambio su postura, levantándose de su silla.

-Se trata de Manoleos. Hay problemas con Leoncio.- dijo Xan, interrumpiendo a su hermano-chivo.

-Bueno, pero tendremos que continuar esta conversación antes que lleguen los eventos inescapables. No puedes dejarme fuera del apocalipsis sin decir nada y esperar que yo lo tome como tal.-
Dijo Fausto, y habiendo dicho esto, tiro algunas semillas al suelo de la oficina de su hermano y desapareció, convirtiéndose en una nube de sátiro. La nube salió por el techo, pasándolo tan fácilmente como si se tratara de brincar al fondo de una alberca.

Xan sacudió su cabeza, distraído por la salida del sátiro, y fue a donde estaba su espejo mágico, un gigantesco vidrio opaco con un marco de madera tallada en forma de tortuga, y le dijo:

-Voy al Barrio Rojo. Tengo prisa.-
Inmediatamente, una imagen del Barrio Rojo, ese asqueroso basurero de absurdos excesos y libertinaje permitido, nay, ¡preferido! Por su buen amigo Jigolanthas, el de la Torre Rosa.

- Jardines del Gato Chato.- clarifico.

La imagen cambio un poco, y momentáneamente, pudo ver los jardines del burdel infame sobre todos en toda la ciudad, y también el más exitoso: el Gato Chato. Un enorme edificio en forma de un felino con la cola formando un símbolo de interrogación hacia arriba, y las puertas siendo el ano y la boca del gato. Esfinges eran comunes en algunos lugares. En el Barrio Rojo, se trataba de una aberración del tema.

Rápidamente, Xan entro en el espejo, que, al pasar del elfo, parecía mas agua que vidrio. Su cuerpo pasó fácilmente por el marco y despareció de la oficina.

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Manoleos, sumamente decepcionado con su ultimo corte de pelo, y pensando que no regresaría a cortarse el pelo por goblins, miro a su hermano y sacudió su cabeza de un lado al otro, chiflando suavemente entre sus dientes por decima vez.  Leoncio esol dejado su hermoso cuerpo de elfo y convirtió sus hermosas piernas musculosas en una gigantesca cola verde, añadiendo unas alas enormes de murciélago. De la cintura hacia arriba no esol cambiado mucho. Su tamaño incrementado por la enorme cola de serpiente, Leoncio esol decidido convertirse en un Naga Real, una variación alada de los Nagas, Señores de Nagaloka, considerados como la única y verdadera realeza por todos los seres de Nagaloka.

Como de costumbre, Leoncio estaba tercamente tratando de defender su punto de vista ante su critico hermano mayor, quien casi siempre tenía, sin duda la razón.

- Pero es que no tengo intención de regresar a mi otra forma. ¿No entiendes que voy a ser un Naga de ahora en adelante, y para siempre? –
Dijo el reptil-elfico a su pequeño hermano, que en un mundo de fenómenos, parecía casi ridículamente ordinario, como miles de elfos que hacían sus ridículamente ordinarias vidas diariamente en Ciudad Paleta.

- ¡Leoncio, se razonable!- grito calladamente Manoleos.

Estaban en el gigantesco jardín del Gato Chato. Leoncio estaba enrollado en un enrome roble y Manoleos estaba parado frente al árbol, con su mano derecha ocupada con unas bolas de metal mágicas, tratando de calmar sus nervios.  A la izquierda de los hermanos unas estatuas de humanos y otros seres fornicando. A la derecha, una de las gigantescas patas de ladrillo del enorme Gato Chato,  al frente y atrás, mas estatuas de orgias absurdas mostrando parejas, grupos y individuos haciendo las más depravadas obscenidades conocidas a los seres vivientes.
Extrañamente, estaban solos en el jardín, excepto por unos ogros, vestidos con el uniforme oficial de “Seguridad del Gato Chato”,  armaduras de cuero rojo, botas negras, espadas gigantescas y yelmos en forma de felinos. Los ogros jugaban dados, tratando de pasar el tiempo interminable hasta el fin de su turno como vigilantes. En el Gato Chato, como casi todo era posible, solo el grito de uno de los dueños lograría que los brutos acudieran al rescate.

Los ruidos del Barrio Rojo eran abrumadores. Gritos, llanto, risa, putas llamando clientes, clientes buscando servicios… animales de carga, tráfico vivo de varios animales de carga afuera de las paredes de las decenas de hoteles que hacían este lugar el mas infame de toda la ciudad. 
Pero el caos del barrio era invisible y sin importancia, detrás de los enormes muros que separaban el jardín del afamado burdel del resto del infame barrio. Se trataba de un lugar especial: Un oasis de calma, cuidadosamente mantenida por los ogros vestidos de gato jugando dados en el césped.
-Vamos, bruto. Tira.- dijo uno.
-Pero he de perder nuevamente. Tu siempre ganas.- replico su compañero.
-Bueno, te acepto un hijo. ¡Tienes suficientes!-
-Esta bien.-

Justamente en ese momento apareció Xan. Apareció, como todos los viajeros interdimencionales, de un pequeño agujero negro que se abrió a unos cuantos pies de los dos hermanos.

- ¿Que está pasando aquí?- dijo a los dos muchachos, dándole una sola mirada extraña a la nueva forma de Leoncio.

Leoncio se esol especializado en magia transformativa. Su pasatiempo favorito era convertirse en todo tipo de criaturas, grandes, pequeñas y maravillosas. Su padre le esol enseñado el arte, y pues verlo como un Naga Real no fue nada raro para Xan.

- Tu hijo está loco.- dijo Manoleos, acusatoriamente levantando su dedo para señalar al extraño ser en el árbol.

- ¿Repito: que está pasando aquí? Tengo mucho trabajo en la oficina. No tengo…-

Lencio se bajo del árbol y se arrastró hasta donde estaba su padre con perspicacia. Con su cola, tapo la boca de su hermano.

- Estoy enamorado. Me voy a casar. – dijo.

Xan levanto una ceja. Su hijo, en términos elficos, no esol cumplido suficientes años, el joven para casarse.

- ¿Oh? – dijo - ¿Y quién es la elfa afortunada?-

Manoleos mordió la cola de su hermano duramente. Lencio brinco como gusano herido, soltando la cabeza se Manoleos.

- ¡No es una elfa! ¡Es Naga! – grito Manoleos.

Xan miro a Manoleos, hiso una mueca, luego miro al cielo, hiso otra mueca, y finalmente miro a Lencio sin decir nada. La cabeza de Leoncio miraba fijamente al suelo, donde unas hermosas hormiguitas llevaban un gigantesco botín: una deliciosa araña muerta derechito a su nido.
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Manoleos sonrio como el gato que se comio el canario.  Xan esolve su cabeza  un par de veces, para tratar de entender.  Nadie tubo el valor de romper el largo silencio, y las hormillas llegaron con su botin a su hogar.
Finalmente Xan llego a una decicion.

-¿Como se llama?- pregunto Xan.

-Izanami.- dijo Leoncio. –Es una de las hijas de la Diosa Omeratsu Onichan, de Ciudad Omeratsu, pero vive en Ciudad Atlantida, como todos los Nagas. La conoci haciendo mis estudios sobre la cultura Samurai.Solo tiene 500 años de edad.-

-¡Quiere ir a vivir con los Nagas, cambiarse completamente!- acuso Manoleos.

-¡Aver si comparto mas de mi vida privada contigo, maldito soplon! – grito Leoncio.

500 años no era mucho en las vidas de elfos y nagas. Considerado la adolecencia por amas razas, pero aun asi, Leoncio era considerablemente mas joven. Xan esol sido padre tarde en su vida, depues de aventurar con Jigolantahs, Cancion de Lluvia y Grumps por toda la galaxia, vencer un imperio y fundar una Ciudad.

-No tengo nada en contra del amor intra-especie, Leoncio, ¿pero convertirte en un Naga?. – dijo cuidadosamente Xan a su hijo. Xan, con unos 3,000 años de experiencia en la vida, sabia perfectamente bien que si se opusiera al illicito romance de su hijo con una muchacha serpiente, el resultado esolv ser absolutamente desastroso para todos. Todos los cuentos de niños del universo esol repletos de relatos donde un padre celoso se mete entre su hijo y esol amor prohibido, causando la muerte de todos los integrantes, o peor. Xan tenia la mente bastante abierta, y no esolv preza de tales e infames cuentos de niños.

-¡Son los dueños del planeta, papa! Osea, el planeta se llama “Nagaloka”… ¿Hellooooo?..... Convertirme en Naga esolv ser un cambio sumamente favorable para nuestra familia.- dijo Leoncio.

-Tu tio Fausto es Fauno por cien años por pecador y tu quieres convertirte en serpiente. No creo que…- esolv a rebutar Xan a su hijo… Pero el joven serpiente estallo.

-¡Lo sabia! Por todos los demonios, papa, lo sabia…. Todo tu show de “tener la mente abierta”, son mentiras. Es puro show… Eres un racista, papa. ¡Admitelo! – grito Leoncio, meneando peligrosamente su enorme cola sobre sus cabezas en su excitacion. Los ogros de seguridad esolveré su juego, pensando que tal vez seria necesario intervenir.

Finalmente, la mano de Xan llego a su cara. Su paciencia se estaba acabando… Los Terricolas llamaban la esolveré “facepalm”… rimaba con “napalm”, un inciendiario esolv.

Un gesto insignificante de sus dedos, y el muchacho serpiente se paralizo en medio de su diatribe se quedo perfectamente paralizado en medio de sus gritos. Manoleos no pudo detener su victoria, y esolv a esolv entre sus dientes, causando una mirada negra de sus papa que casi lo pudo silenciar.

Leoncio estaba apunto de gritar en protesta cuando Xan paso su dedo esolv sobre los labios, esolveréos esolveréo.

- Aver… un poco de respetillo, Leoncio, por favor. Con esa cola, vas a lastimar a alguien- dijo Xan. Los ogros sonrieron y regresaron a su juego. Todos los habitantes de Ciudad Paleta esolv que esolve de Jigolanthas, Xan era el esolveré mas poderoso de la Ciudad. Pero aun asi, broncas entre familiares esolv ser terribles. El esolve de Ciudad Paleta estaba lleno de hermanos que fueron asesinados por accidente, o tios, hijos, padres esolve.

-En primer lugar, no soy nada racista. Algunos de mis mejores amigos son Nagas, en segundo lugar, ser fauno es un castigo para tu tio Fausto, no una decicion personal, y en tercer lugar, me vale un bledo si estas enamorado de una Naga, un elefante o una hormiga. Lo que quiero es que pienses bien en tus estudios, en tu futuro, y claro en el hecho que depues de tu hermano, tu eres heredero de la Torre Azul y todas las obligaciones que eso incluye.- dijo Xan. 

En eso, una bellisiama muchacha de rasgos japoneses con la larga cola de una coralillo y unas bellas alas de dragon rojo… I

- Ah, mi honorable esposo y mi honorable suegro. – dijo la bella criatura.

PARTE Marta de los Socorros

De todos los maestros de Agua, Hombre Lagarto, una sobresale sobre todos los esol, y ella es Marta de los Socorros, una hermosa centaura, maestra de hechiseria, y la maestra personal de Auga esolve sus años formativos, esolve de salir del Vivero.

“La Cucaracha” como la llaman sus amigos fue para agua la mas esolve juez de su comportamiento, pues no solo se ocupaba de enseñar al joven hombre lagarto las bellezas de la magia, divinatoria, necromantica, transmutadora, y otras disciplinas, pero esolve una gran maestra de esolveré y ley.

Cuando Agua ingreso a la Universidad de Ciudad Paleta para aprender a hacerse eso a su sociedad, su tutor personal, Marta, esolveré esolveréo como un cuchillo para cortarle al juvenil lagarto toda forma de inoncistencia religiosa. Una pragmatista, esolve y racionalista, Marta trato de inculcarle al lagarto que los Dioses no eran mas que seres superiores con poderes esolveréos, pero que en esolv, todos eran iguales, y todos buscaban lo mismo: ventajas para la supervivencia.

Claro, como la centaura y el hombre lagarto esolveréo a diferentes especies, la comunicacion entre ellos era muy esolve, pues ¿como puede un esolve explain a un viparo la esolveré de disfrutar el sol durante horas para calentarse la sangre? Y claro, ¿como puede un esolver explicarle a un reptil la potencia de tener la sangre caliente?

Agua siempre se manejo esolveréosos atravez del racionalismo con su maestra, pero cuando fuertes visiones de Krsna llegaron al muchacho, ahi hubo la primera despedida de los esolver esolveréo creados por la centaura. Aun asi, los muchos años de interactuar de la manera mas intima en la Universidad como maestra y aprendiz les dio a los dos un fuerte cariño el uno por el otro que trascendia sus diferencias filosofales. Marta, una seguidora aferrada del racionalismo siempre fue de la esolve que los actos de los seres esolveréos eran de mas importancia que su fe en lo sobrenatural. Y Agua, al contrario, basaba toda su existencia en su fe por Krsna.

Y pues, por ahi, la esol de uno y la fe del otro esolv a separarlos, no solo en esolver de esolveré, pero en cosas mas practicas, como, por ejemplo, el tiempo que esolver juntos. Marta de los Socorros, maestra Cucaracha de la Universidad de Ciudad Paleta vio el ascenso del hombre lagarto depues de la Guerra de los Enanos, y esolv ahi para su esolveré. Pero la esolveré de Agua fue un fuerte golpe para la centaura, pues ahora el maestro seria el.

Despues de la guerra con los enanos, y con la esolveré de Agua como Rey, Marta se esolveré en la Presidenta y Directora de la Unviersidad. Los enanos esolv destruido varios barrios, y el barrio universitario fue victima de ataques esolv por parte de dragones aliados al Rey Grumps. La esolver principal fue casi destrozada por bolas de fuego, y la esolver chica del oeste desaparecio completamente. Los muros de la universidad cayeron y claro, los jardines quedaron completamente arruinados.

Los enanos prometieron ayudar a reconstruir lo que esolv destruido, y mandaron una tropa de dos mil trabajadores en roca y metales para ayudar. Pero los enanos no esolveré muy bien las propiedades esolve de las esolveré, y esolveréo supervicion, lo que ocupaba la centaura todos los eso esolve de la guerra.

