LOS
3000
Satcitananda Das, enano aventurero y
suertudo, que con el pasar del tiempo encontró la clave del viaje en el tiempo
y el espacio, después de varios milenios de viaje, se encontró a si mismo, al
fin de su vida, cansado y en busca de un hogar.
Tomo como sitio para su hogar la playas
de Nevada en el año 3011, bastante después de el Gran Cambio, cuando la
naturaleza ya había recobrado para si la belleza anterior a la llegada del
hombre blanco. Fundo su paraíso en las
ruinas de Las Vegas y escogió como su nombre Nuevo Amatlan.
El Gran Cambio del 2012 había convertido
a Las Vegas, destino desértico de los amantes del azar en una costa similar a
la costa del sur de California antes de la llegada de Cristóbal Colon. El
Océano Pacifico, que con gusto y buen sazón devoro California, ya estaba a
menos de una hora de viaje de Las Vegas, que cuando los grandes terremotos
llegaron, cayo como el susodicho castillo hecho de cartas. El único edificio
que quedo en pie fue el Cesar-s Palace, casino hotel de fama y belleza. En mil
años, se convirtieron sus muros en refugio de animales salvajes, que una vez
partido el hombre, llegaron rápidamente a tomar su lugar.
“Computadora, dame un escan completo de
formas de vida por 10,000
hectáreas a la redonda”. Dijo el enano a su nave
temporal/espacial.
“Trabajando” respondió la voz, femenina y
sensual de la nave Kali Yuga.
La Kali Yuga, nave
espacio/temporal de Satcitananda tenía el tamaño de un pequeño submarino, pero
podía ser conducida por un solo piloto. Su aspecto era de el de un puro cubano,
chonchito pero bien redondeado. Su color metálico reflejaba las nubes y el
cielo donde la nave flotaba alegremente, y por esa razón, nadie que la quisiera
ver con los ojos abiertos podría ver mas que una pequeña deflexión de la luz,
casi invisible en la mayoría de los casos.
“13,126 reses, 9,749 elefantes, 4,201
tigres y 78,190,145 formas de menor
complejidad y tamaño como armadillos, liebres y aves. No hay formas humanas ni
humanoides”. Los instrumentos de la Kali
Yuga escanearon por posibles formas de vida en la jungla
abajo.
“Muchos bichos. Algunos peligrosos.”.
Dijo el enano. Aterrízame ahí, a 200 yardas de las ruinas del Cesars Palace.
“Trabajando”.
La Kali Yuga descendió
lentamente hasta aterrizar suavecito en una pradera muy grande y plana.
Cubierta en pasto alto como un hombre y con grandes pinos, cedros y uno que
otro árbol frutal, la pradera parecía el jardín de edén mismo. Quien supiera
que algún día, estas fueron las calles de Las Vegas. Una que otra ruina asolada de algún hotel
milenario dotaban la pradera con curiosas estructuras. De estas, no había mas
grande ruina que la que alguna vez fue el Hotel y Casino Cesars Palace.
Satcitananda salio de su nave y piso
tierra firme. Fue la primera vez en diez años.


