Parte Uno: Pthiss y Maxwell McComic
Pthiss detestaba el Barrio Rojo. Como sacerdote de Set, se consideraba bastante mas alla de las encajoas lujurias y apetitos perversos de los seres que gustaban de visitar el notorio rincon bohemio de Ciudad Paleta. Pero en esta ocaccion estaba visitando con un ser sumamente sabio, un gran hechisero humano, Maxwell McComic, conocedor de presente, pasado y futuro, vidente, viajero en el espacio y el tiempo y generalmente, un excelente jugador de ajedrez.
Su humilde hogar estaba "apachurrado" entre dos grandes hoteles de mas de diez pisos cada uno, por una parte el "Elfo Cojo", notorio edificio elfico, creado magicamente con arboles entrelazados y moldeados con hechiseria elfica, de bellas lineas y hermosos vitrales, y por otra "El Luterano Perverso", descomunal edificio de roca hecho por humanos y enanos, y uno de los lugares mas "decentes" en el Barrio Rojo.
El hogar de Maxwell parecia mas la morada de una familia que la guarida de un nigromante. Con un bonito jardin lleno de flores amables y coloridas, arboles frutales, y la fachada estilo teutonica tan comun en algunos pueblos del planeta Tierra del conitnente Europeo.
Pthiss se desliso facilmente por la puerta principal, donde un elegante cartel de madera anunciaba el nombre y titulo del propietario: "Maxwell McComic, Hechisero". La puerta estaba abierta, y Pthiss entro sin mas ni menos.
Maxwell estaba en su cocina, preparando el te.
-Llegas temprano, amigo mio.- dijo el humano, filtrando el te en dos tasas, una para humanos y una para reptiles.
-Me gusta ser puntual.-
-¿Como esta la esposa?-
-Imprescendible, como siempre.- la voz de Pthiss, con su extraño accento reptil, jalaba las "s" muy alargadas y sinuosas. -¿Cuando vas a enjendrar pequeños humanos? ¿O tal vez algo mas exotico, como un mitad elfo, o mitad orco?-
-La crianza de niños no es de mi gusto, Pthiss, soy felizmente hermitaño. No es necesario reproducirme para que mi vida tenga sentido.-
-Pero hay pocos como tu en el mundo, Max. Tu vida es excepcional, y perder el material genetico que impulsa tu sabiduria y inteligencia sera una perdida triste para los Naga.-
-Me podrian clonar.-
-No es igual, y lo sabes.- Pthiss pertenecia a la raza de Naga, los mejores geneticistas del universo, y creadores de numerosas nuevas razas y especies atravez de varias galaxias. Pero su interes siempre fue religioso, no necesariamente genetico.
-El punto es que me gusta ser unico.- dijo Max, otorgando una taza de te al repitliano. Pthiss y Maxwell se trasladaron a la comoda sala del mago, un lugar repleto de libros en las paredes, libros, libros y mas libros, con unos muebles de cuero oscuro comodos, hechos con humanos en mente, pero tambien algunos colchones comodos destinados a otras especies menos comunes, como lo era Pthiss.
El hombre serpiente se acomodo en los colchones y tomo algunos tragos pensativos de su te. Luego agarro un libro que estaba en el suelo, y lo ojeo sin demaciado interes.
-En fin, me llamaste y he venido, y aunque tu compañia siempre es grata, tambien me gustaria saber exactamente que te tenia tan emocionado. Tu mensaje decia que algo estaba por ocurrir de consequencias cosmicas.- dijo.
Maxwell se sento en su sillon favorito y coloco su te en una mesita en el centro de la sala. Miro fijamente a su amigo. Su rostro estaba vaguamente alucinado. Sus pupilas estaban bastante mas grandes de lo normal. Pthiss se pregunto mentalmente si estaba drogado.
-El fin del tiempo esta por llegar al universo material, y el evento que lo desata ocurre en Rasalandia.- dijo Maxwell, misteriosamente.
-¿Rasalandia? Pero si ahi no hay mas que vacas y minotauros.- dijo Pthiss intrigado.
-Ya sabes, amgio, que mis viajes no son faciles de recordar. Solo tengo impresiones, viviones vagas y inconclusivas. Pero tu, Pthiss, con tu espejo magico puedes viajar al futuro y al pasado sin problemas. Dime, ¿has viajado al futuro ultimamente en tu espejo?-
-Viajar al futuro es un asunto peligroso. Uno puede alterar la realidad demaciado facilmente si conoce los resultados de eventos futuros, y es una tentacion que no deseo tener. Los Dioses que me dieron el espejo me lo otorgaron con la responsabilidad de su uso adecuado, y no para prevenirme a mi mismo en cosas que pudieran afectar el tablero de juego de la realidad, Maxwell.- Pthiss se acomodo y dejo el libro que estaba ojeando en el suelo.
-Hace poco, invoque un portal al futuro, futuro proximo, pues buscaba la respuesta a un juego de la arena en el cual he apostado una suma interesante.-
-Malamente, Max, eso es asunto peligroso, pues podrias alterar...-
-No es el punto la apuesta, Pthiss. El punto es lo que he visto.-
-¿Que viste?-
-El tiempo. El tiempo se detubo.- Max hablo con un extraño terror en su voz. Como si la memoria de haver visto el futuro le pesara mucho.
-Muchos hechiseros saben como detener el tiempo por algunos instantes. No es nada raro, Max.- dijo Pthiss.
-No, no fue cualquier hechiso, Pthiss. Hablo de un "fin" del tiempo. Como si la creacion entera se detubiera momentaneamente y quedara como un tipo de dibujo o retrato de la realidad, pero donde nada, y por nada digo... todo... ocurria. Los pajaros se quedaban en medio aire, las gotas de agua de lluvia nunca llegaban al suelo. El aliento de los seres vivos ni salia ni entraba.. Todo.. se ... conjelo.... El tiempo se conjelo, Pthiss. Y lo vi ocurrir en el Palacio de Rasalandia primero.-
-Un mal viaje.- dijo Pthiss.
-Ojala y fuera tan simple, Pthiss. Pero vi a dos deidades supremas en el palacio. Dos "dioses de dioses".- dijo Pthiss.
-¿Cuales?- pregunto Pthiss.
-El Señor Krsna y el Señor Jesucristo.- dijo Maxwell pasmado.
-¿Que hacian?-
-Discutian.-
-Podria decirse que Krsna y Jesucristo son el mismo ser, por otra parte, son avatares de systemas teologicos muy distintos y el conflicto entre ellos seria suficiente para detener el tiempo. Ese conflicto podria, facilmente ocurrir en Rasalandia, pues ahi hay devotos de Krsna verdaderos, aunque no necesariamente son humanos.-

No comments:
Post a Comment