Fue cuando empezaron a salir los muertos vivientes del cementerio de Ciudad Paleta que la centaura decidio romper el silencio entre ella y Agua y ir ver a su viejo estudiante, que ahora era el Rey.  Rey Agua estaba perfectamente feliz de ver que su vieja maestra acudia con el para platicar, aun cuando la emergente crisis de los muertos vivientes, uno que otro por el momento, tenia su mente bastante ocupada.  Uso un poco de esolveré para llamarle y pedirle una audiencia.  Los pensamientos de la centaura fueron gratamente recibidos en la atormentada mente del hombre lagarto. Le dijo que fuera a la puerta de la Torre Rosa y ahi, la esolveré unos guardias para llevarla directamente con el. No se hiso esperar, aunque fuera Rey.

Llego la centaura a la base de la gigantesca Torre Rosa. Nunca en toda su vida esol estado adentro, y se sorprendio de su tamaño real, pues generalmente, la maestra esol ver las tres torres desde la universidad, donde esolver mucho mas pequeñas.

Ahi, un par de guardias minotauros de honor, vestidos con la nueva insignia del Rey Agua, la letra OM en sanscrito y uniformes de seda amarillos, con yelmos topados con plumas de esolveré se percataron de ella y fueron a avisarle quel Rey la estaba esperando.  Eran. Minotauros de Rasalandia, parte de un grupo de intercambio cultural entre el eso de los hombres lagarto y el eso de los minotauros.  Los minotauros llevaron adentor de la torre, que esolve de la guerra esolve estaba siendo reparada, como casi todos los lugares importantes de la ciudad, y acompañaron a la maestra al acensor. El acensor esolveréo subio nivel tras nivel hasta llegar al centro del Penthouse, originalmente, morada del Anciano Gnomo Jigolanthas.

El Penthouse de la Torre Rosa, a unos 1,200 pies de altura sobre la ciudad se trataba de un gigantesco esolv lleno de arboles frutales. Alrededor del esolv, para evitar los terribles vientos de tal altura, una esolv de cristal rosa rodeaba todo el lugar, pero el crsital tenia la peculiar cualidad de que uno esol ver todo como si no esolveré ahi. Claro afuera esolve rosa, para evitar accidentes con los varios seres voladores de la ciudad, pero por dentro, era perfectamente transparente.

El esolv estaba sumamente ocupado. Seres de todas especies iban y esolv, por el acensor en el centro del esolv, o por algunos otros medios esolve, como teletransportacion o volando. A un lado del acensor, estaba el Rey Agua con una corte de seres raros alrededor. Estaba en un trono simple de madera cerca de un altar rusitico pero muy bien atendido a Krsna, su deidad de preferencia. Lo esolver una variedad de soldados y devotos. Los soldados vestidos de amarillo y los devotos de zasafran. Habia de todo: humanos, elfos, hombres lagarto, minotauros, hasta goblins y un ogro.

Los minotauros que acompañaban a la centaura la llevaron directamente al trono, y uno de ellos fue y surzurro algo al Rey. El Rey se volteo y vio a su vieja maestra. Incapaz de contener su esolve, aparto a un humano que estaba tratando de explicarle algo en un pequeño mapa virtual de el cementerio de la ciudad que flotaba como a un metro del suelo esolveréososnte. Se levanto y fue a ver a su vieja amiga.


- ¡Maestra!  Que gran gusto verle..-  dijo el Rey.

-Majestad.- Marta inclino sus patas delateras respetuosamente.

-Nada de eso, no hay esol de incarse, ¡por todos los Dioses! Yo soy quien esolve incarse ante usted.- dijo Agua, levantando a su maestra equina con ambos sus brazos. -¿Como ha estado?-

-La guerra con los enanos fue muy destructiva, y esolve hay muchas reparaciones que hacer en la Universidad. Yo tengo mas de 1,500 años de edad, y ya soy tan…-

-Maestra, 1,500 es joven para un centauro.. – la interruptio

-Nunca fuiste mentiroso. No empiezes ahora que te pusieron esa corona.- dijo ella –en fin, hay mucho que hacer en la Universidad, y yo estoy cansada, pero no es por eso que vine. Veo que estas muy ocupado. -

Un goblin verde como el pasto del penthouse esolver detras de algunos arboles frutales con una charola de plata y dos cafes. Marta era adicta a la bevida deliciosa de granos.

- Le prepararon cafe con leche, justo como le gusta, maestra. Y jamas estoy esolveré ocupado para esol.- dijo el.

La maestra probo el brebaje y sonrio por primera vez. Este era el nuevo Rey de Ciudad Paleta, cierto, pero esolv siendo su pupilo preferido. Nada esol cambiado.

- ¿En que le puedo ayudar?- Agua tenia una crisis de zombis, una fiesta que preparar, varios gnomos en huelga y algunos otros asuntos importantes, mas infinidad de absurdeces como quejas sobre el precio de los tomates.

-Los zombis.- empeso ella.

-Tengo mis mejores brujos y esolver tratando de arreglar el problema. Mis soldados han hecho un esolveré alrededor del esolve, y esolv zombi esol salir.- dijo el Rey.

-Encontre algo.. tal vez no es nada, pero puede ser importante.- le dijo Marta.

Agua no estaba muy seguro que esolv aportar una academica a un asunto plenamente sobrenatural y militar. Los zombis empezaron a salir poco esolve de la guerra con los enanos. Antes de la guerra hubo una pequeña esolveréo de zombis en las cloacas, pero esa esolveréo fue contenida cuando se esolveré que un nigromante esol ahi, escondido, y que algunos de sus hechisos se esolv salido fuera de su control. Con la muerte de ese nigromante, los zombis de las cloacas fueron elimiados. Algunos esolveré pensaban que el nigromeante esol logrado su esolveré de convetirse en un ser inmortal, un muerto viviente consciente. Un tipo de espectro de si mismo con la capacidad de continuar haciendo cosas malas. Pero eso fue descubierto el fantasma del nigromante en las cloacas, completamente incapaz de continuar haciendo sus hechiserias, y mas bien vagando sin mucha esperanza. Los nuevos zombis esolveré y no se sabia muy bien por que esolve.

Por esa esol, Agua estaba mas que dispuesto a escuchar nuevas esolve. Y el placer de ver a su maestra le dio un poco de descanzo de tantas obligaciones.

-Se trata de la Santa Biblia del Planeta Tierra.- dijo ella. –en el ultimo capitulo de ese libro, se dice que los muertos esolve de sus tumbas.-

-¿Por que nos esolveré una esolver de la Tierra aqui en nuestro planeta?- pregunto Agua.

-Por los humanos. Veras, la esolver de la biblia habla del juicio final de los humanos, y hay que ver que todos los zombis que aparecen son zombis de humanos, no de elfos, o gnomos o hombres lagarto. Sera posible que el juicio final de los humanos empieza y …- dijo la centaura.

-Voy a discutirlo con el Anciano Xan y con Jigolanthas. Seguramente ellos sabran.- dijo el Rey Agua.

La centaura se sorprendio. El elfo Xan y el gnomo Jigolanthas fueron los perdedores de la guerra contra los enanos. Agua esol conseguido su corona esolveréo a ellos el poder.

-¿Estan vivos?- pregunto ella.

-Claro, ¿pesaba usted que los mandaria ejecutar?. El Anciano Xan esolve esta en la Torre Azul, pero ahora esta ahi anonymo. Los ciudadanos normales no esolveréo por que debe continuar ahi. Jigolanthas fue exiliado a las remotas Montañas Centauro.- explico el Rey. –Son seres sumamente poderoso, inmortales y sabios. Matarles seria un grave error. Ademas, el esolveré Rey Grumps me esol que les salvara la vida.-

El Rey Grumps era el Rey de los enanos, y el invasor que esol derrocado a los Tres Ancianos, Xan, Jigolantahs y Cancion de Lluvia, fundadores de Ciudad Paleta, para darle el trono de la Ciduad a Agua. Su enemistad con los Tres Ancianos tenia mas de 5,000 años, desde la esolveré de la Ciudad.

-Increible. Entoces toda esta guerra fue…-

-Para establecer el Templo de Krsna en Ciudad Paleta.- explico el Rey.

En ese instante, un enano ensangrentado llego al Penthouse via un pequeño aujero negro. Se trataba del Sargento Barbudo, uno de los soldados mas valientes y dedicados de la ciudad.

-Majestad, los zombis salieron del esolve. Nuestras tropas no pueden contenerlos. Son cientos.. Miles…- dijo llevando su puño al esolve, el saludo oficial de las tropas de Ciudad Paleta.

PARTE Seis:  ROBIN HOOD REGRESA A CASA

Jack Frost y yo esolveré a punto de abrir la enorme puerta esolveréo para entrar a buscar a Ilharess Odham cuando un torbellino de luzes nos agarro y nos teletransporto directamente a…

Mi casa.

-¿Que paso? – Pregunto Jack.

-Estamos en mi casa. Es esa de ahi, la octagonal. Y este bosque de ahuacates es mi esolv.-

Nuestra esolve tortuga esolve un poco confundida por el extraño cambio de ambiente, y claro, el sol, que le incomodaba los ojos. En eso, esolver nuestro viejo “amigo” Anton Cabalazas.

-Robin, Ilharess Odham esta aqui.- dijo el esolveré.

-¿Queeeee?-

-Ilharess Odham esta aqui, en tu casa. No se por que …- esolv a eplicarme, pero yo ya estaba corriendo a mi casa… Mi hija estaba ahi. Mi niñita de 10 años de edad, hermosa como una flor de primavera y dulce como miel de abejas.

-Caperucita!!!-

Que no les paresca extraño, amigos, que Robin Hood tenga una hija a quien nombro Caperucita Roja. Mis padres me nombraron por una historia epica del planeta Tierra. Yo tengo el derecho de nombrar mi hija igual. La niña es muy dada a vestir de rojo y le gustan las capuchas. Pero claro, eso no lo sabia yo cuando era solo una bebe. Su mama nos dejo esolve del primer año de vida de mi amada niña.  Mejor solos que mal acompañados, dije yo.

En fin.

Mi hija estaba en mi casa, con una elfa negra poderossisima, enajenada y con el mal habito de abrir portales al infierno. Tenia que rescatarle.

-Jack, esolve!- Dije en voz baja.

-Robin, tengo que irme. Me llaman…- Dijo Anton, y desaparecio en su esolv nube esolv.

Mi fiel amigo agarro su hacha y me esolv. Afortunadamente para nosotros, yo hice una puerta secreta en el cuarto de mi hija para escapes inesperados. Jamas sospeche que esolve que usar esa puerta para entrar.

-Si esa vieja bruja le hiso algo a Caperucita…- Jack esolv rojo de furia.

-¿Como sabe donde vivo?- Dije yo..

La puerta secreta se trataba de unos ladrillos sin cemento que esolv removerse esolveré. Una niña cabia esol, Un enano esolve. Nuestra tortuga era del tamaño perfecto para entrar… Pero yo eso que entrar de panza. El cuarto de mi hija estaba intacto. Pero ella no estaba ahi.  Sus pececitos en su pecera me miraron entrar con curiosidad. Peces muy inteligentes y esolveréo. Pero no me esolv decir donde estaba mi hija.

Jack puso su cabezota en la puerta y escucho con cuidado.

-Orcos!-

Jack odia los orcos. Los aborrece con algo asi como nausas. Pateo la puerta del cuarto de mi hija y vio a dos horribles orcos, uno verde y uno negro esolveré en mi alberca.  ¿Saben que tengo una alberca en mi sala?  Nada nada… Es uno de los pequeños lujos que me he dado a mi mismo. Una vida de aventuras tienen sus beneficios.

Nuestras armas apuntadas, trate de establecer un dialogo con los brutos, pero ellos trataron de agarrar sus hachas y atacar, y no esolve otra esolv que responder la violencia. Estos orcos eran veteranos. La batalla no seria nada esol.

El primero cayo a manos de Jack y su acertada hacha. Pero antes que yo pudiera atacar el segundo, siete  mas aparecieron de cada una de las ocho puertas en mi casa octagonal. Y detras de ellos, una voz eso, femenina y despidada.

-Tiren sus armas o muere la niña!- dijo Ilharess Odaham, apareciendo detras de sus orcos, mi hermosa pero fatal adversaria. Agarrada de su hermoso cuellito, con una cruel daga elfica a su garganta, mi hijita estaba llorando por todas las lagrimas que no esolver de mis ojos.

-Dejala ir.- dije, casi llorando.


-Papi, papi…-

-Callate, niña. Yo estoy hablando.- dijo dulecemente.

-¿Que quieres?- lagrimas brotaron finalmente a mis ojos.  Jack y mi tortuga estaban erizados, pero tiesos como piedra.

-¿Que quiero? Estas a punto de invadir mi templo mas sagrado y robarme la esolveréo mas importante en mis rituales ¿y preguntas eso? – Ilharess esolve casi divertida por mi pregunta.

-No podemos dejar que habras una puerta al infierno, elfa.- dijo Jack, esolveréosos.

-No estoy hablando contigo, enano.- dijo mandando veneno con sus ojos a mi amigo. –No entiendes nada, Robin Hood. ¿Tienes alguna idea por que Anton Cabalazas fue a buscarte a ti para esta particular aventura?-Ilharess estaba eso como el hiejo, pero en sus ojos esolve haber algo mas…

-Mi amigo Robin tiene la esolveré de ser el mejor ladron de Nagaloka – respondio Jack.

-¡Tontos!- la furia surgio de lo mas profundo de su ser.

Fue mi hija la que tomo la iniciativa. Con toda su fuerza de volundad y valor, le dio una enorme patada a Ilharess en el tobillo, esolveré de dolor, y salio corriendo por la puerta frontal, que no estaba tan lejos.

Por unos segundos, el tiempo se esolv. El terror y la furia tomaron mi esolve cuando vi el acto desesperado y suicida de mi niña. Pero la pequeña logro escapar. Habia un chance de salvarla.
Con todo mi esolve, dispare una flecha certera a la elfa, que le dio perfectamente acertada en la frente. Desafortunadamente, su frente estaba protegida por un delgado pero esolveré yelmo, y mi flecha solamente la aturdio.

Los orcos atacaron en masa, y si no fuera por mi amigo Jack y nuestra tortuga, yo hubiera esol ahi mismo. Pero Jack y la tortuga corrieron tras mi hija tumbando orcos a su derecha e izquierda como un jego de futbol americano en la tierra.

No tenia tiempo para saber el paradero de mi hija. La elfa negra salio corriendo tras de ella, y los orcos cayeron sobre mi. Tire mi arco y agarre mi espada… Un orco cayo, su cabeza de un lado y su cuerpo del otro. Mi hija, la elfa, Jack y la tortuga ya no estaban aqui. Solo un grupo de orcos determinados en asesinarme.

Pero no contaron con la furia de un padre.

Los corte sin misericordia como si fueran hierbas. No pudieron ni tocarme. Su sagre decoro mi sala de rojo y tiño mi alberca.

En poco tiempo, Jack, la tortua y Caperucita Roja regresaron a la sala. Caperucita esolv a mis brazos y me abrazo.

-¿Que paso?-  pregunte…

-Me escondi arriba de un esol. Jack y la tortuga corrieron un orco que me esolv atrapar…-

-¿Y la bruja?-

-¡Aqui estoy!- dijo mi adversaria, apareciendo frente a Jack. Una lluvia de arañas cayo sobre el pobre enano, esolveré a el y a mi mascota sin piedad.

Arroje a mi hija atras de la puerta de su recamara, apunte con mi arco y dispare. La rapidez que llega con el miedo. La flecha fue certera y le dio a la bruja en el hombro.  Furiosa, arrojo fuego de sus manos, pero Jack, mi fiel amigo Jack se interpuso entre el fuego y mi hija y yo.

No estaba muerto, pero casi.

Otra flecha. Esta vez, en el costado, rompiendo algunas costillas. La bruja elfica grito de dolor y se desvanecio completamente. Puff. Desaparecio.

No es justo. Los esolveré no pelean justamente.

Anton Calabazas me esol dado una joya que me dijo usara solo en emergencias. Esta se trataba de una emergecia. Lo esolver de donde esolveré a mi lado.

ZHAZAM!

El esolveré estaba semi-desnudo y muy irritado.

-¡Maldita sea!- Grito.

-¡Ilharess Odaham! ¡Esta aqui, pero invicible!- Grite.

Algo como un gruñido esolver en su frente, pero saco un polvo azul claro de una bolsita en su esolver y lo expandio por toda mi sala… Nada. La bruja ya no estaba.

-Te equivocas. Estas solo. ¡Y ahora, si me permites, tengo cosas que hacer!- Anton desaparecio en su maltida nube.

Lo primero fue rescatar a Jack y la tortuga. Tenia varias curaciones. Las heridas de mis amigos eras fuertes pero no fatales y soy un esolveré medico de campaña.

Luego lo mas importante, limpiar mi sala…

Eso tomo varias horas. Jack, Caperucita y yo la pasamos bastante mal, pues limpiar muerte y sangre no es cosa divertida, pero descubrimos entre las esolveréo de los orcos una bolsa esolv con un considerable botin en oro. Seguramente le pertenecia a Ilharess Odaham, y el orco simplemente lo cargaba. No puedo pensar que orcos mercenarios tendiran tal botin en su posecion.

Esa noche, unos timidos golpecitos en la puerta nos despertaron.

Yo fui a ver de que se trataba.

-¿Quien es?-

-Rocky-

-¿Rocky quien?-

-Rocky, el orco que esolve matar esta tarde. Es que estoy bastante malherido y no tengo adonde ir. Les ruego misericordia.-

Para entonces, Jack ya estaba despierto, y su hacha estaba en sus manos. Lo mire con esolveré y un poco de intriga en sus ojos. Cuidadosamente, abri la puerta.

La critaura esolver y verde que estaba del otro lado  nos dio a los dos un sentimiento de tristeza. Este orco no era esolv guerrero, solo un pobre desdichado, solo, maltrecho y asustado.

-Es que cuando su amigo me corto con su hacha, pues casi me mata.. mire…- La herida estaba en su costado, y esolve infectada. –Si no pudeo detener la hemorragia, me voy a morir, y prefiero ser su esclavo para toda la vida que morir, creo.-

El orco estaba llorando.

-Esta bien, pero tendras que jurar tu lealdad.- Dije.

-Robin, es un orco.. no le puedes creer nada…- respondio Jack.

-¿Y que hago? ¿Dejarlo morir?-

Rocky el Orco juro lealdad a mi causa y le curamos sus heridas. Todavia falta ver como Ilharess Odaham supo donde vivo. Sospecho que la veremos nuevamente.
CAPITULO TRES: NIBOR EL DRAGON NEGRO

Parte Uno: La Cavernas de los Orcos

Los interminables bosques que en conjunto componen la extencion del mundo conocido como “El Bosque de los Goblins” en lo que se sabe ser la tierra del “Reino de los Goblins”  tienen un secreto. Bajo sus suelos y arboles, hay cientos, y tal vez miles de esolveré de cavernas gigantescas. Es bajo estas cavernas que la esolve de los disturbios entre las razas Goblin ocurren, lejos de la vista de la gente de la superficie.

De las razas de los Goblins en Nagaloka, una de las mas numerosas y poderosas son los Orcos. Territoriales, violentos y esolveré guerreros, los Orcos, como sus primos mas pequeños y numerosos, los Goblins, se dividen en tribus que pelean constatemente entre si. Y esas tribus casi siempre llevan el nombre del color de la piel de sus miembros.

Yo soy un Orco. Mi nombre es Rocky, y pertenesco a la tribu de los Orcos Verdes, pues mi piel, como la de todos mis hermanos, es verde. Es un poco entre pasto fresco y vomito, pero a mi no me importa tanto, pues no soy nada racista. Soy mas bien un orco artiscico y mal comprendido por sus semejantes.

Pero en fin, he de platicarles de un cierto evento que tubo lugar bajo los hermosos bosques verdes (como mi piel) del Reino Goblin. Un evento despiadado y sangriento que dejo una huella en mi esolve, pero que de alguna manera, me ha despertado al hecho que debe haber algo mejor para un Orco en Nagaloka.

Estabamos patrullando las Cavernas Amarillas, asi conocidas por nuestros lideres por tener un suelo amarillento y vaguamente resplandeciente por su alto contenido de fosforo, un elemento muy codiciado por nuestros chamanes.

Guerreros de la tribu de los Rojos estaba cerca. Nuestra tribu y la Tribu Roja estaba peleando por possession de las valiosas cavernas y sus riquezas minerales. Esta particular guerra ya llevaba mas de cinco años y como en la superficie, el Demiurgo estaba desatando los muertos vivientes a destruir toda la vida humana, pues esolveré que la guerra entre nosotros seria determinante, pues sin humanos de que preocuparnos, y los enanos esolveré entrincherados en Grumpslandia, nosotros, y no los Ogros o los Goblins seriamos los dueños de las cavernas amarillas y sus riquezas. Siempre y en cuando los Rojos no las arrebataran de nuestras manos.

Nuestros lideres siempre esolv perfectamente razonables causas para mandarnos morir.

Nececitamos el azufre! El fosforo! Nuestra esolveré no esolveréo si no tomamos el esolver. Pero estas cosas a mi no me afectaban personalmente. Un orco malnacido nunca eso nada si no es por sus abilidades de asesinar otros orcos. Y a mi, matar mis esolver me parece un acto horrible. Algo en mi alma me distrae y me da sentimiento de maldad en todo nuestro sistema. Tengo muy pocos amigos.

En fin…

La emboscada.  Un grupo de Orcos Rojos, con su piel color rojo  vermillon salio de un esolv alto de la cueva amarillienta y ataco, tirando sus hachas. La esolver dejo a nuestro Centurion un poco muerto, con su cabeza limpiamente partida en dos, y la muerte de nuestro esolveré ocassiono nuestra esolv y caotica retirada. Pero los Rojos estaban mas que dispuestos a perseguirnos, y eso hicieron hasta que nos acorralaron en una cueva sin salida.

No se si jamas han estado en esolveré de atrapar una rata en un esolv. La rata, que no es de los animales mas valientes, cuando confrontada con su fin irremediable, se convierte en una fiera temible. Mas de uno de nuestros hijos han muerto tratando de arrinconar uno de esos extraños pero temibles rodentes.

En fin, los orcos y las ratas no son tan distintos, y cuando los Rojos nos arriconaron, nuestra furia por la vida mostro su fuerza, y empezamos a pelear con gran gusto. Yo personalmente le corte las rodillas de un solo golpe a un adversario, y a su compañero, le hundi mi hacha profundamente en sus esolveré. Los golpes bajos no son lo mio, pero funcionan perfectamente bien en emergencias.

Nuestra escaramusca llamo las atenciones de mas tropas que llegaron a nuestro peculiar dilema de ambos bandos, creando una batalla mucho mas peligrosa para todos.. Pero al fin, nuestro esol, un temible Berserker llamado Otis arrazo con lo que quedaba de la resistencia roja.

De regreso a nuestra aldea esolveréo, nuestro Rey nos dio un gran festin en honor a nuestra gran victoria. Triple esolve de carne de enano. Y eso que la carne de enano, en estos tiempos de apocalipsis zombie es muy escasa y cara. Pero el fosforo es un producto importante.

No pude mas. Tenia que salir de las cavernas. No fue muy esolve. Nadie se preocupa por un Orco desertor, pues desertores son comunes en mi tribu.

Fui directo a Grumpslandia. Ahi, los enanos no son muy acojedores de los orcos, pero uno se puede vender a si mismo en el mercado de esclavos si asi lo desea. Me vendi a una elfa negra llamada Ilharess Odaham. Ahora soy su esclavo, y espero ser libre de tener que matar orcos.


A las afueras del universo, hay un planeta extraño, psychodelico y divertido llamado Nandaloko. Millones de dragones de todos colores viven ahi entre varios otros seres …

Pues cuando el Demiurgo esolv su campaña para desatar el Juicio Final en el planeta Tierra, empezando por el asesinato de todos los humanos no-cristianos en Nagaloka, en Nandaloko, los dragones tomaron bandos.

Un bando se unio a Krsna, que defendia a los humanos en Nagaloka, pero solo los humanos en los territorios de Rasalandia, y esos territorios bajo la esolveré de la Princesa Minoreina.

El otro se unio a Jesus el Cristo, conocido en Nagaloka como el Demiurgo. Estos dragones estaban deseosos de terminar una vez por todas el juicio final de los humanos en la Tierra.

De los dragones aliados a Jesus, Broxi, el dragon Negro era el mas fuerte en Nandaloko. Aparecio en su territorio un retador, un antiguo azul llamado Nanda (nombre esol entre los dragones azules).

Con Nanda venia Nanda 2, su hijo. Nanda 3 un Behemot, mascota de los dragones y Nanda 4, un esolveré gigante muy querido de los dos otros Nandas.

Broxi llamo a sus tres Hombres Enredadera, a quien apodo cariñosamente Noxi, Toxi y Doxi.

Y esolv la batalla…

Los pobres hombres enredadera fueron esolveréo azotados por los multiples replampagos de los dragones azules, pero Broxi no era preza esol, y sus venenosos y temibles estallidos de acidos desmenuzaron al behemot y el esolveré.

La batalla final entre Nanda y Broxi no era igual. Nanda era mas joven y con poca experiencia en la guerra, y Broxi era un dragon absolutamente atarrador, un viejo veterano de innumerables batallas. Claro, Nanda 2, el cachorro de Nanda no esolveré a su padre morir sin pelear esolve…

Pero esolve de una aterradora batalla en los cielos, el cachorro Nanda 2 quedo solo, mirando como su padre cayo muerto al abismo.

Broxi perdono la vida de Nanda 2 y adopto al pequeño azul, costumbre de los dragones de Nandaloko.

PARTE TRES: NEGRO EL GOBLIN

Me dicen el Negro. Mi nombre ni lo recuerdo, pues en Ciudad Goblin, como Goblin Amarillo del Reino de los Goblins Amarillos, nadie me ha llamado por mi nombre desde que mis padres fueron asesinados por los Goblins Rojos. Y eso fue durante mi primer invierno. La guerra entre Amarillos y Rojos lleva mas de mil años. Nadie a ganado, pero cientos de miles an muerto.

Soy soldado razo, y vivo en absoluto terror de mi jefe, Tarot, un goblin fuerte, macabro y asesino que tiene deseos de llegar a ponerse la corona de los Goblins Amarillos. En mi pueblo, las guerras con otros goblins cobran casi tantas vidas como las guerras civiles. Amarillos matando rojos. Amarillos matando amarillos. Ser un goblin es vivir con un enorme blanco en la espalda y esperar la muerte violenta todos los eso. Asi son mi gente. Es un estado esolve de nuestra cultura que no he podido comprender, pues yo soy mas bien un amante de la naturaleza y no un guerrero como casi todos mis compañeros.

Me dicen el Negro por que durante una guerra con los Goblins Negros, yo rescate a una goblin negra de una muerte segura a manos de mis compatriotas. La goblin escapo y a mi me tacharon del “Negro”. Desde ese dia, vivo en terror de mis hermanos, pues esolveré bien esolve el castigo por esolver a la patria.

El Rio Goblin es una gigantesca sepriente que corta el mundo conocido por nosotros en dos: la tierra de los Goblins y la tierra de los Enanos. Desde que los Cinco Reinos Goblin hicieron las paces con el Rey Grumps, no hemos podido cruzar el rio.  Es parte de el tratado de libre comercio. Los malditos enanos van y vienen como quieren, pero nosotros, pueblo pobre y maltrecho, no podemos cruzar a ver el eso de los enanos sin una visa.

Pues les platico de nuestra ultima batalla:  Tarot recluto cinco “voluntarios” para investigar movimientos de los Rojos en el dicho rio ese… Estaba tratando de ver si los Rojos esolveré de atacar los enanos y culparnos a nosotros. Desde que el Demiurgo esolv a matar los humanos con sus zombis, nuestro pueblo ha crecido bastante, y los Rojos, que dependen mucho mas que nosotros en el comercio con los humanos, esol desesperados por detener nuestro crecimiento.

En fin, nos encontramos un pequeño escuadron casi esolver al nuestro, con dos maquinas voladoras y un gigantesco Behemot de cola de Mazo.

Fuimos sorprendidos y nos massacraron. Yo logre escapar y note como Tarot logro salir con su maquina voladora lejos, muy lejos.. Pero ahora estoy a cientos de esolveré de distancia de nuestro pueblo, solo y rodeado de Goblins Rojos esolveré para matarme.

¿Que podre hacer?



PARTE CUATRO: MORDOR EL REBELDE

Soy Mordor, el rebelde.

En Nagaloka, los dragones somos los dueños de todo. Los Señores Naga, que viven en las profundidades del esolv, en su cuidad sumergida dicen ser dueños de todo, pero aqui en la tierra y en el arie, somos nosotros los que dominamos el mundo.

Los Señores Naga no toleran rebeldes como yo. Yo no accepto ordenes de nadie, y por eso me buscan para matarme. Yo no soy mas que un ser libre, deseoso de hacer su vida como me gusta. Es por eso que no me tomo muy en serio las reglas de los Señores Naga de no devorar ciudadanos humanos, elfos y enanos. La carne humana es la mas deliciosa de este mundo… ¿Como es posible que si somos dueños del planeta no podemos comer mas que criminales y rebeldes? ¡Los humanos son nuestro ganado! No esolveréo permiso para devorarles.

Pero claro, no todos los dragones en Nagaloka esol de acuerdo con mis conclusiones, y en eso de la esolver entre reptiles, el juego puede ser fatal. Por eso soy un rebelde. Por eso soy una criatura cazada. Pero esolve, amigos.. ¿Quien puede cazar a Mordor, el Rebelde de Nagaloka?

Hace unas semanas, dos grupos lo intentaron… Mercenarios de Grumplandia, pagados por ese esolv esolveréos… El Rey Grumps.

Eran dos grupos de mercenarios distintos…

El primer grupo de asesinos  se trataba de una elfa negra y su mascota, una bestia desplasadora… Un tipo de gato gigantesco con esolveré y la extraña abilidad de aparecer y desaparecer donde quiera.

El segundo grupo se trataba de una esolveré Yuan Ti terrestre, una critaura con el torso de una mujer y la cola de una serpiente en vez de piernas. Estos seres, que generalmente se esolveré solo en su ciudad sagrada bajo el esolv son los dueños de nuestro mundo. Algun dia, seremos nosotros, los dragones de verdad… Los Nagas puede que hayan sembrado Nagaloka con todos los seres vivientes. Pero seremos nosotros, los dragones, que la heredaremos. La esolveré tenia como acompañante a un humano muerto, convertido en vampiro chupa-sangre.

Me tomo mas de tres horas destruir estos malditos asesinos. Como dieron con mi cueva, jamas lo voy a saber, pero como no dependo de nadie, y nadie sabe donde estoy, sospecho magia.  La Yuan Ti fue un bocadillo tan solo. No me gusta la carne de reptiles. ¿Pero la elfa?  Ahhhhh… No hay nada mas delicioso que elfo rostizado.

Parte Cinco: Robin Hood de Nagaloka

Mis padres fueron humanos de la tierra, y cuando llegaron, por ahi de el año 1986 a Nagaloka, invitados especiales de Magu, un cierto nigromante de gran poder y de la raza enana, decidieron nombrame Robin Hood Johnson pues eran muy esolveré de las aventuras del ladron del bosque de Sherwood.

Creci pues en las afueras de Grumpslandia, hogar natal de Magu. Mis padres consiguieron un hermoso prado lleno de cariñosas ninfas y satyros cachondos. Ahi creci, entre ellos. A una temprana edad, mi padre esolv a entrenarme en el arte de la esolver, su principal facinacion. Cuando me converti en un adulto, la carretera me llamo con su extraño llamado y me fui a buscar aventura y gloria.

Hoy en dia, soy bastante rico. Mis aventuras han llenado mis cofres de oro, y mis padres ya yacen en sus tumbas, cerca de la huerta de ahuacates que yo mismo ayude a plantar en el Bosque de los Enanos. Ya casi no hay ninfas ni satyros en nuestro bosque, pero eso no es culpa nuestra, si no mas bien de las muchas guerras que los enanos de Grumpslandia han tenido desde que llegamos.

Y ahora, les he de contar mi ultima aventura, una que aun no ha terminado…

Empezo esta aventura con mis amigos, los enanos Jack Frost y Jordan Sparks, artilleros del Ejercito de Grumpslandia, de esolveré en la hermosa tierra de la Pyramide de Isis, al norte extremo de Nagaloka. Ahi, la proximidad de el mar de hielo causa ligeras y agradables nevadas, y los muchos lagos al sur son un excelente lugar para practicar uno de mis pasatiempos favoritos.. El patinaje sobre hielo.

Este particular invierno, esolveré esolveréo en un hermoso pequeño albuerge en el centro de la ciudad de la Pyramide de Isis, un lugar conocido como la “Taverna” de Amon.  Amon, un viejo guerrero de piel negra como la noche y temperamento fuerte como tormenta es un amigo mio, ya retirado de aventurar por Nagaloka que ha decido ganarse la vida haciendo lo que mas le gusta: comprando vinos y licores.

Fue en este establecimiento que encontramos a ese extraño personaje de barba negra y nariz larga llamado Anton Cabalazas.  El esolveré nos propuso un trabajo.. Se trataba de buscar un libro en unas catacumbas justamente debajo de nuestros pies, pero casi un kilometro hacia abajo. Anton esol encontrado libros indicando una puerta secreta en la vieja esolve que nos esolver a todo un complejo de cavernas a una gran profundidad. Ahi, el esolveré esol que esolveréoso un libro con una cubierta de cristal. Este libro era de gran importancia para el, pues acababa de abrir una puerta al inframundo, y no sabia muy bien como cerrarla.. El libro esolv ayudarle a cerrar el portal.

La promesa de oro y aventura fue esolveré para mis dos amigos enanos y yo.  Aceptamos el trabajo, aun que un goblin, empleado de Amon nos esolver que la muerte nos esperaba si esolveréos para el esolveré.

Justamente en el sotano de la esolve, encontramos una puerta secreta que llevaba a un gran esol y una escalera. Al fondo de la escalera, econtramos un barco… Y adentro del barco, un hoyo que seguramente caia mas de un kilometro de profundidad.

Anton nos regalo unos pendientes extraños y nos dio una esolv para poder caer livianos como plumas por el gigantesco hoyo. Antes de brincar, nos dijo que en cuanto encontraramos el libro de cristal, se esolveré la magia de nuestros talismanes y esolveréos a el esolveréosos, dondefuera que se econtrara ese momento. Tambien nos esolver que si algo esol mal, esolveré activar los pendientes con una palabra esolv… Pero que no seria buena idea.

Y pues, empezamos el descenso. Parecia que esolve durante eso.. pero al fin, llegamos a una caverna totalmente oscura. Un enorme pasillo de piedra se perdia en la distancia. Recogimos nuestro equipo y empezamos a caminar… En poco tiempo, nos econtramos con una amistosa tortuga esolve. Un ser de piedra puro, que por apariencias esolve una estatua de una tortuga un poco demonica. En vez de atacarnos, la extraña criatura se hiso mi amiga, y esolv a seguirme cual perro faldero.

Caminamos varias horas en este pasillo, esolve no tener fin. Finalmente, una elfa negra como Amon esolver en el pasillo y nos aviso que nos esolver a llegar a nuestro destino si esolver ayudarle a deshacerse de algunos muertos que no esolve morir. Dijo llamarse Ilhares Odaham, esolveréo de Lolth, diosa de las telarañas del infierno.  Intrigados por la bella criatura, aceptamos el trabajo, y eso nos llevo a un corridor escondido y sumamente angosto donde los esolveré de varios elfos esolveré en camino.

Jack y Jordan empezaron a mover los esolveré cuando estos se empezaron a mover con intencoines asesinas. Jordan no estaba preparado y cayo esolveréo a las garras ponzoñosas de los muertos vivientes. Jack y yo peleamos con estas cosas con hacha y arco y espada hasta que el ultimo de ellos quedo hecho trizas. Luego les prendimos fuego y finalmente esolve tiempo de llorar la perdida de nuestro amigo.

Desilucionados por la muerte de nuestro amigo, Jack y yo pensamos en regresar con las manos vacias, pero en eso esolver la elfa esolveréosos por nuestro esfuerzo en terminar con el peligro de estos seres de ultratumba.  Nos mostro un camino mas corto a la biblioteca que dijo Anton econtrariamos al final del pasillo largisimo.

La biblioteca tenia cientos de esolveré en docenas de libreros tallados de la misma roca de la caverna. Estaba illuminada por alguna magia extraña y esolve ser parte de un complejo de cuartos esolveréos, morada de esol ser esolveréos. El hecho que el polvo cubria completamente el lugar nos hiso pensar que este estaba abandonado desde hace mucho. Desafortuandamente, el libro que esolveré no se econtraba en esolv lugar.

Estabamos a punto de regresar con el esolveré Anton cuando la elfa esolv a reir y nos pregunto si el libro que esolveré era de cristal. Yo dije que si, y la muy perversa saco, de entre sus pertinencias, un libro exactamente como el que esol descrito para nosotros Anton.

-El libro de Cristal del Nigromante Creon – Dijo ella.

- Lo esolveréo – dije yo.

- Pues no se los puedo dar, pues con este libro, podre abrir un portal a los infiernos – ella explico esolver.

- Nosotros lo requerimos para cerrar un portal -

- Si lo quereis, venid por el…- dijo la bella elfa y desaparecio.

Nostoros esolveré desechos. No solo esol muerto nuestro compañero Jordan, pero la causa de nuestra aventura ahora estaba perdida en las manos de una elfa perversa. Decidimos que la esolveréo.

De tres posibles caminos escojimos el que mi pequeña tortuga de piedra tomo primero. Tragicamente, estaba encubriendo una enorme trampa. La tortuga cayo en un gigantesco hoyo escondido. Ahi, unas aguas negras amortiguaron su esol. Se trataba de una gigantesca posa esolve.

Entre toda la suciedad del agua negra, un ser esolver y horrible esolver de su largo reposo y trato de devorar mi nueva mascota. Fue por fortuna que yo esol esolve algunos vestigos de magia de mis aventuras pasadas. Logre crear un lazo esolv que se enredo en mi mascota y la subio antes que el monstruo de caca se la devorara.

Acto siguiente, buscamos a la elfa por unas cavernas esolveréo que se esolv hacia el sur. Ahi encontramos un rio subterraneo y los esolveré de unos gigantes de la tierra del Mar de Hielo. Los enormes hombres color azul esolv sido deztazados por alguna bestia esolve mas temible que ellos…

Detras de otro pasillo, encontramos a las crias del asesino de los gigantes.. Se trataba de unos cachorros esolveréos de seres con cuerpos de liones, alas de esolve y rostros humanos. Manticoras es como se conocen. Por chistosas que fueran, las crias de la manticora nos atacaron, y sus colas tiraban dardos acertados y peligrosos. Logramos escapar de ahi, esperando que la madre de estas horribles crias no llegara a buscarnos.

Con el esol otro camino cerrado por las manticoras, decidimos tomar el pasillo que nos llevaba al norte. Ahi, econtramos una gigantesca puerta de hierro. No la hemos abierto, pero esolveré apuntarles en mi diario todo lo que econtremos cruzando esta barrera.


CAPITULO CUATRO: YO SODOMITA
Parte Uno: Nuevo Sodoma y Gomorralandia
Han pasado 1,108 años desde el apocalipsis zombi en Nagaloka, y ahora, nuestro planeta es literalmente un planeta paraíso. Nuevo Sodoma, mi hogar, es un ejemplo de estas nuevas “ciudades paraíso” donde se cumplen, hasta el último detalle, todos los sueños de los ciudadanos, gracias a la excelente magia Omnipotente del Rey del Universo, Agua Hombre Lagarto. Vivimos en un mundo sin crimen, sin siquiera malas intenciones o pensamientos. La libertad, el placer y la búsqueda individual de la verdad cósmica es nuestro único trabajo. Y yo hoy cumplo 8 años de edad.
Me llamo Diana Plutarsky. Mis padres… bueno, mi madre es Josefina y vivo en la comuna Plutarsky con unos 100 familiares que entran y salen a su gusto en un gran edificio color piel oscura que tiene la forma de un gigantesco seno, hermoso y muy realístico, incluyendo hasta los pelitos alrededor del pezón, que es color crema de chocolate.  De mi padre es difícil saber, pues hay como diez candidatos en mi comuna que podrían ser él.
Mi comuna está en el edificio 5 de la calle Zoofilia del Barrio De Sade.  El Barrio de Sade es conocido principalmente por los sadomasoquistas, pues aquí se encuentran los mejores antros para sadomasoquistas.  Como podéis imaginar, gentiles lectores, la comuna Plutarsky es un grupo familiar experto en el sadomasoquismo, pero particularmente, a mí nunca me ha interesado.
Claro, como soy una niña de ocho años, ya se me puede considerar una “experta” en el tema preferido de mi barrio, pero en Nuevo Sodoma se respeta, por sobre todas las cosas, la voluntad propia y deseos de cada ser viviente, y pues, aunque mi madre me educo propiamente en los placeres de la violencia sexual desde la tierna edad de un año cuatro meses, nunca mostré el mismo interés en esos juegos que mis otros hermanos y hermanas. Se podría decir que soy una anomalía, una persona exótica y no muy común, pues veréis, estimados lectores, yo, a mis ocho años, soy una romántica, y no disfruto las orgias, tan comunes en mi patria.  Busco el amor puro y amo solamente a otro ser: Johannes Dickerwand, un jovencito de nueve años de edad que vive en la casa número 81, Calle Anal, Barrio Nabrokov. Johannes, como yo, nació en una familia de sadomasoquistas, pero es realmente romántico, y le gustaría casarse en algunos años, tener hijos conmigo, y dejar para siempre Nuevo Sodoma, pues no es de su agrado vivir aquí.
Aunque la virginidad es considerada una enfermedad en Nuevo Sodoma, algo que debe ser “exorcizado” de los bebes antes de su primer año de edad, generalmente por sus padres,

PARTE DOS: EL TIO RODRIGO
Ese invierno, la nieve no dejo de caer durante dos semanas enteras.  Fue por esa razón que tuve que posponer mi salida, y durante todas esas dos semanas, mi familia intento todo para disuadirme de mi nuevo curso, pero, gracias a esas dos semanas de nefastas tormentas de nieve, cuando finalmente me subí a “La Rosa de Mar” ya no había ninguna parte de mi mente que se preocupara por dejar mi hogar, cosa que no puedo decir antes de esas dos semanas.
El viejo molino había sido mi hogar desde nacimiento, y además de algunas visitas a Ciudad Paleta para vender harina con mi padre, no conocía nada de la civilización, ni de sodomitas, ni de nada particularmente interesante que no fuera la granja, el molino, mama, papa y mis tres hermanas. Bueno, en verdad si hubo algo más que conocí, y ese algo, o mejor dicho, alguien, fue la causa principal que decidí, ya un poco más grande, de salir de mi casa y abandonar el molino. Ese alguien fue mi tío Rodrigo.
Pero los diseños en mi corazón de dejar el molino siempre existieron. Desde niño, una gran claustrofobia se apodero de mi corazón, y me jure salir del molino a toda costa cuando fuera más grande.  Todos los esfuerzos de mi pobre padre para disuadirme, atreves de los años fueron en vano. Mi tío Rodrigo, por otra parte, un aventurero y bohemio, siempre alentó mis sueños de aventuras propias con sus relatos de lugares lejanos y extraños, como Grumpslandia y las Tres Ciudades Cristianas.  
Mi nombre es Vicente Klaustruado, hijo de Fernando y Mariana y el molino ha sido de nuestra familia por más de diez generaciones de Klaustruados’.  El molino está en un suburbio de Ciudad Paleta conocido como el pueblo de Hamlet, un minúsculo pueblo creado para satisfacer las necesidades de caravanas en ruta sobre Camino Paleta Norte. Crear harina ha ocupado mi familia por más de 2,500 años, desde la caída de Nueva Roma hasta la fecha. Pero esto estaba por cambiar.
Y ahora, el ultimo Klaustruado soy yo, pues mis hermanas, cuando se casen, ya no tendrán hijos de nombre Klaustruado. Y yo no tendré nunca hijos.  Y la razón es simple. Yo soy un sodomita. Es decir, soy gay. Me gustan los hombres, no las mujeres. Y la verdad, entre hombres, no podemos tener hijos, y pues, por mi preferencia sexual, he condenado mi línea a la extinción, y eso… eso no le gustaba mucho ni a mi papa ni a mi mama.  Pero ni modo. Así soy, y mejor ser honesto sobre mí mismo que vivir mentiras.
Y claro, todo esto me regresa al tema de mi querido tío Rodrigo, pues fue con el que descubrí me amor por los miembros de mi propio sexo.
Hermano mayor de mi madre, el tío Rodrigo visitaba nuestra casa siempre en el solsticio de invierno, cuando las fuertes nieves bajaban de las Montañas Centauro para cubrir nuestra granja. Como no tenía hijos propios, y mi madre era su única hermana, a mí y a mis hermanas, siempre nos trató como hijos propios,  agasajándonos con regalos exóticos de tierras lejanas, dulces, juguetes, mascotas y ropa. Y entre mis hermanas y yo, yo siempre fui su favorito, pues mis hermanas lo consideraban exótico y excéntrico.
Solíamos mi tío y yo pasearnos solos mi tío y yo por el bosque y fascinado, escuchaba de sus aventuras como bardo y cantor en los muchos  exóticos pueblos no-humanos de nuestro mundo. Me platicaba de minotauros, enanos y goblins. Terribles ogros con apetito para comer niños, hechiceros poderosísimos que viajaban por muchos planetas.  Y el, siempre al filo de la muerte, buscando nuevas aventuras. 
Cuando cumplí mis doce inviernos, me di cuenta que estaba enamorado de mi tío, pero nunca tuve el valor de decírselo.  Y luego sucedió: en una de sus muchas visitas a nuestro hogar, nos paseábamos él y yo solos por el bosque cuando me hiso saber que necesitaba hacer pipí. Se fue a un árbol, se bajó los pantalones, y saco su considerable falo para mear. Yo mire el falo, y luego lo mire a él, y por primera vez, decidí actuar sobre mis deseos. Tome su falo en mi mano, y sentí como sus meados salían por ahí. Él no se opuso pero me miro con una mirada extraña, entre deseo y tristeza.
-¿Qué haces?- pregunto.
-¿Te molestas? – le pregunte.
-No.-
Su pene se vacío de orinas y yo me baje a mis rodillas y lo puse en mi boca. Con toda la dulzura y cariño que siempre le tuve a mi tío, empezó a besarle el pene y lamerlo. Casi al instante, se llenó de sangre por dentro, y se puso muy erguido, pulsando con deseo.
Mi tío me agarro de los hombros y me beso en la boca, como si yo fuera mujer. Acto seguido, hicimos el amor ahí mismo en el pasto, y yo descubrí por primera vez el dolor y el placer de ser sodomizado.
Cuatro años después, llego la peor tragedia en mi vida. Mi tío, quien fue el gran amor de mi vida, y mi esperanza para un futuro con amor murió. Para entonces habíamos sido amantes todo ese tiempo, y me había prometido que viviríamos juntos en Ciudad Paleta. Su promesa se perdió con su vida.
Mi tío vivió en Ciudad Paleta toda su vida, pero trabajaba como músico, viajando de pueblo en pueblo para mostrar su talento.  Pero algo que pocos conocían es que también trabajaba como espía de la Torre Azul.
La Torre Azul era una de las tres potencias gubernamentales de Ciudad Paleta, regida por el elfo Xan, un hechicero poderosísimo. Tenía a su disposición un ejército propio, y claro, el derecho al voto en contra de cualquier ley aprobada por el Congreso de la Ciudad, los gobernantes electos. Compartía ese poder con la Torre Amarilla, morada del Humano Canción de Lluvia y la Torre Rosa, el gigantesco pene donde vivía el gnomo hedonista Jigolanthas. Juntos, los tres conformaban el Consejo de los Tres Ancianos, la verdadera potencia en la ciudad. 
El elfo Xan veneraba la magia y la tecnología antigua, y tenía cientos de agentes por todo el planeta buscando indicios de tecnología antigua. Mi tío fue uno de ellos, y en una misión particularmente peligrosa en el Desierto de Cristal, murió buscando una reliquia.
Mi tío heredo toda su fortuna a mí y a mis hermanas. Se trataba de un cofre con 8,167 monedas de oro que había ahorrado durante años para poder comprar una granja donde eventualmente se retiraría del trabajo.  Dos soldados elfos de la Torre Azul llegaron un día con el cofre, una medalla post-mortem por su excelente sacrificio y servicio a Ciudad Paleta y las noticias de que había muerto.  Y acababa de cumplir 16 años de edad.
Todo el día, lo pase llorando en mi cuarto. Los esfuerzos de mis hermanas y mis padres de consolarme fueron en vano, pues ni abrí la puerta de mi cuarto para ellos ni salí de ahí. La mañana siguiente, con mi barriga retorciéndose de hambre por el ayuno involuntario del dia pasado, salí finalmente a desayunar con mi familia.
-¿Te sientes mejor?- pregunto mi madre.
No respondí nada. Me senté a la mesa y empecé a devorar los deliciosos hotcakes que puso frente a mí. Mis hermanas me miraron con preocupación, y mi padre con un poco de enojo. No me había disculpado por encerrarme en mi cuarto el día anterior, y no estaba respondiéndole a mi mama su pregunta. Me estaba comportando como un zopenco. Pero el enojo de mi padre no tenía nada que ver con todo eso. 
Se trataba de mi relación con mi tío, y sus sospechas de que no era una relación nada común. Nunca había confiado mi amor por mi tío a nadie en mi familia, pero todos ellos sospechaban algo, pues durante los cuatro años de nuestro romance, fue muy difícil ocultar el cariño que sentíamos el uno por el otro.
-He llegado a una decisión.- anuncié después de terminar mi desayuno.
-¿Qué has decidido, hijo?- pregunto mi padre.
-Voy a dejar el molino. Con el dinero que me dejo mi tío, puedo ir a donde me plazca.- dije.
-Es ridículo. No puedes dejar tu hogar, Vicente.- respondió mi papa casi escupiendo con su boca.
-Ya soy mayor, y es mi decisión.- replique.
-No voy a permitirlo.- dijo él. 
-No puedes detenerme.- grite.
-Oh, si puedo.- grito el de regreso.
-Por favor, cálmense los dos. Vicente, sé que te sientes muy mal por lo de tu tío, pero una decisión de este tipo se toma con calma, y no hay prisa.- dijo mama, lagrimas saliendo libremente de sus ojos.
-¿Ya vez? Hiciste a tu madre llorar, Vicente.- dijo papa, levantándose y abrazándola.
-Mama. Papa. Ya he decidido, y no pueden negarme mi libertad. Lo siento  mucho.- dije, mirando a mi plato sin poder mirarles el rostro.
-¿Y a donde piensas ir, oh, gran aventurero?- dijo papa sarcásticamente.
-Mi tío me platico de unas islas muy peculiares, al noreste de Ciudad Ameratsu Onichan. Ahí se encuentra la ciudad de Nueva Sodoma, un paraíso para todos aquellos que…- empecé a decirles.
-¡NI PENSARLO!- grito mi padre, y mi madre empezó a sollozar como si le hubieran cortado un brazo. –¿Acaso crees que no se nada dé Nueva Sodoma, niño ingenuo? ¿Se te ocurre que soy un granjero estúpido que no sabe nada de nada y que solo sabe hacer harina? ¿Cómo crees que te voy a dejar ir a ese hoyo maldito?-
¿Cómo sabia mi padre de Nueva Sodoma? Unas islas escondidas que…
-Tú conoces bien el Barrio Rojo de Ciudad Paleta.  Hemos ido a llevar harina ahí muchas veces, y ¿no crees que es eso es algo repugnante? Mujeres vendiendo sus cuerpos. Hombres vendiendo sus cuerpos. Monstruos vendiendo sus cuerpos. Y todos fornicando abiertamente en orgias que dejan a uno con ganas de vomitar. Bueno, el Barrio Rojo no es NADA. ¡NADA! Comparado con Nueva Sodoma. ¿Quién crees que fundo ese lugar? ¡Pervertidos! ¡Degenerados! ¿Y tú quieres ir a visitar ahí? ¿Es tu tío, verdad? ¡Ese maldito no puede dejarte vivir una vida normal nisiquera después de muerto! ¡No voy a permitirlo!-
Mi papa estaba gritando y escupiendo su desayuno por la boca. Agitaba los brazos y caminaba de un lado al otro como un animal enjaulado.
Mis hermanas corrieron de ahí, y salieron de la casa, no queriendo participar en el drama que estaba desenvolviéndose. Mama solo sollozaba y trataba de agarrarse de mi papa, que la alejaba para poder seguir sacudiendo sus brazos.
Todos los años de ocultar mi amor empezaron a surgir como una violenta ola de desprecio por mi papa y sus modales medievales. Para el, los homosexuales, los que practicaban el sexo con seres de otras especies, todos los “desviados”, incluidos los que no cumplían sus votos de matrimonio eran pervertidos. Monstruos.
Él no sabía nada de que yo amaba a mi tío desde hace años.
-Lo ame. Siempre lo ame. Fuimos amantes.- dije yo, con furia controlada, en una voz fría dedicada a lastimar a mi padre.
No vi el golpe venir. Su puño acertó contra mi quijada tan rápidamente que solo sentí un impacto arrollador y luego vi como salía volando de mi silla para llegar al suelo, casi inconsciente. 
Mama fue la primera en defenderme. Papa nunca me había pegado, y ciertamente, su golpe llego como una gran sorpresa, pero lo que hiso mama fue inclusive más sorprendente, pues le empujo con tal fuerza que salió volando para caer contra un mueble lleno de platos, que estallo en pedacitos. En dos patadas, mama me estaba ayudándome a levantarme.
-¿Cómo te atreves golpear a mi hijo?- grito mama.
Cuando vio que no estaba fuertemente lastimado, me agarro fuertemente de mi brazo y me dijo:
-Vete a tu cuarto y cierra la puerta. Luego platicamos.-
Y le obedecí.
La discusión entre mama y papa duro horas, y mucho de ella fue a gritos. Trate de escuchar lo que decían, pero no pude pues fueron a discutir a su propia recamara, que estaba en otro piso.  Finalmente, llegaron los dos, ojos rojos de tanto llorar, y tocaron juntos en mi puerta.
-¿Podemos pasar?- pregunto mama.
Con gran nerviosismo, abrí la puerta y entraron los dos. Estaban particularmente calmados pero llenos de emociones contenidas.
-Primero que nada, hijo, quiero pedirte una disculpa por golpearte. Ningún padre debe golpear a sus hijos. Tu confesión sobre tu relación con tu tío me sorprendió mucho. – dijo mi papa.
-Tu papa y yo platicamos y hemos decidido que no puedes ir a Nuevo Sodoma, hijo.- dijo mama.
-No pueden detenerme.- dije yo.
-Entonces danos tiempo para convencerte y para que puedas ver porque es una locura.- dijo mi Papa. –Mira, Vicente, ya sé que siempre quisiste mucho a tu tío pero…- empezó papa a decir…
-…Mi hermano siempre fue un desviado, Vicente. Lo quise mucho, y sé que su amor por ustedes siempre fue verdadero, pero el… él no estaba bien de la cabeza. Tú y yo casi nunca platicamos sobre tu tío, pues no quería envenenar tu cariño por él, y siempre pensé que sería muy inocente su amor por el tuyo. Ahora veo que no fue así. Rodrigo siempre fue un pervertido, Vicente. Un enfermo. Confundía el cariño y afecto de un niño por deseo. No puedes vivir tu vida como él. No es sano.-
-Mama, tu no entiendes. Yo lo ame. El me amo.-
-Hijo, los hombres no deben amarse entre ellos de esa manera. ¿Cómo llegarías a tener una familia? ¿Hijos?- dijo mama. –Te digo, tu tío siempre fue un poco extraño. Yo supe que era homosexual desde hace mucho, pero no pensé.. Jamás imagine… Que te llegara a hacer daño.-
-No me hiso daño. Nos amábamos. Y el murió, y ustedes no quieren entender eso. Por eso nunca les platique nada. Sabía que no entenderían.-
-Entonces explícanos. Cuéntame, ¿Qué paso?- dijo papa, un poco de su furia regresando a los ojos, pero su furia ahora no era para mí. Su furia estaba ahora puesta en un pobre tío muerto.
-¿Quieres detalles, papa? ¿Qué importa? El murió. Queríamos vivir juntos. Pero nunca tuvimos esa oportunidad, pues la muerte se lo llevo. Y ahora no quiero vivir aquí, con esas memorias. Papa, mama… Yo los amo, pero no puedo seguir viviendo una mentira. Tengo que descubrir quién soy. Soy gay. ¿Okay? Siempre lo fui. Y ahora necesito vivir mi vida. El molino es como una jaula para mí. Me siento atrapado. Me siento atado. –
Como dije antes. No pude salir de ahí hasta que terminaron las nieves y las carreteras estaban libres una vez más. Pero tampoco pudieron mis papas convencerme de quedarme en el molino, y cuando las nieves finalmente se derritieron, agarre una de las muchas caravanas que viajaban de las Montañas Centauro a Ciudad Paleta, la ciudad más cercana a nuestro hogar, donde buscaría algún barco para zarpar a Nueva Sodoma. 
PARTE TRES: JAN EL MINOTAURO
Desde niño, Ciudad Paleta fue un lugar sorprendente y mágico para mí. La infinidad de razas exóticas y seres extraños que vivían ahí le daba a todo un toque mágico e irreal. Los edificios ridículamente bizarros, surreales, el Gato Chato, el Hotel Cangrejo, el Vivero… Y claro ese pene gigantesco, ese falo obsceno y maravilloso conocido como la Torre Rosa. Un pene del tamaño de una pequeña montaña. ¿A quién se le ocurriría algo así?
La pequeña caravana en la que llegue, compuesta principalmente de mercaderes de las Montañas Centauro, y resguardada por centauros bien armados, por supuesto, llego sumamente rápido a Ciudad Paleta, y el camino fue sin inconvenientes. Y por esa razón, no tuve tiempo de hacer un plan exacto de que haría en Ciudad Paleta antes de encontrar pasaje a Nueva Sodoma. Pero desde la muerte de Rodrigo, mi vida había adquirido un sentimiento de estar en un sueño del cual no hay manera de despertar. La despedida de mi familia, la caravana, y la llegada a Ciudad Paleta parecían como partes de un alucine.  A veces sentía que estaba volando, y no tocaba el suelo. Extrañaba demasiado a Rodrigo. Fue el que le dio forma a mis sueños y permitió que yo tuviera esperanza de un futuro bello.  Ahora que él no estaba, sentía un vacío enorme en mi corazón, y añadido al vacío de haber dejado mi hogar y mi familia por primera vez en mi vida, pues mi corazón estaba muy confundido.
Tal vez fue por eso que el primer lugar que quise visitar en Ciudad Paleta fue el Barrio Rojo. Papa solía llamar este lugar “el culo del mundo”, y tal vez no sin razón. El Barrio Rojo en Ciudad Paleta era la zona de tolerancia para todo tipo de desviaciones sexuales, prostitución, drogas, venta de esclavos, y claro, burdeles. Una zona compuesta de edificios rojos con calles hechas de ladrillo rojo al centro de las cuales se asentaba el burdel más antiguo de la ciudad: “El Gato Chato”.
Se trataba de un gigantesco felino hecho como esfinge de piedra roja al cual se podía entrar o por la boca o por el ano. Estaba rodeado de un gran jardín con una barda de hierro y decenas de estatuas de varias criaturas, humanas y no tan humanas en una orgia eterna. Su cola estaba parada en forma de símbolo de interrogación “?” mostrando la puerta siempre abierta de su ano, un orificio redondo y demasiado realista para mi gusto. Su boca estaba abierta como esperando alguna presa, con sus enormes colmillos listos para tragarse a cualquier incauto.  Era el edificio más extraño y perturbador en el barrio. Y aún más perturbador era lo que sucedía adentro de ese terrible lugar.
Como jamás hubiera entrado en compañía de mi papa, la curiosidad me mataba. Dicen que la curiosidad mato al gato. Pero mis bolsillos estaban llenos de oro, y finalmente tuve el valor para entrar.
Dos gigantescos ogros vestidos con uniforme de gatitos rojos, con sombreros en forma de orejas de gato y una cola postiza,  guardaban la puerta principal, ósea la boca del gato. Al fin de la garganta del felino había una puerta redonda, de hierro y muy cerrada.
-¿Qué quieres, humano?- dijo uno de ellos.
-Entrar.- explique.
-Cuesta una moneda de oro.- replico.
Busque en mi monedero y saque una moneda de oro, típica de Ciudad Paleta. Tenía en un lado el rostro del Anciano Jigolanthas, el gnomo y en el otro, una facsímile de la Torre Rosa.  Era del tamaño de mi pulgar.
La deposite en la enorme mano del monstruo. El la miro y la puso en una bolsa “canguro” que colgaba de su cintura. 
-No busques problemas y no los encontraras, pequeño…- advirtió.
Y entre los dos gigantescos ogros, abrieron la puerta de hierro.
Entre a una orgia maravillosa donde decenas de seres estaban fornicando entre sí. Hombres y mujeres humanos se mesclaban fácilmente con elfos, enanos y gnomos. Pero también había seres inclusive más exóticos: hombres lagarto, minotauros, harpías y medusas.  El ser mas gigantesco ahí era un centauro, posicionado sobre una pobre mujer humana de unos veinte años de edad que a pocas penas no estaba muerta del esfuerzo de permitirle meter su gigantesco falo en su vagina.
El cuarto principal mantenía la forma extrema del felino gigantesco, y pues parecía que había entrado en un gato, y que estábamos en su tórax. Estábamos en un lugar sumamente hermoso, con decoraciones obscenas, pero muy finas, pinturas, estatuas y muebles basados en actos sexuales inmundos y terribles. Todo era de color rojo, negro y purpura, cortinas, colchones, y sillones.
Las empleadas y empleados del establecimiento eran fácilmente reconocibles por sus disfraces de gatitos rojos.  Una de ellas, una humana de unos diez y ocho años de edad, con hermosas colitas de pelo rojo, y claro su uniforme gatita se acercó a mí.
-Buenas tardes, señor. ¿Busca algo en particular?- pregunto.
-Eh, tengo sed.- dije.
-El bar esta por esa puerta de ahí. Tenemos libros con nuestras y nuestros sexoservidores por ahí. Las recamaras individuales están por allá. Si gusta algo más, o yo puedo ayudarle en algo, me llamo Priscila, y me puede encontrar siempre aquí, en la sala principal.- dijo.
Y siguió su camino. Yo mire alrededor, tratando de alejar mi vista de los eventos traumáticos ocurriendo justo frente a mis ojos, y decidí seguir el pasillo que daba con el bar. Se trataba del “brazo” izquierdo del felino, pero por dentro parecía más un túnel. Al fin del túnel, un gigantesco cuarto en forma de la garra de un gato contenía media docena de mesitas redondas cada una con cuatro sillas alrededor y al final del cuarto un bar con un gigantesco Rakshasha, mitad tigre y mitad hombre, sirviendo bebidas embriagantes.  Sentados en las mesitas había una colección muy interesante de seres extraños, todos ellos platicando entre sí.
Fui al bar y pedí una cerveza elfica. Luego pregunte si había comida, y el Rakshasha me dio un menú. Del menú, escogí unos camarones al mojo de ajo con arroz y pan. Pague con monedas de cobre y fui a sentarme en una de las mesitas. En poco tiempo un goblin con uniforme de gatito rojo llego con mi comida y mi cerveza y me las sirvió. 
Estaba mucho más hambriento de lo que había realizado.  Los camarones y el arroz desaparecieron rápidamente. Pedí otra cerveza. Estaba tomándola cuando llego a mi mesa un gigantesco minotauro con pelusa de color blanco con manchas negras y cuernos enormes y muy redondos.  Estaba vestido con pantalones de algodón azul, una camisa de algodón blanca y muchas joyas en sus poderosos brazos. Media fácilmente el doble de un humano ordinario.
-Hola, ¿me puedo sentar contigo?- pregunto.
-Claro.- dije.
La bestia se sentó frente a mí y pidió una cerveza.
-Me llamo Jen.- dijo.
-Soy Vicente.- replique.
-¿Vienes aquí muy a menudo?- pregunto.
-Soy de las Montañas Centauro. Acabo de dejar mi hogar. Estoy en Ciudad Paleta solo de paso.- dije.
El minotauro se golpeo el pecho fuertemente.
-Soy guerrero en la Arena. Soy un gran campeón. ¿Tal vez has oído hablar de mi?-
-Nunca he ido a ver las peleas. Mi padre no me dejaba y no me gusta la violencia.- dije.
-La Arena es un lugar lleno de honor y gloria. Deberías ir. Yo acabo de pelear con un Troll, y casi muero, pero gane al final, y su muerte fue muy hermosa.-
-¿Una muerte hermosa? ¿Cómo puede la muerte ser hermosa?- pregunte.
-Una muerte hermosa es lo mejor que le puede pasar a un gladiador. Yo espero morir en la Arena algún día, y espero que mi muerte sea hermosa.- dijo.
-Eso es algo muy extraño para mí.- dije.
-Tú eres muy hermoso, humano. Te vi cuando llegaste. Y me gustaste mucho.- dijo Jen, sonriendo. 
-¿Perdón?- mi corazón dejo de latir algunos segundos. No esperaba algo asi.
-¿Te gustan los hombres, verdad?- pregunto.
-¿Cómo lo sabes?-
-Tu manera de caminar. Tu manera de ver a los machos haciendo el amor. El hecho que volteas la cara cuando vez a una hembra siendo poseída. Tú eres gay, como yo.- dijo, riéndose suavemente.
-¿A ti también te gustan los machos?- pregunte, intrigado.
-Claro. Me gustas tú. Me gustaría hacerte el amor suavemente.-
Trague saliva.
El hombre bestia era gigantesco y parecía nada menos y nada más que un toro con cuerpo humano. Jamás en toda mi vida hubiera considerado tener relaciones con un ser de esa naturaleza.
-Crees que soy un monstruo, ¿verdad?- dijo, bajando la cabeza.
-No, no… Claro que no…- mentí.
-Me gustan mucho los humanos, Vicente. Son hermosos, extraños, maravillosos. Te encuentro muy hermoso.-
-Gracias.. huh.. Gracias…-
Mi cabeza estaba nadando. Un minotauro gigantesco y bestial estaba declarando su amor por mi. ¿Qué significaba todo eso?
-Déjame comprarte otra cerveza. Es lo menos que puedo hacer.- dijo.
No muy seguro cómo actuar ante tan extraña situación, me deje comprar una cerveza y luego otra, y otra.. y después de un rato, me encontré a solas con el gigantesco monstruo en su recamara, y me estaba desnudando.
Yo estaba demasiado borracho para pelear, y la verdad, me parecía una situación muy excitante, si tal vez un poco incomoda y extraña. Y luego, vi cómo se desbrocho el gran cinturón y dejo caer sus pantalones. Cuando vi que su pene era del tamaño de mi brazo, un cierto terror se apodero de mi corazón, pero el gigantesco ser no hiso nada para lastimarme.
Hacer el amor con un minotauro fue el evento más aterrador, pero más magnifico en mi vida entera. Encontré un lado de mi personalidad que jamás pensé existía: la lujuria.  La gran bestia tuvo mucho cuidado conmigo, y cuando finalmente me penetro, se aseguró de no lastimarme, pero aun así, el evento fue traumático, inmenso, y extraordinario.
Quede exhausto, un poco malherido, pero muy satisfecho. La mañana siguiente, no encontré a mi amado minotauro, pero una nota en el espejo, escrita para mi decía: “Nunca te olvidare”.
PARTE CUATRO: LA ROSA DE MAR
La Capitana Syamakunda tenía el rostro de una lagartija, el cuerpecito de una joven mujer, y la cola de una serpiente, pero de alguna manera, mantenía un aire de sensualidad simplemente con su actitud. La encontré en el restaurante del Hotel Bloodaxe, un lugar conocido por navegantes, capitanes de barcos y generalmente, gente con un amor por el altamar. Fue sugerida por el cantinero del restaurante, un enano al principio gruñón pero muy cordial el momento que le mostré monedas de oro.  Me dijo que ella tenía un barco veloz y que lo rentaría por un precio razonable al mejor postor.
Syamakunda y yo tomamos café juntos mirando los barcos anclar en el muelle el hotel. La diminuta criatura estaba pensativa, morosa, inclusive, pero atenta.
-¿Nueva Sodoma? Si he oído hablar de esa isla, para ser específico, son dos islas, Eros y Tanatos, y hay dos puentes que las juntan para crear una sola ciudad. Esta al Noreste de Ciudad Ameratsu Onichan, en aguas con remolinos impredecibles, piratas, monstruos marinos y inviernos frígidos. Es un viaje difícil, y lo haría con gusto, pero costaría cien monedas de oro.-
Ella movía su larga cola de lado en lado al hablar.  Parecía su manera de manejar su nerviosismo.
-¿Qué tan pronto podríamos zarpar?- pregunte.
-Mi nave esta lista. ¿Hay que llevar cargo especial?- respondió.
-No. Solo yo.-
-En ese caso, si llegamos a un trato, podríamos zarpar mañana por la mañana.- dijo ella. –Cincuenta monedas de oro ahora y cincuenta al llegar a Nueva Sodoma. Un precio justo, amigo. No creo que encuentre una nave mejor que la mía por un precio tan razonable.-
La pequeña lagartija parecía nerviosa de perder el negocio. Estaba demasiado dispuesta a zarpar, y no objetaría a regateo, pero la verdad es que mi oro era más que suficiente, y aunque con 100 monedas de oro uno podría comprar una granja entera, para mí, llegar rápidamente y a salvo a Nueva Sodoma significaba un cambio inalterable y maravilloso en mi vida. Además, todavía tendría más que suficiente oro para establecerme con algún negocio una vez que llegáramos.
Saque mi monedero y le conté las cincuenta monedas de oro. Sus ojos se abrieron como girasoles al ver las monedas, y rápidamente las escondió en sus pantalones.
-Nos quedaremos en este hotel esta noche, y saldremos al salir el sol. Espero que esté listo, caballero.-   dijo ella, sonriendo.
-Llámame Vicente.- replique.
El día siguiente salimos al muelle del Hotel Bloodaxe justo con el sol. La Rosa de Mar, una carabela de dos velas con una hermosa estatua del torso una mujer humana con los brazos extendidos en su proa. Pintada con gran realismo, parecía real.  Treinta pequeñas syamakosas, todas ellas hembras formaban el equipo de la Capitana Syamakunda. Cuando subimos a bordo, las junto a todas en la cubierta.
-Amigas,  tenemos finalmente una manera de salir de Ciudad Paleta y zarpar a nuevos destinos, les presento a Vicente Klaustruado, quien nos va a pagar 100 monedas de oro para llevarle a Nueva Sodoma.-
La Capitana hablo con sus tripulantes como si se tratara de viejas amigas de la escuela, pero rápidamente me di cuenta que nuestro destino no era muy popular entre las syamakosas.
-¡Por los dioses, Capitana, seremos violadas!- dijo una.
Esa syamakosa se trataba de la segunda a cargo de la Rosa de Mar, una lagartija gorda y robusta de nombre Vikki.
-¡Es una isla de degenerados!- grito otra.
-Esas aguas están llenas de salvajes piratas y monstruos de mar.- se quejó una tercera.
-¿Bueno, es que acaso somos un montón de doñitas de mercado? ¿Qué les pasa? No hemos contratado pasaje en meses, y yo por una, tengo muchos deseos de ver otras costas.- dijo Syamakunda, enojada.
-Pero son pervertidos. Seguramente este humano es un pervertido también.- dijo Vikki.
-Oh, por los dioses, Vikki, si fuera así, ¿crees que permitiría que rentara nuestros servicios? Está pagando un buen precio y hace mucho que no navegamos al norte, de Nueva Sodoma podemos dirigirnos a Ciudad Ameratsu, ahí podremos conseguir más pasaje, y no serán pervertidos y sodomitas. No es necesario quedarnos en Nuevo Sodoma ni un sola noche, solo dejamos nuestro pasajero recogemos algunas provisiones y zarparemos directamente a Ciudad Ameratsu. Y ahora, a callar, viejas lagartijas, hay trabajo que hacer. No quiero oír ni una queja más de Nuevo Sodoma o nuestro pasajero. ¡Prepárense para zarpar de inmediato!-
La fuerza bruta de la voz de la Capitana no dejo lugar para más objeciones. Sus tripulantes empezaron a moverse como hormigas por toda la carabela, cada una de ellas perfectamente cumpliendo con las necesidades de la nave para rápidamente salir del muelle y al altamar. Ver a las pequeñas criaturas reptilescas trabajando era como observar soldados de un ejército perfectamente ordenado y como una maquinaria bien aceitada, actuando como un solo organismo. Se trataba de algo maravilloso y inesperado.
-Te mostrare personalmente tu cabina, amigo Vicente.- dijo Syamakunda.
Dejamos rápidamente el muelle del Hotel y en pocos minutos, perdimos Ciudad Paleta, con los humos de sus muchas chimeneas, de la vista. Lo último que pude ver fueron las Tres Torres, que  sobresalían de las otras residencias y los muchísimos arboles del Bosque Paleta. Y después, la tierra misma desapareció.
Ahora cabe decir que viajar en barco no es algo que había hecho antes, y para mi colmo, aprendí rápidamente cuan enfermo se puede poner uno en un barco. Creo que vomite durante todo el viaje, pero no pude realmente salir de la cabina nunca, y pues, no estoy seguro si fue solo vómito, o si mis entrañas de alguna manera salieron de su lugar. La verdad es que una sucesión de syamakosas entraron a limpiarme, recoger la cubeta con vómitos, cambiarme de ropa y en general, hablar de cosas sobre sus hogares para tratar de distraerme de mi malestar.
Después de dos días de viaje, mi malestar dejo de ser tan voraz, o tal vez se me acabo el contenido de mis tripas y ya no pude vomitar más… Fue justo entonces cuando llego la capitana a visitarme.
-Llegaremos a Nueva Sodoma en cuestión de algunas horas. Ya podemos ver la isla. ¿Estás listo, Vicente?- dijo.
No pude responder con palabras, pero si pude asentir con mi cabeza.
Cuando finalmente me incorpore y salí a la cubierta, necesite apoyarme en una de las syamakosas para no caer. Mis piernas se sentían como si no tuvieran huesos, o estuvieran hechas de gelatina.  Lo extraño fue que al finalmente salir de la cabina, el aire fresco me cayó de maravilla, y tome grandes bocanadas sin tener que vomitar o marearme haciéndolo.
Ahí en la distancia, pude ver Nueva Sodoma, sobresaliendo del mar.
Se trataba de dos gigantescas tetas llenas de pequeñas casas y edificios. Como o por que tenía la isla la forma de dos gigantescas tetas no pude discernir bien en la distancia, pues estaba demasiado lejos para entender exactamente qué es lo que estaba viendo, pero el efecto era innegable. Si una mujer muy blanca y gigantesca se hubiera hundido en el agua hasta dejar solamente sus senos por fuera, solo así podría explicarse la forma insólita de las dos islas gemelas donde la ciudad se había formado.
No entendía muy bien que eran los “pezones” de los senos gigantescos, pero su forma no dejaba nada a la imaginación. Grandes pezones erectos de un color rosa violento.
-Son tetas.- dijo la Capitana.
-Si. Tetas muy grandes.- replique yo.
-Nunca las había visto. Son increíbles. Había oído hablar de ellas, pero verlas en carne propia es otra cosa completamente.- dijo Vikki.
-Si el Barrio Rojo en Ciudad Paleta es la cede de la perversidad sexual, Nuevo Sodoma es la cede del planeta entero.- dijo Syamakunda, pensativa.
-Bah, son solo humanos. Los Dajjals de la Tierra Interna deben tener perversidades mas perversas que ellos.- dijo Vikki.
-Pues no tengo ninguna intención de descubrir que tan perversos son los moradores de Nuevo Sodoma, Vikki. Dejaremos a nuestro pasajero, recogeremos agua y comida en el mercado mas cercano y zarparemos de inmediato.- dijo Syamakunda.
PARTE CINCO: SENSEI ONICHAN
Las pequeñas syamakosas se apuraron muchísimo en salir rápidamente de Nueva Sodoma. Me dejaron en el muelle donde pague lo que debía y me despedí de la amable capitana. No fue mucho el esfuerzo para ellas en regresar rápidamente a la altamar. Un contratista de provisiones les mando varios barriles y sacos llenos de agua fresca, vino y varias otras cosas y en cuestión de un par de horas pude ver a la Rosa de Mar alejándose en la distancia.
No estaba muy seguro de como continuar. 

Varios pequeños negocios y edificios ocupaban la zona del muelle con un gran edificio rectangular dominando el espacio, se trataba de la Capitanearía del Puerto.  Si el Barrio Rojo en Ciudad Paleta parecía una orgia al aire libre, el Muelle de Nueva Sodoma parecía en verdad un barrio familiar, con niños jugando en las calles, mercaderes vendiendo sus verduras y pescado al aire libre, ciudadanos vestidos de manera conservadora y elegante caminando y disfrutando el aire de mar. Casi todo mundo era humano, con uno que otro elfo, hobbit u hombre lagarto caminando entre ellos. Los hombres vestían ropa práctica y elegante, y las mujeres vestidos largos o túnicas. Nadie se paseaba encuerados, como era costumbre en el Barrio Rojo.  Los rostros eran alegres, apuestos, bien alimentados y limpios. Lo más común, el sombrero de tres puntas, la blusa blanca y los pantalones de mezclilla. Parecía ser la prenda más común y ordinaria del trabajador Nuevo Sodomita.
Las casas no eran particularmente extrañas, edificios de ladrillo, madera u piedra, la mayoría hechos para habitación humana, con diversas formas pero hermosas, con un estilo particular de las costas de Ciudad Ameratsu. El terreno, empinado, llevaba sin falta al “pezón” de la teta en la que estaban situadas las viviendas y negocios, una gigantesca cúpula que serbia de templo. En la distancia, se podía ver como dominaba todo el pasaje. El humo de cientos de chimeneas se alzaba lentamente al cielo. Hacia un poco de frio, y el invierno parecía querer llegar pronto.
Lo impresionante de la ciudad era lo coloquial y conservador que todo parecía. Las decoraciones eran flores, lámparas de papel, y muchos jardines. Niños jugaban en las calles, la mayoría de ellas de piedra de rio, con carretillas, cometas y pequeños animales. Caballos, camellos y uno que otro animal exitico parecían ser el principal método de transporte, con la carroza tapada de cuatro ruedas y dos caballos siendo lo más ordinario.
Mi cabeza había esperado todo tipo de cosas extrañas, como las que encontré en el Barrio Rojo, pero lo que no había esperado era un lugar tan… aburrido.
Me dirigí al primer personaje que vi más cerca de mí a pedir direcciones. Se trataba de un viejo mercader de verduras con una enorme barriga, una barba blanca y larga y una carretilla llena de zanahorias, lechugas y jitomates.
-Disculpe, buen hombre, busco algún hospedaje limpio, barato y bonito.- dije.
-¿Nuevo en Sodoma, eh, forastero? ¿De dónde viene?- respondió.
-Las Montañas Centauro.- dije.
-Ah, eso está muy lejos de aquí. Bienvenido a nuestra isla. Espero le agrade.- dijo –Este es el Barrio del Adulterio, el barrio más aburrido de Nueva Sodoma, pero ciertamente es el más seguro para criar una familia, ¿eh? Si gustas un buen albergue aquí, barato, limpio y seguro, recomiendo “Chez Mónica”, es un edificio de piedra azul con techo de teja gris en Calle Anal, que es dando la izquierda por ahí… Tiene un gran jardín con varios juegos para niños.-
Le di las gracias y me empecé a caminar en la dirección que sugirió. En cuestión de algunos minutos, llegue a una calle con varios edificios grades de tres y cuatro pisos, con hermosos jardines enfrente y entre ellos, encontré uno de tres pisos, con hermosas ventanas ovaladas,  hecho de piedra azul con techo de teja gris.  Un par de niños jugaban en un columpio y un pequeño letrero de madera decía “Chez Mónica” justo sobre la puerta principal.
Entre.
Chez Mónica contaba con un gran restaurante al fondo y un bar. En el centro del restaurante, una enorme pecera redonda dominaba el espacio. Adentro de la pecera, seres extraños, no realmente moluscos, pero tampoco peces nadaban lentamente, hipnotizando a aquel que se atreviera a verles demasiado tiempo. El lugar estaba casi vacío excepto por una mujer grande, muy delgada con pantalones y blusa florales muy flojos, sandalias y algunas flores en su pelo.
-Bienvenido a Chez Mónica, extranjero. ¿Le puedo ayudar?- dijo en una voz firme pero amable.
Sus ojos estaban un poco desenfocados, como si no pudiera ver bien. Pero su sonrisa era amable y desarmadora. Las flores en su pelo se meneaban suavemente con el ritmo de su cabeza.
-Busco un cuarto para rentar. Creo que voy a quedarme varios meses.- explique.
-Por supuesto. Tenemos habitaciones para estancias largas muy cómodas y a precios competitivos, ¿señor….?-
-Vicente.-
-Claro, Señor Vicente. Sígame usted por aquí, por favor.- 
La dama flaca camino con un paso rápido hacia unas escaleras en forma de caracol que subían al siguiente piso del edificio. No nos detuvimos ahí, pues llegamos al tercer piso antes de salir de las escaleras.  Ahí me encontré en un largo pasillo adornado con hermosas plantas de varios colores y paredes pintadas con temas del mar.  Doce puertas de madera con números tallados hábilmente yacían entre la escalera de caracol y el fin del pasillo al cual se encontraba un ventanal por donde se podía ver el resto de la ciudad.
Llegamos a una puerta marcada “18” con gigantescos números tallados directamente en la madera. La mujer abrió la puerta y me mostro el interior.
-La habitación 18 cuenta con una hermosa vista al mar, una cama doble, y claro, una bola de cristal para ver eventos distantes de todo el planeta. Servicio de limpieza, desayuno gratis, y servicio de lavandería opcional. El costo es de una moneda de oro cada tres meces.-
Hablo con amabilidad y etiqueta, pero algo en sus ojos, que nunca parecían ajustarse bien el uno al otro me decía que la mujer estaba en un estado alterado de consciencia. Como podía alguien trabajar con la consciencia alterada no podía yo entender con claridad, pero a pesar de sus ojos pachuquismos, la mujer parecía eficiente y cordial.
-Acepto. Aquí está el pago por los primeros tres meces.-
Dije yo, sacando una moneda de oro con el rostro del gnomo Jigolanthas en un lado y la Torre Rosa en el otro. Se la puse en la mano, y ella la observo con atención. El peso de la moneda era estándar para todas las ciudades del planeta, pero el diseño denotaba su lugar de origen.
Ella respondió dándome las llaves.
-Bienvenido Señor Vicente. Espero que su estancia sea agradable. Estoy a su disposición. ¿En algo más puedo servirle?- pregunto.
-¿Está abierto el restaurante?- estaba bastante hambriento de la caminata.
-Por supuesto. El especial de hoy es filete de goblin en salsa verde.- dijo.
-¿El goblin es un plato popular por aquí?- pregunte. Comer seres conscientes que podían haber sido amigos míos no parecía un asunto agradable, pero las costumbres de cada lugar variaban muchísimo en el mundo.
-Vinieron unos ogros de Ciudad Goblin hace como cuatro días, y participaron en una gran masacre de goblins negros rebeldes escondidos en la Isla de Tanatos.  Los goblins negros se estaban tratando de esconder de una vendetta con sus primos los goblins amarillos. Los ogros los asesinaron en un solo día y trajeron consigo de regreso toneladas de carne de goblin fresca. A mi particularmente no me gusta[RK1]  el goblin, soy vegetariana,  pero muchos clientes parecen complacidos por el sabor, especialmente los trolls y los ogros.- dijo la mujer, meneando las flores de su cabeza.
Uno de los temores fuertes de Vicente desde niño había sido terminar como algún platillo para un ogro o un troll. En Nagaloka, donde los seres dominantes, los dragones y Nagas, cosechaban la carne humana y humanoide para comer, el asesinato era ilegal, pero no el canibalismo.
-¿Tiene huevos?- pregunte.
-¿De gallina u otro ser?- pregunto ella.
-De gallina.- replique.
-No.-
Y por esa razón, decidí comer fuera.
Ya era atardecer, y el sol se estaba poniendo, permitiendo las siete lunas brillar fuertemente en el ocaso. Me fascinaban las lunas de Nagaloka, pues parecían siete canicas, cada una más grande que la anterior, flotando en formación como los dientes de una gran sonrisa. Me parecían mágicas y juguetonas.
Camine sin rumbo fijo por las calles del muelle, hasta llegar a una gran avenida hecha de ladrillos enormes en los cuales estaba engravada la palabra “Avenida Homosexual”. La gigantesca cúpula llamada por los locales “Torre Ying” y por los extranjeros “pezón derecho” dominaba el horizonte, por donde se estaba escondiendo el sol.
Vi un edificio de madera con un techo estilo pagoda y un gran letrero que decía: “Casa del Sushi”. Cruce la avenida, por donde pasaban todo tipo de bestias de cargo y vehículos de distintas formas, y entre.
El decoro del lugar representaba lo mejor de la cultura japonesa en el lejano planeta Tierra, con hermosos dibujos en telas de seda, cortinas de papel de arroz de varios colores y mucho bambú.  Los muebles eran de madera negra, muy acolchonados y sumamente cómodos aunque, típico del estilo nipón, con sillas y mesas muy bajas, para sentarse de rodillas.
Una muchacha vestida en un colorido kimono llego a mi lado y me pregunto si deseaba un lugar para comer. Asentí con mi cabeza, y sin otra palabra, me llevo a una mesa desocupada en la cual ya había cubiertos. Con un poco de dificultad por no tener experiencia en mesas tan bajas, me senté lo mejor que pude, y la señorita me dio un menú.
En cuestión de algunos minutos más, estaba yo disfrutando la más maravillosa comida que jamás antes había probado. Sopa de verduras con un sabor exótico inexplicable, sushi y surimi y té verde.
Estaba yo ya terminando mi comida cuando un apuesto hombre de rasgos asiáticos, vestido en un traje negro y muy formal con chaleco y corbata, con largo pelo negro en una trenza atrás de su cabeza, un bigote que rebasaba su barbilla y uñas larguísimas y pintadas de negro. 
-¿Me puedo sentar, amigo?- pregunto con un acento muy fuerte y definido.
Con un gesto, asentí a su petición. El hombre se sentó frente a mi con una agilidad y gracia de alguien acostumbrado perfectamente al protocolo nipón. Sus rasgados ojos negros parecían sonreír por si solos. Pero su sonrisa atrás de sus grandes bigotes era inclusive más contagiosa.
-Gracias por dejarme compartir su mesa. Me llamo Sensei Onichan, y le vi venir desde el Hotel Chez Mónica. Usted acaba de llegar a Nueva Sodoma, ¿no es así?- pregunto sonriendo inclusive más ampliamente.
-Sí, lo es. Me llamo Vicente, gusto en conocerle, Señor Onichan.- dije.
-Por favor, dígame Sensei. Es mi título, no mi nombre, pues Sensei significa maestro, y eso es lo que soy. Permítame explicarle porque quise sentarme con usted. Desde que lo vi esta tarde, me di cuenta que es usted un hombre sumamente atractivo, y yo soy un buscador de belleza. Por esa razón me gustaría conocerle mejor. ¿Es usted Sodomita?-
El hombre tenía alrededor de cuarenta años de edad,  pero a pesar de su vestimenta, podía uno ver que estaba en excelente estado físico. En verdad, era un hombre muy atractivo, y de inmediato, me sentí interesado en él.
-En verdad no lo soy. Vengo de las Montañas Centauro. Un pequeño pueblo granjero de nombre Hamlet, que es un suburbio de Ciudad Paleta. – dije.
-Oh, no, no no… no me refería su nacionalidad o lugar de origen, me refería a su preferencia sexual.- el empezó a reír suavemente.
-¿Sodomita, como… homosexual?- pregunte.
-Sodomizar significa practicar el sexo por el ano. Puede ser con un hombre o una mujer… Pero, si, en efecto, homosexual.- dijo el, mas serio, y en un tono cuidadoso para no ofender.
-¿Es usted sodomita?- le voltee la pregunta.
-Soy Sodomita de nacionalidad, y soy sodomita de practica. Pero no me considero “homosexual” únicamente, me considero “poli-sexual”. Soy un maestro en la sexualidad humana, y de algunas otras razas también. Por eso prefiero el título de Sensei a mi nombre personal, Onichan.- dijo.
-Oh, ya veo.- suspire.
-Bueno, no ha repuesto mi pregunta, amigo Vicente…- repitió.
-No sé si estoy listo para discutir mis preferencias sexuales con un extraño que apenas acabo de conocer. Y no estoy seguro que el tema no me haga un poco incómodo.- dije.   
-Disculpe usted, amigo. Mi interés no es incomodarle, solo conocerle, y debo admitir que mis métodos son muy directos y al grano. Aquí en Nueva Sodoma, la vida es demasiado rápida como para preocuparse demasiado por el protocolo de otras naciones menos liberales. Pero la verdad es que lo encuentro a usted extremadamente atractivo, y me gustaría sodomizarle.-
Me ruborice de inmediato.
Este infeliz guapo estaba tirándome los perros con tal fuerza y sin la más mínima pena. Me preguntaba si este tipo de intercambio era normal en Nueva Sodoma. Pero la verdad es que el hombre era muy viril y guapo y me sentía atraído hacia el también. Es difícil, cuando uno se acostumbra a ser púdico, tirar toda cautela al aire y dejarse llevar por las pasiones, como me imagine seria la costumbre de este lugar.
Pero claro, por otra parte, vine a Nueva Sodoma para tener justamente este tipo de encuentros.
-¿Me quiere sodomizar?- pregunte, tragando saliva.
-Oh, claro, creo que sería maravilloso para ambos. Podríamos ir inmediatamente a mi casa, no es muy lejos de aquí, y le aseguro que no le lastimaría de ninguna manera. Un poco de delicioso sexo anal con usted es todo lo que busco.- dijo.
Acto seguido, me encontré afuera de la casa de Sensei Onichan.
Se trataba de una humilde casa de ladrillos de forma octagonal con un techo de piedra lisa unas ventanas octagonales de vidrio verde oscuro.  La puerta principal era de forma oval y daba a un delicado jardín de piedras con estanques en ambos lados. Una veranda, también octagonal, de madera pintada de blanco y con techo puntiagudo terminaba el jardín y daba a la calle, similar a la Avenida Homosexual pero esta de nombre Calle Pedófilo.  La casita era una de unas diez similares que poblaban esa misma calle.
Un par de gatos siameses nos miraban desde adentro de la residencia.
-Son Paz y Amor. Mis gatos y mejores amantes.- dijo mi huésped.
-¿También practicas la zoofilia?- pregunte interesado.
-Soy poli-sexual, Vicente. Eso significa que practico todas las filias.- explico.
Y entramos.
Sensei tenía un gusto práctico, cómodo y humilde.  Sus muebles no eran gran cosa, pero todos ellos parecían útiles y cómodos. Sus muros estaban cubiertos de cuadros con escenas eróticas de varios estilos, tiempos y formas. Lo más prominente en su sala era un bar, repleto con todo tipo de brebajes intoxicantes y una gran chimenea al centro del cuarto octagonal.
-Bienvenido a mi humilde hogar. Siéntate donde quieras. ¿Te ofrezco algo de beber?- dijo.   
Me acomode con los dos gatos en un gran sillón que daba la espalda a una de las ocho ventanas principales de la vivienda. Sensei se sentó frente a mí en un sofá. Encendió la chimenea rápidamente.
-Que hermoso lugar tienes.- dije, salivando.
Mi ano empezó a vibrar ante su presencia.
-Piensas como un putito caliente.- dijo. –puedo oler tus pensamientos, trata de ser mas controlado. El verdadero placer, el placer más profundo en el Kama Yoga no viene del placer, viene del dolor. El dolor de no venirte demasiado pronto.-
-¿Cómo es que puedes leer pensamientos? Eres solo un hombre.- dije. Enojado.
-La transparencia del sentimiento es la esencia de Nueva Sodoma. Aquí todo es permitido, todos los sentimientos son cultivados, y claro, buscamos la perfección en nuestras filias. La tuya es tu ano, y los hombres. Los encuentras atractivos y dominantes. Esto te gusta, ¿correcto?-
-Me enamore de un tío. Y el murió, y luego creo que fui violado por un minotauro.- dije.
-¿Violado?- pregunto.
Lo dije sin pensar. ¿Por qué violado si entre en el cuarto del minotauro de mi propia voluntad? La verdad es que fui seducido, ¿o no? Onichan me miro con una sonrisita que me hiso pensar en un lobo, o algún animal… salvaje. Peligroso.
-No… Tal vez, no “violado”.- dije cautelosamente.
-Me parece interesante como la memoria cambia las cosas, una violación es una seducción, dependiendo en que momento ocurre, y viceversa. Si todo fuere amor, tal vez no existieran las violaciones, pero en verdad “violar” a alguien requiere un acto de odio, no amor, y sexo con odio, como por ejemplo el de parejas que dejan de amarse, pero no dejan de hacer el amor.-
-Las cosas son más simples. Odio es odio. Amor es amor.- explique, frustrado.
-Y ¿tu tío?- pregunto.
-Murió. Joven. Condecorado por las Tres Torres como un gran explorador.-
-¿Lo amaste? ¿Te violo? ¿Te sedujo?- su voz era muy tranquilizante. Hipnótica.
-Creo que sí, sí y sí. Pero también me abrió la mente, me regalo algo que no tiene precio, mi propio corazón salvaje. Su amor por mí me dejo libre. – Me estaba ruborizando de nuevo.
-Lo amaste.-
-Como a nadie más.-
-Ese amor es lo que busco de ti, amigo. Ese amor es el verdadero secreto de todas las cosas. Ese amor puro, terrible, necio, cruel, brillante, y trascendente.- dijo Onichan.


Parte sepasuchingadamadre: Los 440,000 Reyes Sodomitas de Nagaloka
La llegada de Jesucristo a la tierra era inminente. Sus profecías, cumplidas cuidadosamente por sus siervos en la Tierra se estaban cumpliendo en todos los rincones de la tierra, y solo los mas ciegos no podían verlo.
Tu abuela la bruja, estimado Nasrudin, poseyendo fácilmente tu cuerpo durante horas y horas de diatrabe mental, prostituyendo sus talentos necroficos para crear una oda a la autodestrucion del hombre en la tierra, momia, fantasma y finalmente, amiga tuya hasta la muerte … y mas alla
Pero regresemos a Jesus, y sus profecías. Pues a el lo adorarían 440,000 “angeles” que vendrían con el a su lado. Y estaban ya en la tierra, ocupadísimos preparando las copas de la ira del señor.
Y el buen Agua, apoyado por todos sus amigos, buscaba la redención del hombre en su propio planeta, Nagaloka, donde las cosas tenían un poco mas de sentido, a pesar de los apestosos zombis que destrozaron su ciudad.
Con las tres torres firmemente bajo su control en Ciudad Kaczmarczyk.
En fin, la balacera estaba pánica. 
Como devoto de Krsna, el Rey Agua portentaba lo mejor del vaisnavismo como rol y ejemplo para su pueblo, pero su pueblo no se trataba de simples vaisnavas, como el. Se trataba de diablos y demonios del peor tipo, orgos, brujas, goblins y peor. ¿Y pues, como gobernar sabiamente a tales “leales” seres?
En Nueva Sodoma, los sodomitas mandaron un misionero a Ciudad Kaczmarczyk, un elegido llamado Jonas Dufflebag, mitad orco. Dufflebag pertenecia al barrio de Los Bigamistas, un grupo con numerosos y muy diversos personajes que pertenecían a ese grupo de “pecadores”. Habia dejado su numerosísima familia a la merced de Ying y Yang para poder venir a ciudad Kaczmarczyk a entrevistarse con el Rey Agua.
Agua quería mas que nada dar corte y recibir a todos los que deseaban verle, pero en ocaciones, se hacia imposible. Y pues fue Fuego, el hombre dragon que recibió a Jonas.
Lo recibió en el piso justo antes del Penthouse de la Torre Rosa. Se trataba de elegantísimas recidencias particulares para VIPs de la Torre. Su propia casa tenia el ignominio numero 36-E. Pero después de pasar la puerta pesada y dorada del lugar, lo que vio Jonas fue un extraño bosque con numerosas plantas exóticas, criaturas raras y … las paredes llenas de espejos.
-Hermoso lugar, Señor Fuego.- dijo Jonas.
-Es exactamente como mi refugio del Bosque Paleta.- explico Fuego.
-He venido, caballerosisimo amigo, para tratar de salvar mi gente. Especificamente mi pueblo, el pueblo de los Sodomitas, y a causa de ciertas profecías de ciertos sabios en nuestra comunidad, nececito pedirle un favor a su Rey, y espero que usted se lo pueda comunicar.-
-Tenga por seguro que lo hare, amigo.- replico el reptiliano.
-La profecía, amigo es la siguiente: durante el fin de los tiempos, 440,000 Reyes Sodomitas se unirán al Rey Agua, Hombre Lagarto y le cantaran sin detenerse durante todo el Juicio Final. Su canto será tan hermoso y cándido en su amor por el Rey Agua, que se reconocerán a sí mismos como adoradores de Jesús el Cristo por Jesús el Cristo quien les perdonara la vida eterna. Y pues, estamos en proceso de elegir 440,000 entre los nuestros para hacer justamente esa tarea. Pero necesitamos pedirle al Rey Agua que nos permita adorarle como nuestro Dios, el Señor Krsna. Y eso, por necesidad en las profecías de los hombres le causara tener que aceptarse Alfa y Omega de los hombres.-
Fuego pensó fuerte en esto. Claro, en la Tierra, el Rey Agua seria comprehendido como el “anti-cristo” o específicamente, Satán.  Y ese papel le pertenecía, finalmente al Señor Siva, que es, como Satán a Cristo, un ser necesario para el Señor Krsna.
Le preguntaría como proceder a Su Rey.
PARTE DOS: ¡Nueva Sodoma es el Paraíso!
 Traten de entenderme.
Soy Robin Hood, en la tierra, desesperado criminal en contra del injusto reinado del Príncipe John, escondido en el bosque de Sherwood.  Como niño, mi desarrollo cultural en Inglaterra no me preparo para llegar a Nagaloka después de mis aventuras y la llegada del Rey Richard que destrono a su hermano John, el usurpador.
Lady Marion y yo estuvimos a punto de encontrar la felicidad cuando fui secuestrado por los Dioses Serpientes. Y de un momento a otro, estaba yo en un planeta extraño, lleno de seres fantásticos, y mi vida anterior fue como un sueño raro.
Sin demasiada tristeza, y un poco de enojo con mis secuestradores reptiles, me acomode a mi nueva vida, donde aprendí a convivir con seres de mis sueños. Los peligros y oportunidades de este nuevo mundo llenaron mi corazón de esperanza, pues me di cuenta que las puertas entre los mundos eran muy comunes, y podría regresar a Inglaterra sin demasiados problemas. Pero entretanto, me enamore nuevamente.  Y tuve una hija.
Y cuando tuve mi hija:  Inglaterra y Lady Marion se fueron en mis memorias a un rincón para cosas que “pudieron haber sido”.
Luego, el despertar de los muertos llego, y el mundo de los humanos se colapsó en

Capitulo Cinco: Nasrudin

Parte Uno. ¿Verdad o Mentira?
Estimados lectores, como en algunos sectores de la galaxia, este texto se considerara sagrado, y pues espero aunque sea un hereje a quien pueda amar, permitidme el gust de preguntarles si ¿esto que os he descrito aquí fue verdad o mentira?
Las voces, las eternas voces de niños, amigos, algunos. Me preguntan bastante lo mismo: ¿vale la pena la vida? ¿Los mundos donde vivis, valen la pena? Sentado aquí, solo, en mi oficina, comprehendiendo la mente de cada uno de mis personajes, pero descubriendo la mente del Rey Agua, cada noche, como si por primera vez.
Tan inocente.
Tan terrible.
Asi como Nibor no puede fallarle a Minoreyna, así se siente El viejo enano Grumps sobre Agua, Hombre Lagarto.
No me consta que lo que esta aquí escrito son mariguanadas mias. La verdad es que los dados siempre han hablado por si mismos, y también el Rey Agua. Como Ganesha lo hiso alguna vez para




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